Diseño gráfico para coleccionistas
Se exponen más de 300 originales de diseñadores argentinos
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No deja de dar cierta nostalgia recorrer los muros y tabiques de las salas del Museo de Arte Moderno de Buenos Aires. Allí se exhiben, hasta mediados de julio, 300 piezas originales de diseño gráfico de las décadas del 80 y 90.
Más allá del indudable valor patrimonial de diseño de estos objetos, cada uno de los elementos que se exhiben -y que formaron parte del paisaje visual de su época- hoy cuenta un pedacito de la historia económica y cultural de la ciudad en los últimos veinte años.
El Mamba es el único museo de América latina que cuenta con una colección permanente de diseño gráfico e industrial. Bajo la atenta curación del diseñador industrial Ricardo Blanco, esta colección comenzó a formarse hace casi tres años con la recuperación de numerosas piezas de diseño desde comienzos del siglo XX hasta nuestros días. "La idea de esta exposición -cuenta la directora del Mamba, Laura Buccellato, durante la inauguración- es mostrar la riqueza y variedad de la producción de diseño de los años 80 y 90 al público en general, pero también a investigadores, museólogos, historiadores o profesores universitarios que podrán tener acceso permanente al material una vez patrimoniado y catalogado." Para este trabajo -explica- buscarán el apoyo de universidades e instituciones públicas y privadas.
Historia reciente
Los creadores de estas piezas, que en su momento aparecían como actores anónimos de la escena cotidiana, en la muestra emergen como los grandes protagonistas.
Recordadas marcas como la de Massalin Particulares de Juan Cavallero, la del Teatro San Martín (antes de que la ciudad pasara a llamarse autónoma) de Juan Lo Bianco, o la identidad de la nueva (en los años 80) revista Summa+ de Angela Vasallo se exhiben con sus aplicaciones originales en tarjetas o papelería de la época. El diseñador Edgardo Giménez, por su parte, donó más de 80 afiches originales de vía pública diseñados para el Teatro San Martín y otras instituciones culturales durante las dos décadas. En la muestra se presenta sólo una selección.
La hora de la tecnología digital
También hay casos más recientes. La actual señal urbana del subte del Estudio Shakespear y la última marca del subte antes de su privatización, diseñada por Gustavo Pedroza, conviven amigablemente en un mismo espacio. O las renovadas identidades de los bancos durante los años 90, como el Río de Ronald Shakespear o Bansud de Rubén Fontana. Hay otras piezas que si bien no tuvieron difusión masiva en su momento, son de un alto valor patrimonial. Es el caso de los afiches de interior del Centro de Psicología Social, diseñados por Alfredo Saavedra, o las piezas de difusión para la ya desaparecida Fundación Banco Patricios o el Museo de Arquitectura del Estudio García Balza. Finalmente, la multiplicidad de piezas se completa con tapas de libros, discos y la vedette de los 90: el diseño de tapas de CD, de la mano de Alejandro Ros.
"El aspecto más interesante que encuentro en esta muestra es la convivencia de dos modos de hacer el diseño. El encuentro entre los diseñadores autodidactos que enseñaron a los nuevos diseñadores egresados de las universidades, por un lado; y por otro, la incursión en los años 90 de las nuevas tecnologías y la digitalización de la producción y posproducción de diseño", resume el diseñador Roberto García Balza.



