De discoteca icono del sexo a museo de imagen y sonido
Se expropió la discoteca Help en Río de Janeiro para construir un museo con 4500 m2 de salas, diseñado por el estudio norteamericano Diller Scofidio + Renfro
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Manuel Pérez Bella
La discoteca Help, símbolo del turismo sexual de Río de Janeiro y punto de referencia para los extranjeros en busca de prostitutas brasileñas, vivió su última noche de frenesí antes de ser expropiada el 29 de octubre por el Gobierno regional.
Ubicada en un lugar privilegiado frente a las arenas de la playa de Copacabana, esta sala de fama internacional ofreció su última fiesta esta madrugada antes de dejar espacio a la futura sede del Museo de Imagen y Sonido, que comenzará a ser construida a principios de 2010.
En su última noche de trabajo, los empleados trataron de ofrecer un aspecto de normalidad, como si fuera una jornada más en la discoteca más famosa de Río, cuya imagen cutre y desfasada impera desde hace veinticinco años frente al principal paseo marítimo de la ciudad.
El encargado del club aseguró que ésta era una noche normal, "una más", puesto que nadie había confirmado que se fuera a producir el cierre, decretado el pasado enero por el gobernador de Río, Sergio Cabral, a cambio de 18 millones de reales (unos 10 millones de dólares) en concepto de indemnización.
Poco después de la medianoche, sin detener la música, una pantalla gigante exhibió las imágenes de un informativo televisivo, que pasaba un reportaje sobre el cierre de la célebre discoteca.
Los turistas se quedaron con sus copas en los labios, las jóvenes pararon de bailar en el centro de la pista y los camareros dejaron por un instante de servir copas, todos con la mirada atenta a las imágenes premonitorias.
El reportaje cerró con una infografía de la fachada de vidrio y planos inclinados del futuro museo que sustituirá a Help, que será construido por el estudio de arquitectura estadounidense Diller Scofidio + Renfro, y recibió un sonoro abucheo de las cerca de dos centenares de muchachas asistentes.
El nuevo edificio costará 65 millones de dólares (50 aportará el gobierno local, el resto la Fundación Roberto Marinho) y presentará en la fachada una serie de rampas y grandes aventanamientos dispuestos con diferentes inclinaciones. Además tendrá 4500 m2 de salas de exhibición temporarias y permanentes, instalaciones para investigaciones, un auditorio al aire libre y un restaurante panorámico.
La elección del estudio surgió de un concurso en el que participaron otros importantes estudios com el de Daniel Libeskind y Shigeru Ban, y los locales Bernardes y Jacobsen, Isay Weinfeld, Brasil Arquitetura y Tacoa Arquitetos.
EFE
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