En Pilar, un nuevo auditorio universitario de Clorindo Testa
Para la USAL, el célebre arquitecto argentino completa esta especie de mastaba
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En su campus de Pilar, la Universidad del Salvador (USAL) ha iniciado la construcción de un conjunto de edificios integrado por un auditorio, una biblioteca, dos pabellones de aulas y una clínica médica. El auditorio y la biblioteca son proyectos del arquitecto Clorindo Testa; los pabellones, del Departamento de Obras de la USAL, a cargo del ingeniero Edgardo di Tullio, y la clínica, del arquitecto Felipe Bicquard. De estas obras, el Auditorio está próximo a finalizarse. Fueron asociados del arquitecto Testa en este proyecto, los arquitectos Eduardo Bompadre y JuanFontana; el cálculo estructural pertenece a los ingenieros Curutchet y Del Villar.
Un lago con una zona para regatas deportivas divide el predio en dos sectores: la franja al este del lago se destinó a actividades deportivas al aire libre, y en la del Oeste, para uso universitario, se colocaron el auditorio, la biblioteca y las aulas, conformando entre ellos la Plaza Universitaria.
Destinado principalmente a funciones académicas, el auditorio fue diseñado además para espectáculos culturales diversos, como teatro, danza, recitales musicales o actividades deportivas, entre otros usos posibles.
Proyectado con premisas de máxima flexibilidad, el edificio se organizó en planta con un cuerpo central longitudinal que abarca accesos, foyer, plateas y escenario, y dos sectores laterales que lo delimitan. Allí se ubican todas las áreas de apoyo: cinco aulas, un centro de estudiantes, cafetería-bar, una sala multiuso, camarines con sanitarios, sala de ensayos, depósito de utilería y un núcleo sanitario con vestuario para actividades deportivas. Estas dos fajas laterales, sin ser simétricas, conforman un equilibrio estructurante para el espacio principal del auditorio.
El salón dispone de capacidad para 600 espectadores sentados, cantidad que puede incrementarse anexando sectores laterales, como la sala multiuso y un aula, colocados a cada lado de la zona más próxima al escenario. Para lograr esta flexibilidad espacial y funcional, el edificio dispone de un conjunto de tabiques divisorios acústicos móviles, estratégicamente dispuestos, que permiten lograr distintas configuraciones tanto de la sala como del escenario. Este es ambivalente, puede ser usado también para espectáculos con el público al aire libre. En el interior hay dos zonas diferenciadas: una de plateas con asientos a nivel del acceso, horizontal, y otro en gradería. Así, al quitar los asientos de la platea queda conformada la zona deportiva dentro del salón, transformable de inmediato en cancha de voleibol, de minibasquet o de patinaje.
Desde lo alto, otra percepción
La expresividad de la obra del arquitecto Clorindo Testa se define en este edificio con la forma de una gran lomada o montículo gigante, a la manera de una mastaba (tumba egipcia de la época de las pirámides) con diferentes formas en sus techos y una gran cubierta central de placas aislantes, en cuyo coronamiento una terraza, accesible mediante rampa, funciona como balcón mirador del campus, del lago y del espectáculo de las competencias deportivas en regatas.
"Es notable la diferencia de percepción del espacio en un entorno abierto", indica el arquitecto Testa. Y la planicie que circunda el campus universitario del Salvador en Pilar dio el paisaje adecuado para llevar a la práctica esta convicción.
Así, la pasarela que cruza la cubierta del auditorio remite a los miradores de las casas de campo pampeanas, que permitían a sus ocupantes divisar hasta más allá del horizonte.
"Elevándose apenas unos metros, desde la altura que da el techo de un auto, en un entorno abierto se puede ver hasta 20 km de distancia", apunta el maestro Clorindo, cuya aplicación de este concepto no es sino otro ejemplo de la inagotable fuente de referencia -y muy práctica- que para él constituyen las usanzas, las tradiciones y la historia del lugar.



