Inauguraciones/ Bienal de Tipografía
Apertura en la USAL. Edificio JFK. Alfabetos
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Apertura en la USAL
Hormigón + metal= ámbito de estudio
Desde lejos, el inconfundible estilo de Clorindo Testa se deja ver en el edificio de la nueva biblioteca de la Universidad del Salvador (USAL) en Pilar, inaugurada el lunes último.
Como en otros proyectos de Testa, hormigón y metal imponen presencia, y las figuras geométricas rompen la uniformidad y aseguran espacios originales. Por supuesto, todo a la vista: instalaciones, conductos de aire y hasta el motor del ascensor.
Este es el segundo proyecto que el reconocido arquitecto concreta en el campus de la USAL. Hace poco más de un año se terminó allí un auditorio para 600 personas junto al lago del lugar. De hecho, la obra inaugurada ahora incluye un puente de conexión entre ese auditorio y la biblioteca, actualmente separada por un arroyo, afluente del lago y del vecino río Luján.
En el conjunto prevalecen dos tonos. Los metales, blancos; las paredes, verdes. Ambos son los colores institucionales de la USAL. Y en el medio, un detalle: un mural diseñado por el propio Testa superpone rectángulos de distintas gamas junto a la entrada principal.
La biblioteca está emplazada frente a la plaza universitaria del campus -hacia la que miran todos los edificios- y su orientación es Este-Oeste. La planta baja incluye aulas y despachos; y en un entrepiso, el depósito de libros y la sala de lectura, con capacidad para 150 personas.
A esta entreplanta, que está a 3,65 metros del piso inferior, se llega por escaleras metálicas o un ascensor jaula hidráulico. Está dividida en dos sectores articulados por un puente de hierro. En la zona central del edificio se planteó una sala de proyecciones de forma circular que está en sintonía con las aberturas principales, de líneas curvas.
En la cubierta -de chapa galvanizada dispuesta en gajos escalonados- también asoman las elipses. La terminación enfatiza el aspecto de cobertizo tipo shed, como solían ser los techos de las viejas fábricas. En sintonía con la cubierta, grandes canalones pluviales, que sirven también de parasoles, determinan la forma final del edificio.
Las puertas y ventanas, algunas con forma de triángulo rectángulo, son de aluminio prepintado blanco. Todos los conductos de aire están a la vista. Se resolvieron conductos de chapa de acero de sección circular cubiertos con pintura anticondensante texturada.
La obra, un edificio inteligente de 2050 metros cuadrados, fue solventada por la Corporación Financiera Internacional del Banco Mundial. Tuvo un costo de 2,5 millones de pesos y se realizó en dos etapas, entre agosto de 2001 y el mismo mes de 2002, y entre agosto de 2003 hasta abril último. En el medio, claro, la crisis económica paralizó la construcción tanto como al país.
Edificio JFK
Estética clásica de cara al verde
Una fachada clásica, recubierta en símil piedra París, con molduras y herrajes macizos, es la carta de presentación del edificio JFK, asentado sobre el último predio libre que restaba ocupar en los bosques de Palermo, un punto desde el que se puede obtener una vista de 180°, con espacios verdes (el Botánico, la Rural, los Bosques, el Zoológico).
Con inauguración planeada para diciembre próximo, este edificio de la calle John F. Kennedy 2970 se presentó en sociedad destacando su concepto de clasicismo en el diseño exterior, con grifería y equipamiento de última generación en los interiores. "Utilizamos el criterio de la hotelería de alta prestación y se diseñaron herrajes y griferías exclusivas para el edificio -explicaron los arquitectos Horacio Barcellandi y Alberto Rossi-. Para la construcción se adoptó el criterio de una estética clásica que relaciona a JFK con su entorno paisajístico y sigue la tendencia europea, donde lo residencial de alta valoración revive los valores clásicos, mientras que la arquitectura de vanguardia está dirigida a lo institucional y comercial."
Sintetizado por sus arquitectos y comercializadores para la venta (Inmobiliaria Covello) como "un clásico del futuro", este edificio está compuesto por 13 unidades de 180 m 2, distribuidas en 14 pisos -entre el 12 y el 13 se desarrolló un pent house-. Sin vistas secundarias de semipisos ni contrafrentes y con un living diseñado en forma alargada, desde el primer piso los constructores aseguran una buena vista de la plaza de Alzaga, lo que genera una interesante expansión hacia afuera.
Alfabetos
Cuando la letra se comprende mejor
La semana última culminó la Primera Bienal Latinoamericana de Tipografía Letras Latinas, que se realizó en simultáneo en Buenos Aires, San Pablo, Veracruz y Santiago de Chile. Se presentaron 135 alfabetos diseñados en países de América latina en los últimos dos años.
Uno de los rasgos de la versión argentina de Letras Latinas fueron los talleres paralelos, por el equipo de t-Convoca. Este grupo de más de 50 prestigiosos diseñadores y tipógrafos se formó un año antes de la apertura de la Bienal y tuvo como primer objetivo asistir a la muestra con propuestas de talleres y visitas guiadas por medio de las casi 400 láminas que conformaron la exposición. "Las visitas fueron un indicador impresionante del interés del público no iniciado en el diseño de alfabetos", cuenta Rubén Fontana, creador de la Bienal.
El rosarino Pablo Cosgaya, con premios nacionales e internacionales y profesor titular de Tipografía en la UBA, es uno de los coordinadores de t-Convoca: "El objetivo era acercar al público la importancia del aspecto funcional de la letra y su valoración estética, histórica, y de identidad social, cultural y geográfica".
El equipo de los Calígrafos de la Cruz del Sur montó un taller en el que los participantes creaban una letra o carácter alfabético con plumas, lápices dobles y herramientas como trozos de tarjetas de crédito o envases de yogur. Esos trazos luego podían ser escaneados y convertidos en letras para continuar diseñando.
La muestra ahora inicia un recorrido itinerante por el interior. Ya se inauguró en Rosario, y el 15 de junio lo hará en Santa Fe.



