Donde habita el recuerdo
La iniciativa pública y privada, y el creciente interés de la gente pusieron en marcha la recuperación de buen número
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En los últimos años creció el interés por la conservación de las viviendas que habitaron personajes relevantes. En Francia, por ejemplo, hay 120 casas en las que vivieron escritores; en España, 33, incluida aquella en la que residió Picasso entre 1891 y 1895, que se recuperó en 2002; en Chile, a partir de 1986 comenzó el proceso de recuperación de las tres casas que habitó el poeta Pablo Neruda, a las que asisten 280.000 personas anualmente. También en México se recuperaron las casas modernistas donde vivieron Frida Kahlo y Diego Rivera, en la década del 30.
En la Argentina, el fenómeno es modesto, pero se suma a la tendencia; hay unas quince Casas Museo en todo el país, ocho en la ciudad de Buenos Aires.
"Las casas convertidas en museo no son novedad -dice Mercedes Picot, directora del Museo de Arte Español Enrique Larreta-. Surgieron en la década del 30 en España y en los años 60 en nuestro país. Lo novedoso, en todo caso, es la denominación Casas Museo, la vinculación entre la cultura y el desarrollo turístico, y el mayor interés de la gente."
Por eso, hace algo más de cinco años se creó el Comité de Casas Museo, en el Consejo Internacional de Museos (ICOM, en inglés), y "aún se discute sobre los alcances de su definición", destaca Picot, que integra esa entidad .
Agrega que "se considera Casa Museo la vivienda que conserva la arquitectura, la decoración y el mobiliario o colección original y sirve como testimonio de la forma de vida de una persona en su época". Algunos ejemplos: las viviendas de Rogelio Yrurtia, Alfredo Palacios, Ricardo Rojas, Luis Perlotti -pronto dejará de serlo porque se hará una ampliación de 200 m2-, y Bernardo Houssay. Un enfoque más amplio considera Casa Museo la que "conserva la arquitectura original y parte de la ambientación, pero está dedicada a mostrar otras colecciones". Entre ellas, el Museo de Arte Español (casa de Enrique Larreta) y el Museo Nacional de Arte Decorativo (que fue de los Errázuriz-Alvear). En esta categoría estará también la casa de Isaac Fernández Blanco, que se encuentra en restauración y contendrá decoración y mobiliario originales; también otras colecciones del museo.
Asimismo, hay casos intermedios en los que "se toma una casa antigua y se reconstruye la ambientación de la época", aporta el director del Museo de la Ciudad, arquitecto José María Peña. Aquí se inscriben las casas de la familia Elorriaga y la de María Josefa Ezcurra, que están en restauración, en Alsina y Defensa. Y la de Carlos Gardel. En cuanto a las razones de estos rescates, Peña considera que "siempre es bueno recuperar casas, un país debe respetar su pasado para ser creíble".
Debido a su importancia, el criterio de restauración predominante tiende a "preservar la estructura original de las construcciones y, cuando falta una pieza, replicarla con la metodología original", coinciden Picot, Peña y Mónica Guariglio, directora general de Museos. "No importa que se vea la parte agregada, sino que se pueda hacer una lectura correcta. En un edificio se puede reponer una moldura que falta, siempre que se haga con respeto", dice Picot. Lo esencial, entonces, es remitirse a la documentación histórica, fotos, planos y testimonios.
El canto, la política
En la Casa Carlos Gardel, inaugurada el 24 de junio de 2003, se conjugaron varios factores: la demanda social, del gobierno local y de un empresario privado (Eduardo Eurnekian-Aeropuertos Argentina 2000), que compró la casa y la donó a la ciudad.
En esta típica casa chorizo, vivió Berta, la madre de Gardel, entre 1927 y 1933, pero estaba muy deteriorada y "hubo que reconstruir el 80% a partir de una investigación", explica Guariglio. Se pudo rescatar el espíritu de las casas chorizo, con ambientes contiguos que convergen hacia un patio luminoso y transparente. Los visitantes pueden apreciar la fachada restaurada con un revestimiento símil piedra parís, el zaguán original, un vestíbulo o salón de distribución interno, y otros tres ambientados según el uso original, como sala de estar, escritorio y dormitorio. Hay un salón amplio, en el que no se reconstruyeron las paredes originales, que se utiliza para muestras y encuentros.
En la planta baja, al final del patio, el sector de servicios se compone de baño, cocina y salón de planchado, que se mantiene casi intacto en la decoración y con sus artefactos. En el patio hay una escalera de acceso a la planta alta, con entrepiso reconstruido, un ambiente para la administración del museo y una cafetería semicubierta. Además, cuenta con un guión museográfico. Hasta abril de este año ingresaron 20.821 personas (1013 en la primera semana desde la apertura).
Lejos de este despliegue está la casa de Alfredo Palacios, que se conserva como la dejó el legislador socialista; funciona con pocos recursos, cierto deterioro edilicio y tiene escasas visitas. Allí vivió entre 1878 y 1965 (año de su fallecimiento) y, según cuenta Mario Salomone -presidente de la Fundación Alfredo Palacios-, "sus amigos la compraron después de su muerte porque él había hecho voto de pobreza". Consta de un zaguán, un hall que da hacia un gran salón con una mesa grande (alrededor de la cual se hacían importantes reuniones); una biblioteca con 20.000 volúmenes, cartas y documentos de figuras prominentes; también esculturas de artistas argentinos. En la planta alta está su dormitorio, amoblado con la austeridad que caracterizó su vida.
Públicas o privadas, las Casas Museo tienen tres grandes áreas de acción; conservación, estudio y promoción de la vida y obra del personaje; la actividad cultural, y otra simbólica vinculada con la preservación de la identidad de la comunidad.
Para visitar
- Museo de Arte Español Enrique Larreta: Vuelta de Obligado 2139. Lunes, miércoles y viernes, de 14 a 19.45; sábado y domingo, de 15 a 20; 4784-4040
- Rogelio Yrurtia: O´Higgins 2390. Martes a viernes, de 13 a 19; domingo, de 15 a 19; 4781-0685, 4789-0094
- Carlos Gardel: Jean Jaurès 735. Lunes, miércoles, jueves y viernes, de 13 a 17; 4964-2015
- Ricardo Rojas: Charcas 2837. Lunes, martes, miércoles y viernes, de 10 a 18; jueves, de 10 a 14; 4824-4039
- Bernardo Houssay: Viamonte 2790. Lunes a domingo, de 14 a 18. Reservas por el 4961-8748
- Museo de Esculturas Luis Perlotti: Pujol 644. Martes a viernes, de 11 a 19; sábado y domingo, de 10 a 13 y de 14 a 20; 4433-3396.
- Museo Nacional de Arte Decorativo: Avenida del Libertador 1902. Lunes a domingo, de 14 a 19; 4801-8248.
- Taller Celia Chevalier: Irala 1162. Lunes a viernes, reserva telefónica; sábado y domingo, de 14 a 19; 4302-2337.
- Alfredo Palacios: Charcas 4741. Reservar por el 4773-7122.
Tarea que involucra a todas
La Comisión Vecinal de Flores, por medio de Carlos Demarco y Liliana Cumpa, se queja ante "la falta de museos en Flores" y propone la compra o permuta por parte del Estado de las casas donde vivieron Hugo del Carril, Libertad Lamarque, Agustín Magaldi, Roberto Arlt y Baldomero Fernández Moreno, que actualmente están en manos privadas, para "hacer un circuito cultural y turístico".
La directora general de museos, Mónica Guariglio, dice desconocer esta propuesta, pero afirma que "es bueno que surjan iniciativas de los vecinos ya que, aunque el Estado tiene un presupuesto muy bajo, tal vez se pueda pensar en otros mecanismos, como acercar mecenas".
En tanto, el titular del Museo de la Ciudad, arquitecto José María Peña, considera que "en otras partes del mundo los vecinos se encargan del rescate y no cargan en el Estado la responsabilidad total". Y se pregunta: "¿Quién determina que estas casas sean más importantes que la de Luca Prodan?" Propone, entonces, que "también puedan convertirse en restaurantes, porque el hecho comercial no está peleado con la cultura y la memoria si se hace con dignidad".



