En Corrientes, una obra a corazón abierto
En la capital provincial ya funciona a pleno el Cardiológico -como lo denominan los correntinos-, que resulta, tanto en lo edilicio como en lo técnico un establecimiento asistencial modelo en el nivel nacional
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Arquitectos Carlos y María Latorre
Dos escalas
Tal como lo señala el arquitecto Carlos Latorre, la resolución del Cardiológico parte de una compleja intervención urbano-arquitectónica en una manzana situada en pleno centro histórico de la ciudad de Corrientes. Esta manzana tiene una fuerte tradición hospitalaria, ya que en ella funcionó un viejo hospital de pabellones cuya fundación data de 1882.
Por eso, y por la fuerza de su fachada sobre la calle Bolívar, el edificio integra la memoria urbana y social de la ciudad. Y este dato fue muy gravitante en los criterios aplicados por los arquitectos Latorre para encarar el diseño final del Cardiológico.
En la manzana aludida, la franja central contiene la construcción de la primera etapa del Instituto de Cardiología, en tanto que la obra que hoy reseñamos (segunda etapa) se desarrolló sobre la calle Bolívar. Finalmente, en la parte posterior de la manzana se levantará el Hospital Geriátrico Provincial, que en el futuro integrará el conjunto.
En una gran maqueta que se exhibe en el gran hall de triple altura puede verse la imagen final del conjunto, que promete ser un centro hospitalario de primer nivel en el país. Por eso la tarea de los arquitectos se movió en dos escalas, una acotada en el nivel edilicio y de detalle, y otra con compromiso urbano.
El proyecto
Como queda dicho, los arquitectos se impusieron, además del cumplimiento de los requisitos funcionales de los programas médicos establecidos, una respuesta a los compromisos con el entorno y la memoria urbana.
Las antiguas puertas de madera
El Estudio Latorre decidió suprimir ese estacionamiento que perturbaba la visión del frente y era inseguro para el ingreso y egreso de pacientes, y crear en su lugar un jardín que jerarquiza la entrada y le devuelve a la cuadra el carácter perdido.
Por detrás de la pantalla de gruesa mampostería sobre Bolívar se desarrolla una estructura de tres niveles y un subsuelo según esta distribución:
- En la planta baja están el acceso principal, las áreas de atención al público y espera y las oficinas administrativas y de admisión.
- En el primer nivel se ubican los consultorios externos, las áreas de apoyo, y el auditorio, con acceso diferenciado desde la planta baja.
- El segundo nivel contiene las áreas de docencia e investigación (aula de Telemedicina, biblioteca, salas de estudio), la administración central, las oficinas directivas y los despachos de la Fundación Cardiológica de Corrientes.
- En el subsuelo se encuentra el departamento de Ingeniería y Mantenimiento, y el archivo general. Núcleos de conexión vertical y horizontal, para público, establecen el nexo entre el cuerpo central ya existente y el nuevo edificio de la calle Bolívar.
El público accede al instituto desde Bolívar, habiéndose reservado el ingreso de emergencia por la calle Córdoba. La entrada del público se realiza por medio de una logia de acceso, con cubierta acristalada, que enmarca el ingreso junto con la venerable puerta antigua de madera.
Esta alta puerta de dos hojas, totalmente restaurada, permanece abierta durante los horarios de atención y, de esa forma, configura una suerte de caja de ingreso con dos frentes transparentes y dos formados por las ya citadas hojas molduradas, cargadas de historia. Se trata de un ingenioso recurso proyectual, expresivo y armonioso.
Una vez en el interior, el visitante se encuentra con un amplio espacio de triple altura, luminoso y brillante. Es una suerte de lobby en el que se produce la transición entre la antigua fachada exterior y el flamante edificio moderno que se despliega detrás de la misma.
La sugestiva iluminación natural que inunda los tres niveles cumple, al decir de los arquitectos, con una premisa básica: crear condiciones estimulantes que optimicen la estada de pacientes y familiares en las áreas de espera y tramitaciones.
Los movimientos del público se facilitan con una estudiada señalización que, por medio de claves cromáticas y claras indicaciones, contribuye a la correcta orientación de la gente.
Climatización
El clima de la región (altas temperaturas y fuertes lluvias durante gran parte del año) demandó un prolijo estudio, tanto de la carpintería de cerramiento como de los equipos para el acondicionamiento de los espacios.
La carpintería exterior está formada por unidades basculantes de doble vidrio y cortina interior, con cierres altamente herméticos, importante tanto por lo térmico como por lo acústico.
En cuanto a los equipos, se adoptó un sistema parcializado por sectores para optimizar el consumo de energía. La automatización se realiza por controles tesmostáticos, previéndose la instalación futura de un sistema de control inteligente.
El orgullo local
El doctor Jorge Reynaldo Badaracco, director del Cardiológico e impulsor de la obra junto con la fundación, se enorgullece de los servicios que ofrece el flamante instituto, motorizado con el apoyo del entonces gobernador Raúl Rolando Romero Feris:
- Un servicio de cirugía con dos salas de quirófano con un área de pacientes trasplantados.
- Un servicio de hemodinamia con dos salas equipadas con un angiógrafo Philips modelo Integris 3000, un angiógrafo Philips Optimus 600, una sustracción digital Arco en C, Philips BV 212.
- Un servicio de diagnóstico por imágenes, con una resonancia nuclear magnética, Philips modelo Giroscan de 1,5 Tesla, un tomógrafo computado Philips Tomoscan CXQ, un equipo de rayos marca CGR de 1200 miliamperes.
- Un servicio de ecocardiografía que cuenta, entre otros equipos, con un ecógrafo Siemens modelo Sonoline Sl 1200, con ecostress y eco transesofágico.
- Un servicio de medicina nuclear, con un equipo de adquisición de imágenes en tecnología Espect marca Adac, modelo Genesys y un equipo planar marca Picker modelo 415. Con un total de 58 camas en la institución monovalente, hay ocho camas en la unidad coronaria, cinco de recuperación cardiovascular para adultos y cinco para recuperación pediátrica; dos camas de urgencia y 38 de internación de piso.
Parece que hay razones para el orgullo profesional que manifiesta el doctor.
Un equipo técnico de primer nivel
La obra que acaba de habilitarse en Corrientes totaliza cerca de cinco mil metros cuadrados cubiertos, lo que sumado a la primera parte da un total de 10.942 m2.
Junto con los arquitectos Carlos y Mary Latorre, trabajaron, como coordinador entre el instituto y el estudio, el arquitecto Juan Carlos Arquéc; en la conservación y reconstrucción de la fachada, los arquitectos Cecilia Liotti y Eduardo Foutel, mientras que la conducción de obra estuvo a cargo del arquitecto Carlos A. Latorre.
Fueron asesores en estructura e instalaciones los ingenieros Marcelo Cipolini, Germán Cundom y Alberto Blanco Decoud; en instalación eléctrica y electromecánica, Tabelec SRL, y en iluminación, Lighting Application Center (LAC), de Philips Argentina.
Todas las particiones de montaje en seco fueron realizadas por Pivot, con el sistema Bois de superficie continua. El mobiliario, en oficinas (Bus Award), los asientos Asisa y los tándems instalados en el Auditorio (Executive) son de Buró.
La administración de la obra corrió por cuenta de la Fundación Cardiológica Correntina (FunCaCor). El estudio Latorre intentó -y todo indica que alcanzó ese objetivo- "brindar un conjunto funcional-espacial que transmita desde la arquitectura la misma seguridad que los médicos transmiten a sus pacientes".



