Imprenta: donde la tinta parece un recuerdo
Para leer la modernidad, hormigón a la vista y colores integradores
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Hay quienes afirman que la sensación olfativa es una de las más perdurables en la memoria. Puede ser. Por lo menos, para los que hemos frecuentado de chicos una carpintería es difícil olvidar la fragancia de las maderas recién cortadas, y en esa misma franja evocativa se inscribe el recuerdo del olor a tinta en las imprentas y rotativas que conocimos años ha.
Estas memoraciones serán útiles para los más jóvenes porque ahora, en las imprentas de hoy, se respira una atmósfera que más se parece a la de un quirófano que a aquellas impregnadas con tinta y grasa de nuestra juventud. Son reflexiones que vienen a la mente al recorrer los espacios del nuevo edificio de la imprenta Latingráfica, en Rocamora 4161, Capital.
En un terreno de 14,70 metros de ancho por 47 de profundidad, los arquitectos Diego Dellatorre, Guillermo Lerner y Marcelo Shanahan concretaron el proyecto y la dirección de un edificio que cumple con cumple con las exigencias funcionales de un programa de necesidades flexible, con las demandas constructivas que impone una instalación con sobrecargas y tensiones variables, y con una imagen moderna y colorida, propicia para las tareas creativas en un ambiente gratificante.
Para reducir al mínimo la cantidad de columnas en los espacios interiores, los ingenieros Soubié-Fernández diseñaron una estructura con losas sin vigas, de 35 centímetros de espesor, y dividieron en el centro los 14,70 del terreno. A su vez, los 1500 metros cuadrados fueron dispuestos en varios niveles.
En el centro del predio hay un vacío de triple altura que logra aportar iluminación natural tanto al contrafrente de las oficinas situadas hacia la calle como al área de impresión de la planta baja. Este sector se extiende desde el vacío hasta el fondo del lote y la preimpresión está en el primer piso, con los vestuarios y depósitos en el segundo.
Por su parte, los dos niveles de oficinas se disponen sobre el frente del terreno. Aparece aquí el hormigón a la vista, varias texturas de madera en las particiones y las medianeras con los colores que continúan desde el taller de la planta baja.
Al mencionar la palabra taller puede originarse una confusión y hay que volver al comienzo de estas líneas: equipos de alta tecnología, automáticos, sistemas de reproducción precisos y computarizados conforman el equipamiento de esta imprenta.
Revolución en los talleres
La incorporación de maquinarias de última generación en los talleres gráficos, a la que se añadió el progresivo ingreso de la informática como parte sustancial de las etapas previas a la de impresión propiamente dicha, ha producido cambios notorios en los ambientes de trabajo.
Los talleres de LA NACION en Barracas son considerados entre lo más avanzado en su género en el sur del continente americano, a lo que puede agregarse las imprentas de Anselmo Morvillo o la planta impresora de Interpack SA, especializada en la producción de elementos de packaging (envases de distintos formatos y características). En todos los casos los avances técnicos están rodeados por una buena arquitectura.



