En Italia o en Alemania, el buen diseño triunfa en todas partes
Conocido como interiorista, hoy es el representante de la firma De Padova
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Los trabajos que realizó el diseñador Alfred Fellinger en la Argentina no requieren presentación: lo singular de sus creaciones fue sello distintivo durante años. Ahora, radicado en Alemania hace menos de dos años, Fellinger continúa allá su incansable trabajo en la promoción del buen diseño. Actualmente lo hace como representante exclusivo para toda Alemania de la firma De Padova -el italiano Vico Magistretti ha sido y es su principal diseñador-, colección que tiene sede en Milán y cuya gran ventaja es que sus elementos pueden usarse tanto para viviendas como para oficinas.
"La idea de la colección es que sea más bien chica -explica Fellinger-. Dentro y fuera de Italia es símbolo del mueble moderno elegante. Magdalena De Padova tiene un concepto y una filosofía de lo bien hecho, de lo bien diseñado. Dentro de lo moderno es una línea tranquila, clásica, que evoluciona dentro del contexto."
La firma tiene también representaciones en Holanda, Bélgica y España, vende a los Estados Unidos, pero Japón es el país al que exporta mayor volumen. La oficina y showroom de Fellinger está en Colonia, en el centro de Alemania, sede de una de las mayores ferias internacionales del mueble, cuya edición 2003 acaba de terminar. Tiene revendedores en toda la zona del Rin. Y el diseñador está, en este momento, haciendo lo que más disfruta: atender obras, proyectar el equipamiento de edificios. Estos son los únicos casos, por otra parte, en que los representantes pueden proveer directamente los productos, siempre que ningún revendedor haya tomado la exclusividad de la obra.
A pesar de la depresión de la economía en Alemania hoy, con 4,5 millones de desocupados, empresas que se achican, bancos que se unen, y un público que consume poco, De Padova se expande en ese país.
Entre los equipamientos que la firma tiene hoy en carpeta figuran la cafetería del Museo de Arte Moderno en Bonn, un hotel cinco estrellas en Berlín y la embajada de Australia. Trabajos recientes incluyen la cafetería y oficinas en el Pompidou, y el restaurante neoyorquino Guastavino.
Entre los modelos más vendidos está el rediseño del sofá inglés, con tapicería siempre propia. Dentro de la línea 2002, se destaca la mesa Blossom, cuyas patas se pueden armar invertidas; la Bayle, de madera de roble, haya o wengue, con placa o vidrio esmerilado y la posibilidad, en todos los modelos, de hacer medidas especiales; la Tools, de aluminio fundido, pulido, con tapa de nido de abeja de aluminio; el Tondo, sillón de orejas, con pata de bronce empavonado.
La firma reúne a diseñadores consagrados y jóvenes talentos. Además de Magistretti, hay figuras como Renzo Piano, Dieter Rams, Achille Castiglione, Marco Zanusso, la española Patricia Urquiola y un grupo de jóvenes suizos que presentará sus obras en la colección 2003, en abril.
Buen gusto exportado desde el Sur
"El buen gusto argentino no existe en Alemania. Hay que hacer mucho trabajo didáctico -señala Fellinger-. En comparación nuestro público es un lujo." Por eso, va a llevar diseño argentino a Alemania, para combinarlo con los elementos de De Padova, cosa que puede hacer porque no compiten con los productos de esa firma, sino que los complementan.
Los elegidos son Juan Azcue, con sus trabajos en pergaminos y cueros, "cosas que allá no existen"; León Churba; el joven arquitecto Rodolfo Godino, y productos de La Compañía. "Me interesa cultivar a los alemanes para que vean lo que es un diseño argentino", sostiene el nuevo representante. Por otra parte, éstos van a convivir muy bien con De Padova, porque la firma italiana tiene terminaciones perfectas, muy artesanales. "Me siento embajador del diseño argentino. La mezcla con nuestros diseños estupendos va a ser un boom", pronostica un entusiasmado Fellinger. E invita quienes deseen integrarse y contactarlo, por el e-mail alfredfellinger-fuer@depadova.de .



