Historia de los colores, según Mariscal
El famoso diseñador español presentará hoy su nueva obra en Buenos Aires
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Pocos diseñadores gráficos se han animado a asumir con tanta valentía como Mariscal su vertiente arquitectónica. En la academia se les exige que repitan de memoria el mandato minimalista de la forma. Pero el valenciano Javier Errando Mariscal, nacido en 1950, nunca supo lo que era pasar por la academia y hoy su espíritu adolescente lo traerá a la Argentina, gracias a la sagrada bendición laica del Centro Cultural de España, para mostrar su nueva obra, más cercana a una performance que a una conferencia.
Es que hace tiempo que este diseñador se ha transformado en una especie de vieja estrella de rock, como se verá hoy en Buenos Aires desde la puesta en escena de Colors, una historia de los colores, donde canta, baila y actúa: "Colors es, más que una conferencia, es un espectáculo de bolsillo con el que intento comunicar al público mi pasión por los colores. En poco menos de una hora a través de la imagen, el texto y con un poco de interpretación, explico la historia de los colores con minúsculas", afirma Mariscal.
La obra Colors fue creada a fines de los años noventa; comenzó siendo un espectáculo visual donde convivían una pantalla de retroproyección; siete actores que hacían de gimnastas; hacedores de sombras; bailarines y tramoyistas, y un protagonista que era un robot llamado Dimitri. "La obra de 1999 surgió a causa de una conferencia que di en la Universidad Politécnica de Valencia. Allí Dimitri era el narrador. Aquí el narrador soy yo. Allí había un gran despliegue de medios técnicos, en el Colors que voy a presentar es todo muy minimalista", agrega. Pero Mariscal no sólo reemplaza al robot, sino que, a lo largo del relato, se va transformando en una cantante de ópera que recuerda mucho a María Callas y en un cantante de boleros, mientras da un repaso crítico al universo de las artes, la tipografía suiza o a todo lo que ha disfrutado en su vida.
Autoconstrucción
Pero antes de llegar a esto, el nombre de Mariscal se fue construyendo a sí mismo como una marca registrada del buen diseño que superó las fronteras ibéricas. Su estilo tiñó todo lo que salía de España en los años noventa, en diseño, objetos, afiches, impresos, logotipos, hoteles, bares, juguetes, muebles, etcétera. "Me gusta tocar todas las disciplinas. Me aburre dedicarme sólo a una", suele decir. Su actualidad lo encuentra hoy más cercano a la arquitectura y al cine, según lo que le cuenta a LA NACION, desde Barcelona.
La prestigiosa editorial británica Conde Nast Traveller incluyó en la última lista de los mejores hoteles del mundo al Gran Domine de Bilbao. Aunque sólo tiene unos meses, es el único hotel español que figura en la lista y uno de los siete establecimientos hoteleros seleccionados de Europa. "Es un sueño poder diseñar un hotel y con bastante libertad, aunque yo me exijo mucho, ¿sabes? Lo bueno del hotel Domine es que puedes abarcar todo un proyecto, puedes decidir mucho, pero siempre dentro de unos límites muy grandes: de presupuesto, de la cadena hotelera, del cliente. En diseño es muy importante el cliente."
En su estudio catalán en la antigua fábrica de Palo Alto ahora está trabajando en el diseño de otro hotel, el Alif, esta vez con fuertes reminiscencias árabes en el centro de Valencia, para el mismo cliente, la cadena Silken.
Otra gran obra suya construida hoy también es de suma actualidad. Su gigantesca langosta Gambrinus, de más de 12 metros, que sirve como faro para ubicar el proyecto marítimo Moll de la Fusta en el puerto catalán, está siendo restaurada por el Ayuntamiento de Barcelona. "La Gamba es un homenaje a la cultura mediterránea, de la paella de los domingos al sol", agrega con indisimulable honor valenciano. Gran parte de los 4.187.000 euros serán destinados a la restauración de la Gamba de Mariscal, que finalmente no se moverá de donde está.
Mariscal va por más
Pero el señor del perro, como se lo conoce mundialmente por Cobi, mascota que creó para las Olimpíadas 92, ahora se sienta para esperar su próximo encargo arquitectónico. "Sí, las sillas son un objeto que además de funcional es cultural. Hay millones de sillas en el mundo y miles de diseños en el mercado.
"Es una preocupación constante para un diseñador de mobiliario poder expresar el concepto y dotarlo de una forma nueva. Hace dos meses he presentado una exposición de sillas esculturas, dando una vuelta de tuerca más al objeto y trascendiendo su significado", sostiene a horas de embarcarse para llegar a nuestro país, por primera vez. También acaba de diseñar una silla para el fabricante Andreu World.
Desde sus primeros dibujos en la revista cristiana El Ciervo hasta su parque temático Acuarinto, en Nagasaki, Japón, pasando por las Torres de Avila y el restó Dúplex de Barcelona, Mariscal demuestra por qué le dicen el hombre batidora. Por eso, cuando se vaya de la Argentina retomará el trabajo de preproducción de su primera película con un socio de lujo, el director de cine Fernando Trueba.
Este hombre batidora que se hizo famoso por su estilo cuasi infantil comenzó dibujando a los 14 años, a pedido de sus compañeros. Este primer encargo lo marcaría para siempre, ya que hasta el día de hoy recuerda que sus dibujos no eran para nada buenos. "Realmente, me sentía mal, aunque lo que peor me hacía sentir era que a mis compañeros les encantaban", recuerda. Esto lo templó en la batalla de la estética que tuvo que enfrentar, más de una vez, en su vida artística. "Aunque tú creas que lo que haces es una marranada, para los demás tendrá mucho valor."
A los 27 años realiza su primera exposición individual, el Gran Hotel Mariscal, en la que transforma el espacio en un hotel multidisciplinar, pudiéndose encontrar cristales pintados, jerseys hechos a mano, objetos de cartón piedra, producto editorial o canapés de colores. A los 39, su personaje el perro aplastado Cobi es elegido como mascota oficial para las Olimpíadas de Barcelona 92. Aquí nuevamente aparecieron los problemas estéticos. A la gente no le gustaba el dibujo de Cobi.
En 1998 se funda Muviscal, empresa dedicada a la producción audiovisual. Se produce la serie de dibujos animados Twipsy, que consta de 52 capítulos de 15 minutos.



