Fenómeno feng shui: mitos y certezas del milenario arte chino
Especialistas explican cómo armonizar los ambientes
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Los ambientes influyen de manera directa sobre la energía de las personas y sus emociones. Por eso no es extraño que al entrar en una vivienda se perciban distintos sentimientos de placer o malestar. Es el mismo inconsciente el que logra captar un sinfín de sensaciones. Tanto es así que el desarrollo personal de un individuo puede verse altamente condicionado por los espacios donde se mueve.
Como antiguo arte chino, el feng shui logró descubrir que todo aquello que es parte de nuestro entorno puede afectar nuestras sensibilidades y comportamientos cotidianos. Por eso, su propósito consiste en equilibrar y optimizar la relación entre el hombre y el medio que lo rodea.
Según comentó el doctor en metafísica Sergio Chagas, director del Feng Shui Cultural Centre Argentina: "El feng shui no es mágico; se rige por principios de una lógica diferente de la habitual, pero puede ser considerado como un verdadero acelerador de procesos que nos guía y acompaña efectivamente para alcanzar el bienestar que deseamos".
En los últimos años, esta milenaria ciencia oriental comenzó a aplicarse en disciplinas como arquitectura, decoración y jardinería.
Actualmente, cada vez son más las personas que están utilizando esta técnica para potenciar su vida personal y profesional, y también empresas. Según comentó Graciela Cúneo, profesora de yoga y directora de la revista EX-TIMO, ella buscó en el feng shui un recurso para lograr un cambio en su vida. Respecto de su departamento contó: "Estar acá me daba somnolencia, cansancio; sentí que algo le pasaba a la casa. Como por mi trabajo tengo una sensibilidad particular para este tipo de cosas, y como mi tema es la energía, decidí consultar con un entendido para ver qué estaba pasando".
Así fue como la licenciada Mirta Beatriz Papagni, especialista en feng shui, le sugirió realizar algunas modificaciones en su vivienda. "Revisó la casa, tomó el plano del departamento y me impactó cómo ella, sin saber de mí, logró contar mi vida aquí adentro. Trajo una brújula y unas varillas para medir las líneas Hartmann, que son las líneas de cruce de energía telúrica. Había determinadas áreas que no estaban bien desarrolladas y era preciso reorientar muebles, cambiar colores. Noté que jugaba mucho con los espejos. Yo tenía uno colgado en el ángulo del pasillo de entrada y me explicó que estaba mal situado y fue lo primero que cambié de lugar. Ahí me di cuenta de que no es el elemento, sino dónde está ubicado", expresó Cúneo.
Por su lado, Papagni manifestó que a partir de un análisis inicial, es posible determinar los cambios por incorporar para lograr un estado general de equilibrio y armonía. Asimismo, explicó que las soluciones tendrán en cuenta las necesidades y particularidades de cada miembro de la familia; más allá de que existen algunas consideraciones básicas para que la energía circule fluidamente. "Mantener una buena ventilación e iluminación, especialmente un buen ingreso de luz solar; lograr ambientes donde predomine la sensación de espacio; es decir, pocos muebles, de modo que todo lo que existe tenga realmente una función; usar colores armoniosos; colocar siempre elementos de decoración que inspiren sensaciones agradables, emociones o recuerdos positivos; música suave; plantas; mascotas... En definitiva, -precisó- tener en claro que el estado de armonía exterior es un fiel reflejo de la armonía interior de cada ocupante de la vivienda."
De la misma manera, el doctor Sergio Chagas aseguró que los objetos incitan a la acción: "La energía que fluye en los ambientes es como una corriente de agua guiada por el viento, que tiene que nutrir las diferentes áreas de la vida que representan en el hábitat. Respecto de la ubicación de los muebles, se puede lograr que la gente tome conciencia de que éstos son como piedras que generan remolinos en el flujo de esa energía. Ellos comprenden y experimentan, como pequeños cambios en la orientación, pueden tener un gran poder y significado en las posibilidades que tienen en la vida, pues los muebles pueden ser un bloqueo o un elemento que active un aspecto que necesitamos reforzar".
Por eso, Chagas antes de poner en práctica las teorías del feng shui, toma en cuenta una serie de factores fundamentales. En cuanto a diseño y construcción, estudia las características de las personas que habitarán el lugar, para luego diseñar la forma y estructura de la casa y, así, activar y potenciar las áreas de la vida: salud, fama, finanzas, profesión, creatividad, entre otras. A continuación, asigna a cada habitante el lugar que le resulte favorable para su desarrollo y trabaja con los arquitectos la adecuada ubicación y distribución de los ambientes. Igualmente, en función de la decoración, restablece las áreas débiles y aconseja un abanico de posibilidades en cuanto a la solución de los problemas.
Es interesante observar cómo el feng shui requiere que los individuos aprendan a vivir dentro del entorno natural y, por supuesto, respetando las fuerzas de la naturaleza.
Marta Alejandra Amoruso de Landini, paisajista profesional, comentó que empezó a difundir comercialmente esta técnica en 2001, cuando sintió que sabía lo necesario para resolver situaciones problemáticas que, a veces, se presentan en espacios verdes. Así, estableció que "lo más importante es observar, interrelacionando sujeto-objeto-entorno". Para eso, organizó un cuestionario en busca de datos precisos que permitieran conocer los aspectos que necesita desarrollar la persona. Y, gracias a su experiencia, la conclusión que puede dar es que "ni siquiera el feng shui resuelve nuestros problemas; eso depende de la energía que nosotros pongamos. Nos ayuda a vivir los conflictos de modo consciente. No es magia, aunque así lo parezca".
En general, los especialistas coincidieron en que, para que el objetivo final sea productivo, la disposición del individuo debe estar estrechamente relacionada con la idea de lograr la propia armonía y la de la gente que vive en su mismo ámbito.
Las nueve curas básicas
Según comentó el arquitecto Norberto Esteban Sukiassian, director del Centro de Estudios de feng shui Hemisferio Sur, las curas básicas son "las herramientas que nos brinda el feng shui, para lograr que la energía (chi) se active y circule, evitando estancamientos y aceleraciones que producirán importantes alteraciones en nuestras viviendas".
* Espejos: sirven para duplicar, redireccionar y ampliar espacios. Se debe tener cuidado con aquellos que se ubican en las habitaciones. Ellos no deben reflejar los cuerpos en posición de reposo, pues no permiten el correcto descanso.
* Luces: la correcta iluminación es fundamental. En ambientes oscuros, el chi se estanca.
* Objetos vivos: la utilización de plantas en distintos ambientes es primordial, ya que ellas atraen la energía. Sin embargo, no deben ser situadas en baños ni dormitorios.
* Objetos eléctricos: siempre son positivos, pues por ellos fluye la energía que ayuda a la circulación del chi.
* Sonidos: las campanas y la música benefician la circulación de energía. Los carillones son moderadores del chi y se colocan en ventanas para ampliar espacios faltantes
* Objetos móviles: fuentes de agua.
* Pa-kuas (el principal instrumento en la práctica del feng shui): son armonizadores
* Los colores también son importantes. Las tonalidades pastel traen la calma y la estabilidad y los colores intensos promueven la actividad.
* Creatividad: curas metafísicas.



