Incubadoras La revalorización del diseño ciento por ciento argentino
Diseñadores y productores juntos para generar productos y servicios
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Ser emprendedor no es sólo una actitud personal marcada por la iniciativa, sino también una cuestión cultural. Muchos países desarrollados y otros en vías de serlo comprendieron, hace dos o tres décadas, que había que reconvertir el área productiva o resignarse a la quiebra de las empresas y al desempleo.
Se crearon entonces estructuras para la contención y formación de una nueva cultura emprendedora: surgieron así las incubadoras, los parques y los polos tecnológicos, para la fundación de pequeños y medianos emprendimientos productivos. ¿El objetivo?, recuperar la dinámica social. Se pensó, con acierto, que el cambio surgiría a partir de la aplicación de la fórmula I + D + I (Investigación + Desarrollo + Innovación), y que el Diseño era el rubro más fértil para restablecer la cadena de valor y favorecer el desarrollo.
En la Argentina, país periférico y con poca integración en el comercio mundial, la reestructuración económica fue mucho más dramática; sin embargo, hace una década, muchas instituciones tuvieron la misma visión y orientaron sus esfuerzos en el mismo sentido.
También el diseño ocupa el primer puesto y es la FADU-UBA una de las universidades más destacadas en este tema. Actualmente tiene siete proyectos en marcha y quiere duplicar esa cifra. La Secretaría de Desarrollo Económico del Gobierno de la Ciudad creó el área de incubadoras de diseño en el Centro Metropolitano de Diseño (CMD); en estos días finaliza un concurso para la selección de 18 proyectos, y en marzo de 2003 inaugurará, en el ex Mercado del Pescado, un espacio de 1800 m2 para alojar a los emprendedores.
Uno de los indicadores del crecimiento del fenómeno incubadoras es la creación de la Asociación de Incubadoras, Parques y Polos Tecnológicos (AIPyPT). Su presidente interino, el ingeniero Carlos Gianella, destaca que: “El aparato productivo argentino perdió eficiencia y hay que desarrollar uno nuevo. No obstante, los emprendimientos nuevos no van a cambiar abruptamente las condiciones de empleo, pero sirven como semillas para crear una nueva cultura emprendedora”.
Por su parte, el arquitecto Eduardo Bekinschtein, miembro del directorio de la Incubadora FADU-UBA, considera a la noción de emprendimiento en un sentido amplio “no sólo como empresa rentable sino también en otros ámbitos de la sociedad, como la innovación en las organizaciones, por ejemplo”.
Adrián Lebendiker, coordinador general del CMD, hace hincapié en el impacto social del proyecto, porque “con la construcción de las incubadoras se acercarán diariamente más de 600 personas a una zona deprimida de Barracas”.
Una incubadora es un espacio físico (cada microemprendimiento ocupa 60 m2 en promedio) y un conjunto de servicios básicos compartidos por varias empresas en formación; cuenta con un grupo técnico-administrativo que brinda servicios empresariales (aspectos legales, comercialización, administración, financiamiento y mercado exterior), acceso a instrumentos de promoción y fomento, y está estrechamente vinculada con un área académica o de I+D (Investigación y Desarrollo), que aporta servicios científico-tecnológicos especializados y es fuente de ideas innovadoras. La mayoría de las incubadoras aporta infraestructura, asesoramiento y capacitación, y en algunos casos otorga subsidios para generar el capital semilla de la empresa.
El fin de las incubadoras de diseño es generar nuevas empresas y puestos laborales; posibilitar la incorporación de actitudes y habilidades emprendedoras e innovadoras en diseñadores, empresarios, estudiantes y graduados universitarios; crear empresas exitosas orientadas a la competitividad y a la rentabilidad de procesos, e impulsar la asociación y el trabajo en red.
Se calcula que en todo el mundo hay más de 2000 incubadoras en marcha, con gran diversidad de modelos conceptuales. Algunas promueven empresas de base tecnológica, otras empresas tradicionales (productivas) o incubadoras mixtas.
Para optimizar sus costos o por motivos de localización, pueden brindar servicios a empresas ubicadas fuera del espacio físico de la incubadora, realizando una incubación virtual. Tiene como objetivo fomentar la creación de actividades innovadoras en las áreas de la producción y los servicios, aprovechando la infraestructura que puede brindar una gran empresa o un laboratorio de I + D o universitario.
Maquetas rápidas
Uno de los proyectos más avanzados de incubación de la FADU-UBA es el de Maquetas rápidas, de Geraldine Lurá, Eduardo Vilar y Patricia Franco. Se aplica la tecnología de prototipeado rápido para la realización de maquetas de arquitectura y diseño industrial. Se pueden trabajar distintos materiales con láser, a partir de diversos programas de diseño.



