En Recoleta, cambio de hábitos
Con una cuidadosa restauración, un edificio tradicional se adecua a nuevos usos
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Las refuncionalizaciones en áreas muy densamente ocupadas suelen ser las únicas posibilidades para obtener nuevos usos. En este caso, en Recoleta, en un edificio construido en 1927 como centro de salud y con una larga trayectoria en ese campo -funcionó allí la maternidad Clínica del Sol-, se inauguró el sábado último el hotel Bel Air. Este es el primero en Buenos Aires de la cadena HA, propietaria del Costa Galana, el Iruña y el Presidente, en Mar del Plata, y del Comahue en Neuquén.
El proyecto, elaborado por el arquitecto Pablo Fisher según el concepto de hotel cuatro estrellas orientado a un público que viaja por negocios, sacó ventaja de la planta de habitaciones con servicios de apoyo de la antigua maternidad, apropiada para la transformación propuesta. Del edificio original, en estilo barroco español o neochurrigueresco, proyectado por los arquitectos Squirru, Croce y Mujica, sólo se conservaban la fachada y las escaleras al momento de decidirse la recuperación.
La fachada se restauró siguiendo el modelo original, con la ornamentación que enmarca las ventanas aplicada sobre la línea de frente, reemplazándose piezas faltantes por otras moldeadas en fibra de vidrio reforzada, manteniendo su unidad de estilo.
En su organización, la planta con doce habitaciones cuenta con distintas opciones, que se repiten en la altura en los cuatro pisos tipo, mientras que en los retiros, amplios balcones terraza privados, con césped sintético, permiten un desayuno al sol.
En total son 77 habitaciones, incluyendo una equipada para discapacitados. En cada planta, seis de ellas son transformables en suites, con una superficie de 45 metros cuadrados por unidad.
El silencio, ante todo
Un excelente aislamiento acústico tanto desde el exterior como desde otros ámbitos interiores, fue premisa para el tratamiento de las habitaciones. Para lograrlo, en las fachadas se recurrió a carpinterías de PVC con doble vidriado, cierre hermético y un sistema de ventilación con dispositivo regulable y silenciador. En este sentido, el silencio como prioridad fue consigna para el diseño de los detalles de confort. Así, las puertas de las habitaciones son macizas con bisagras autocerrantes, con contacto en sus cuatro lados, umbral y burlete para hermetizarla. Entre habitaciones, los tabiques son de placas de yeso con doble estructura y membrana aislante de alta densidad.
Espacios sociales
El lobby de planta baja fue proyectado según las nuevas tendencias de integración de este espacio con restaurante y bar, con una amplia barra para uso durante las 24 horas.
Ambientado con telas y maderas, el proyecto de este sector pertenece a Ricardo Plant. Además, el hotel cuenta con dos salones multifunción, en el primer subsuelo y planta baja, con expansión a patio con vegetación. Los patios ingleses, pulmones del edificio, se han tratado con vegetación, integrándolos tanto visual como físicamente a los interiores. Completa el diseño la iluminación que, basada en luz dirigida incandescente, se controla con diversos programas de acuerdo con las horas del día.
Ficha técnica
Obra: Hotel Bel Air. Cadena HA
Ubicación: Arenales 1462, Buenos Aires
Proyecto y dirección de obra: Pablo Fisher, arquitecto
Equipo de arquitectura: Arquitecta Matilde Berri, Candelaria Aguilar, Lorena Guillén
Proyectos de instalaciones:
Electricidad: Elecna
Aire condicionado: Ingeniero Simón Skigin
Instalación sanitaria y de gas: Alberto Casalnuovo Control e incendio: Eduardo Bomchef
Asesor estructural: Ingeniero Gerardo Urdampilleta
Asesor acústico:
Restaurant: Ingeniero Sánchez Quiintana
Ambientación y asesoramiento restaurant y front desk: Ricardo Plant
Asesoramiento en sistemas de tabiques de yeso: Placo Argentina
Administración de proyecto: Oscar Yankilevich
Empresa constructora: Ebon SA



