Hospital público adaptable en el tiempo
En Rosario está por finalizar el proyecto del arquitecto Mario Corea Aiello, planteado como un contenedor que admite múltiples configuraciones; se lo entiende como un hospital modelo
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Cuando se inauguró, el 24 de junio de 1898, su nombre era Hospital Rosario y en sus orígenes estaba destinado a la atención de niños y mujeres. Pasados 80 años, en 1978, se sumaron al conjunto la atención de emergencias al recibir la estructura médica del demolido Hospital Central.
Actualmente, el Hospital de Emergencias Clemente Alvarez (HECA) se convirtió en un centro de referencia regional en la atención de traumas y quemados, con un desarrollo especial en las áreas de agudos y emergencias.
Reconocido como centro quirúrgico de alta complejidad, los pacientes no sólo acuden de Rosario, sino desde muchas localidades de Santa Fe y de otras provincias. Funciona además como unidad docente de pregrado y posgrado de la Universidad Nacional de Rosario.
Las múltiples razones que justifican su relocalización parten de las opiniones del cuerpo médico, la comunidad y los arquitectos. El nuevo edificio, en proceso de terminación y equipamiento, se ubica prácticamente en el centro geográfico de la ciudad, y con fácil y rápido acceso desde las rutas y autopistas que convergen en Rosario.
El complejo edilicio, que totaliza 22.000 metros cuadrados cubiertos, se acerca a su finalización, habiendo sido impulsado desde el comienzo por el entonces intendente de la ciudad, doctor Hermes Binner, con el apoyo técnico de quien era secretario de Planeamiento, arquitecto Rubén Palumbo. Así, un médico sanitarista -Binner- y un arquitecto encararon el proyecto con miras al siglo XXI ya que estas gestiones comenzaron a fines de 1997.
Cuenta el arquitecto Mario Corea Aiello, cuya experiencia en este campo se tomó en cuenta desde el inicio, que la concreción del programa demandó un debate largo y laborioso con un equipo médico encabezado por el doctor Ghirardi y los jefes de los servicios con la participación del doctor Carlos Padula desde Barcelona. Así, en 1998 se hizo el proyecto ejecutivo y a fines de ese año la idea de arquitectura estaba virtualmente concluida.
Corea Aiello subraya que, a diferencia de los hospitales que se organizan por sus servicios (con las diversas especialidades), en el HECA la organización fue por grado de cuidados. Se trata, dicen los consultados, de un hospital de nueva generación y se lo entiende como un hospital modelo.
Pero además de sus aportes en el campo de la arquitectura médico-hospitalaria, hay en este caso una serie de decisiones que responden a ideas de base. Por ejemplo, la transparencia, según Mario Corea, es un mensaje a la comunidad, ya que todo el edificio dispone de luz natural.
El proyecto
Hay dos premisas que organizaron la estructura funcional del edificio: la de accesibilidad y la de progresividad.
La primera se traduce en la ubicación de los accesos en los dos extremos del planteo lineal sobre la avenida, con el ingreso de público y pacientes ambulatorios por la entrada de la izquierda y el acceso de ambulancias por el vértice de la derecha.
Un esquema claro
De configuración horizontal, el hospital se desarrolla en dos plantas, con un entrepiso técnico entre ambas, donde se ubican los equipos e instalaciones con fácil acceso a cualquiera de ellos para permitir su operación y reparación sin alterar en lo más mínimo el funcionamiento del nosocomio.
En tres bloques perpendiculares a la tira de la fachada y el contrafrente se instalan la Unidad de Terapia Intensiva; el Bloque Quirúrgico, compuesto por 6 quirófanos, y el sector de Terapia Intermedia. En todos los casos, las circulaciones públicas y médicas (sucias y limpias) están cuidadosamente diferenciadas.
Explica Corea Aiello que se aplicó en este proyecto la teoría de contenedores aptos para funciones y destinos cambiantes. Los cambios que se produjeron durante el proceso de la obra han justificado la adopción de ese criterio.
Los arquitectos Silvana Codina (directora del Departamento de Arquitectura Hospitalaria de la Comuna) y Mario Corea Aiello, jefe del proyecto, esperan confiados la terminación de una obra que será orgullo de la ciudad y la provincia.
Un caso modelo en América
En 2002, durante la gestión del intendente Hermes Binner (a quien sucede el ingeniero Miguel Lifschitz), la Organización Panamericana de la Salud, en coincidencia con su 100º aniversario, otorgó un premio a Rosario por la aplicación de un modelo de salud, público y gratuito, que señaló como ejemplo de referencia en América latina.
La aplicación de un modelo de salud en Rosario se desarrolla desde hace más de 15 años. Lo que en este caso resulta doblemente interesante es que las pautas del programa médico fueron ensambladas con las premisas del programa de diseño arquitectónico que aplicó el arquitecto rosarino Mario Corea Aiello (que desde hace muchos años reside en Barcelona).
Esas premisas se pueden leer en planta con el área de accesos y pública hacia la avenida Pellegrini, el sector médico y de servicios en la cara posterior, y las respectivas circulaciones (pública y médica) imbricadas en forma de peines. En el sentido transversal, las áreas se suceden en una secuencia donde a la derecha (por donde entrarán las ambulancias) priman las respuestas más variadas y espontáneas, y a la izquierda aparecen los planteos más ordenados y formales (la actividad quirúrgica). De este modo, los tres cuerpos que unen el frente y el contrafrente representan un degradé en cuanto a esta secuencia y en relación con los grados de cuidado. Por otra parte, la imagen de transparencia que entrega el conjunto edilicio que nos ocupa refiere a un mensaje vinculado con una política sanitaria que tiene como objetivo la máxima eficiencia.



