Frente al lago, la nueva imagen del cuartel de Nestlé
Se renovó el emblemático edificio del gigante suizo de la alimentación, con la construcción de su nueva sede frente al lago Leman
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Con una fiesta que pareció exceder la proverbial discreción de la sociedad helvética se pusieron en marcha las nuevas oficinas de la sede central del grupo Nestlé en las flamantes instalaciones diseñadas por el estudio de Lausana, que integran los arquitectos Jacques Richter & Ignacio Dahl Rocha (este último argentino, graduado en la FAU de la Universidad de Buenos Aires). Para el que no conoce la pequeña ciudad de Vevey, frente a ese paisaje inolvidable del lago Leman de un lado y los montes que se elevan hasta el cielo del otro, hay que aclarar que el edificio Nestlé fue levantado en los años sesenta según el proyecto trazado por un arquitecto de Lausana, Jean Tschumi.
Durante muchos años se hizo popular la silueta vidriada de un edificio con forma de Y que evoca, inevitablemente, la sede de la Unesco en París (obra de Breuer-Zehrfuss-Nervi).
Los memoriosos todavía recuerdan la conmoción que produjo entonces la demolición del Gran-Hötel, un palacio de fines del siglo XIX que fue destruido sin tener en cuenta sus valores patrimoniales. Eran valores poco considerados en medio de la euforia de aquella década exultante, y así fue como la firma emblemática de Suiza -Nestlé- colocó en su lugar aquella construcción apaisada y curvilínea de cristal que, según el juicio de algunos, "era como una suerte de Ovni que aterrizaba en medio de las viñas y el lago".
De todos modos, la firma que tiene un nido en su logotipo enfrentó aquellos comentarios con la gallardía que le daba su potencia de multinacional y su visión de futuro. A tal punto que el nuevo edificio se convirtió en Suiza en un icono de la arquitectura de su tiempo. Ahora, paradójicamente, la historia es más respetuosa del diseño de Tschumi (que no es Bernard, aclaremos, el del proyecto de la Villette), porque prevalecen hoy pautas de evaluación que no había en los años sesenta.
Por eso, habida cuenta de que el edificio mostraba señales de obsolescencia técnica y requería ajustes y ampliaciones, Nestlé acudió -previa selección- al estudio de los arquitectos.
Richter & Dahl Rocha. En este caso -a diferencia de lo acontecido hace cuarenta años- hubo una actitud de reverencia por el edificio existente (la sede de Nestlé fue declarada Monumento Nacional a comienzos de los años 80) y se decidió considerar el patrimonio moderno procediendo a una tarea de restauración (que incluye la identidad corporativa), reinterpretación y creación.
Trabajo peculiar El primer operativo fue proceder a desnudar por completo el edificio, dejando -después de lo que los suizos bautizaron como un strip tease- la estructura a la vista. Téngase en cuenta que, entre estudios, diseños y obra, el proceso insumió cuatro años.
El objetivo de los arquitectos fue alcanzar una atmósfera de calma y armonía, de belleza espacial en equilibrio con la impactante belleza natural del contorno. Esto se pone de manifiesto a partir del monumental hall de entrada -que exhibe rasgos de fino minimalismo- y alcanza hasta el elegante y lujoso mobiliario modular de las oficinas.
Hay que recordar aquí que el edificio original de Tschumi (1960) tuvo una intervención -que consistió nada menos que en la ampliación de superficie al doble- a cargo del arquitecto Burkhardt y Asociados en 1975. Por lo tanto, el de Richter & Dahl Rocha es el tercer proyecto que, veinticinco años después, tiene características muy distintas.
En efecto, no se trata de un nuevo edificio ni de una ampliación; es, según la propia expresión de sus autores, "una renovación acompañada por una reflexión crítica acerca del conjunto formado por el complejo a partir de la incorporación de la segunda etapa".
Esta tercera intervención (1960-1975-2000) abarca desde la creación de elementos nuevos hasta la restauración y transformación o la restitución de la identidad. Según los arquitectos debió responder a los interrogantes básicos que plantea el debate actual en torno de la preservación de los monumentos históricos modernos, un tema todavía poco explorado y experimentado en este tiempo.
Renovar o reconstruir es la paradoja a la que nuestra sociedad deberá enfrentarse cada vez más.
Moderno y también más barato
{p01f1d.jpg|Plano de ubicación del complejo de Nestlé en Vevey|}
Participaron de los trabajos 240 empresas grandes y pequeñas. Durante 36 meses hubo en obra un promedio de 165 operarios y capataces en acción. Eso representa más de un millón de horas de trabajo en el lugar.
El proyecto aportó una serie de economías que pueden expresarse resumidamente, así:
- La nueva instalación de iluminación de las oficinas consume entre un 60 y 70 por ciento menos de electricidad que la instalación antigua.
- Se trata de una economía de más de 300.000 kilovatios hora por año, lo que es el equivalente del consumo anual de un centenar de departamentos.
- Las instalaciones de calefacción, refrigeración y ventilación, con la ayuda de los nuevos cristales, redujeron en un 4 por ciento el consumo de energía térmica.
Para tener una idea del entusiasmo que esta nueva imagen arquitectónica de la compañía ha provocado en las autoridades de Nestlé, hay que señalar que la empresa editó un libro y un video, además de un póster desplegable y un puzzle con las vistas del edificio recién inaugurado.



