Historia de Candonga
En Córdoba se recuperaron las 153 hectáreas de la antigua posta de mulas del Camino Real, que conectaba el Virreinato del Río de la Plata con el Alto Perú
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CORDOBA.- La Estancia del Rosario de Santa Gertrudis, en Candonga, que incluye una capilla construida durante las primeras décadas del 1700 y declarada Monumento Histórico Nacional en 1941, fue objeto de trabajos de restauración, refuncionalización y reconstrucción tanto de los elementos de arquitectura que la conforman como de sus espacios exteriores. Este proyecto fue diagramado aproximadamente en 2000; se empezó también en ese año, y después se hicieron intervenciones puntuales con el tiempo; hoy, el conjunto se ve ordenado y luminoso, pero sobre todo denota un ambiente especialmente bucólico que remite a los orígenes de este sitio, cuando se constituía como una de las postas de mulas o lugares de descanso del Camino Real, que conectaba el Virreinato del Río de la Plata con el Alto Perú. Candonga significa mula cargada y es además el nombre con que localmente se generaliza el sitio; en otro aspecto, las postas que conforman el tramo del camino histórico en Córdoba fueron declaradas Patrimonio de la Humanidad en 2000 por la Unesco.
El trabajo de recuperación se realizó por etapas y con la participación de especialistas. Una primera etapa de "prospección arqueológica", que relevó las 153 hectáreas del sitio y culminó con la elaboración de un documento que sentó las bases para su puesta en valor; una segunda, de "refuncionalización del casco y ejecución de nuevas obras", en la que se implementó la restauración de una pequeña construcción original a la que se anexaron las áreas de recepción de la casa principal y sus galerías, y además la reconstrucción del molino existente en un área elevada del terreno; más una tercera y última, de "recuperación de los espacios exteriores", que se ocupó de la restauración y renovación de jardines, huerta original y zona de cultivos, caballerizas, corrales de piedra y la acequia que recorre el predio.
Esta última etapa es la más importante en cuanto a la recuperación de la imagen general del sitio y su puesta en valor paisajística, ya que toma tanto la escala macro del contexto serrano como la escala micro de los espacios que bordean las instalaciones.
En las laderas y los bordes se realizó un trabajo de replantación de especies autóctonas que recompone los típicos montecitos de molles y quebrachos del paisaje cordobés; en el cauce del río y las barrancas que lo enmarcan se concretó un trabajo de limpieza, reforestación, y completando el macrocircuito, se efectuó un trabajo de restauración de la acequia existente, que recorre casi la totalidad del lugar. Para redefinir este elemento como los muros de contención que modelan cortes y desniveles del terreno se utilizó el lenguaje de la piedra, lo que otorgó una sutil imagen vernácula que remite a la historia del lugar.
Las caballerizas y los corrales, alejados de la casa principal y lugar donde se practicaban las fiestas patronales locales, también se reconstruyeron con piedra.
Bordeando el nuevo sendero de acceso desde la capilla, cuya imagen se enmarca y preserva como un hito visual y cultural, crecen hoy profusas matas de cortaderas, y sus penachos blancos se vuelven plateados a través de la especial luz que cae en las sierras al atardecer. En un cuidadoso rescate del genius loci del sitio, de gran interés turístico, místico en su naturaleza y culturalmente significativo por la presencia original de jesuitas e indígenas, el proyecto se expresa completo aun sin ninguna clase de llamativas intervenciones.
Ficha técnica
- Superficie: 153 hectáreas
- Proyecto arquitectura: arquitectos Luis Federico Spagnolo y Mario Spagnolo
- Restauraciones: arquitecto Gustavo Ceballos
- Proyecto Recuperación del paisaje: EAP Estudio de Arquitectura y Paisaje (Juan Carlos Wehbe, arquitecto paisajista, y Rubén del Sueldo, biólogo y magister en Conservación y Gestión del Medio Natural)



