En una antigua imprenta, una clínica
La obra, para la Mutual de Empleados del Banco Provincia (Amepba), surgió de un concurso privado realizado hace tres años
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La reutilización de viejos edificios para encarar proyectos acordes con los nuevos requerimientos es un instrumento con que se cuenta para optimizar los recursos de los comitentes. Tal el espíritu que impulsó el concurso privado convocado, en abril de 1997, por la Asociación Mutualista de Empleados del Banco de la Provincia de Buenos Aires para la concreción de su nueva clínica, ubicada en Bartolomé Mitre 2040.
La obra, inaugurada en noviembre último, se ha reinstalado en la antigua imprenta desactivada del Banco Provincia, en el barrio de Congreso de la Capital Federal, mediante el reciclaje de su sólida estructura de hormigón armado, a la que se le practicaron intervenciones estratégicas que transformaron su volumetría, ocupando un total de 5300 m2 cubiertos.
El concurso, que contó como jurados a los arquitectos Clorindo Testa, Javier Rojo y Carlos Sánchez, fue ganado por el estudio BEV, Bischof-Egozcue-Vidal, arquitectos, que desarrolló el proyecto y dirección de la obra.
"Dentro de los objetivos propuestos por el estudio _explica la arquitecta Teresa Egozcue_, se planteó lograr un centro de salud encuadrado en la caracterización humanizada de los espacios asistenciales, a través de un ámbito amable, con estimulantes cualidades ambientales para todos los usuarios involucrados: pacientes, público y personal que, por distintas razones, deben permanecer en el edificio lapsos prolongados."
Dadas las múltiples actividades del establecimiento (consultorios externos, diagnóstico y tratamiento e internación), así como la importante presencia de público diario, se buscó conjugar, agrega Egozcue, una propuesta de fuerte carácter urbano-arquitectónico, con los criterios asistenciales que el programa imponía.
El proyecto
Dentro de las pautas arquitectónicas relacionadas con la calidad ambiental e imagen puede destacarse, detallan los proyectistas, la creación de un frente-fondo sobre la medianera oeste, del lado lindero más bajo y antiguo, mediante un muro curvo estructural de hormigón armado que, por la orientación norte del frente, genera una cuña de iluminación que penetra sobre todo el lateral, brindando iluminación natural a todas las áreas de circulación y espera de público.
La incorporación de un nuevo nivel complementario entre la planta baja y el primer piso, que capitaliza una doble altura existente en el edificio, permitió liberar el área insumida en el mencionado retiro lateral.
El muro curvo y el retiro, destaca también Egozcue, generan la fachada de la nueva volumetría reciclada que por sus características logra:
- Crear la tercera dimensión en el tratamiento de una masa edilicia entre medianeras, para posibilitar una presencia urbana volumétrica.
- Favorecer, así, la visualización urbana del establecimiento permitiendo reflejar mediante color y elementos de identidad su imagen institucional y emblemática.
- Producir un espacio lineal exterior parquizado, en diferentes alturas, que brinda calidad ambiental a la clínica y a la cuadra conectando, a manera de calle-jardín, frente y corazón de manzana.
- Organizar la independencia de los accesos de público a dos sectores asistenciales diferenciados -Clínica Amepba y Provincia ART, Medicina laboral-, sin obstaculizar posibles futuros cambios de carácter institucional.
En cuanto a las pautas funcionales que rigieron el proyecto, aclara la arquitecta Egozcue, y contemplando los requerimientos de flexibilidad y cambio del programa, se organizaron las áreas según una estructuración lineal con dos cabeceras sobre frente y contrafrente optimizando, así, el perímetro interior de accesibilidad a locales, obteniendo adecuados niveles de iluminación natural.
Se dispuso un sistema lineal de doble circulación horizontal público-técnico que aprovecha al máximo el frente de acceso a locales con menor costo de superficie.
Ambos núcleos verticales, técnico y público, se ubicaron en el baricentro de las distancias para dar eficiencia a los recorridos horizontales. Se estratificaron los usos según requerimientos de afluencia de público decrecientes en altura para optimizar el funcionamiento de los núcleos verticales.
Un aspecto funcional y espacial destacable, detallan los proyectistas, lo constituye la escalera lineal espacial, dentro del espacio de público, que posibilita la interconexión peatonal y la percepción del espacio interior-exterior iluminado y parquizado.
Esquema funcional
El edificio cuenta con salas de máquinas (ubicadas en el subsuelo especialmente construido al efecto), dos halls de atención al público, cafetería y farmacia (en planta baja), Medicina laboral y Accidentes de Trabajo (áreas interconectadas en el entrepiso), Consultorios externos (ubicados íntegramente en primer piso), Diagnóstico y Dirección Administrativa (en segundo piso), Tratamiento, Centro quirúrgico, Rehabilitación y Hemoterapia (en tercer piso), priorizando el contrafrente para cirugía por razones de asepsia, y la Internación (ubicada en cuarto piso) junto con Rehabilitación, con una amplia terraza asoleada para actividades al aire libre, como se percibe en el corte publicado en estas páginas.
"La tecnología constructiva se basa -dice la arquitecta Egozcue- en un conjunto de soluciones sencillas, durables y de fácil mantenimiento, para posibilitar costos operativos razonables y gran flexibilidad."
El planteo apunta, entonces, a la creación de espacios permanentes y otros flexibles para facilitar distintas formas de organización durante la vida útil del edificio.
Entre los materiales utilizados se destacan los cerramientos exteriores de carpintería anodizada con antepecho revestido de chapa perforada y los aleros de aluminio horizontales sobre el frente norte. El diseño de la fachada y el espacio lateral fueron realizados con paños de carpintería y ladrillos de vidrio.



