Innovación en el concepto de habitar
Pensado por el arquitecto Jan Hoogstad para aprovechar las ventajas de construir en sitios costeros
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Los habitantes de Europa en general muestran una creciente preocupación por lograr entornos construidos sustentables , es decir, capaces de sostenerse con la menor inversión de recursos no renovables posible. Con la pericia de los holandeses por aprovechar al máximo su espacio habitable, el arquitecto Jan Hoogstad elaboró el proyecto de rascacielos híbrido , que propone una manera racional de uso de los recursos disponibles para concentrar la actividad humana con el menor gasto posible. A modo de difusión, el proyecto cuenta con una página Web: http://www.hybrid-highrise.com .
Resultado de prolongados estudios que incluyen la ingeniería conceptual, en este caso a cargo del grupo DHV, el hybrid highrise está pensado como una versión del tercer milenio de la unidad de habitación que imaginó Le Corbusier funcionando a pleno, pero encerrada en un microclima especial. "Después del 11 de septiembre de 2001, necesariamente el concepto de edificio en altura merece repensarse", dice Hoogstad. Su híbrido, de usos mixtos -vivienda, oficinas, comercios y esparcimiento- conjuga varias premisas caras a quienes trabajan en la construcción en Holanda.
En primera instancia, recupera el concepto de invernadero para control climático del interior del edificio y ahorro energético. Otro principio es la espina dorsal, elemento formado por baldaquines con tres o cuatro apoyos puntuales, encimados entre sí y agrupados para conformar una estructura de planta cruciforme. Las columnas se construyen en taller -sobre el agua- hasta una altura de cuarenta o cincuenta metros, y luego se transportan hasta su emplazamiento definitivo, donde se realiza el montaje. La base de cada baldaquín constituye el piso de cada invernadero y en su interior contienen los entrepisos técnicos. Luego se montan las losas, con la infraestructura incorporada.
Una de las ventajas de este sistema, para Hoogstad, es la posibilidad de absorber el envejecimiento en etapas de los componentes de la construcción, que hacen que el edificio disponga de cuatro lapsos de vida útil diferentes. Estos son los que corresponden a la estructura de acero, cuya duración es de aproximadamente cien años y luego puede ser reutilizada; los cerramientos, tabiquerías y otros elementos de arquitectura, con una duración de treinta años; las instalaciones, con una vida útil de entre diez y quince años, y el revestimiento exterior del edificio, que puede renovarse cada cinco años si así se desea.
Otra ventaja del rascacielos híbrido es la posibilidad de crecimiento sobre el agua que, a partir de cimientos sumergidos y conexiones mediante muelles, resuelve el problema común en ciudades costeras holandesas para extenderse sobre terreno firme.
La tecnología del híbrido no deja de ser compleja: la estructura es prefabricada por robots en taller y luego trasladada por agua y ensamblada en el emplazamiento. Pero a este proceso de control tecnológico, Hoogstad une su imagen final, la envolvente, que liga directamente con la moda, de allí su idea de cambio cada cinco años. La fachada debe, a su parecer, quedar a cargo de "los arquitectos capaces de hacer con ella alta costura". Su concepto es un tributo a los exponentes más duros del racionalismo, en el que, dice el arquitecto holandés, "la necesidad de la estética no desapareció. Mies van der Rohe, Walter Gropius, Richard Neutra, Marcel Breuer o Alvar Aalto, sin olvidar a ese gigante entre los escultores de la arquitectura, Le Corbusier, fueron a la vez puros estetas".
La simbiosis de la teoría y la práctica
El arquitecto Jan Hoogstad inició su práctica independiente en su Holanda natal en 1957, con una actividad que incluye, aun hoy, mayormente encomiendas para edificios gubernamentales, de esparcimiento y educacionales. En su país, el estudio realizó el edificio para el Ministerio de Vivienda, Planeamiento Urbano y Medio Ambiente, el Auditorio para conferencias de Rotterdam y la Facultad de Ciencias Económicas en Amsterdam. Una de las obras más recientes es el Eurobuilding, una torre de 150 m de altura en Rotterdam, que polariza el concepto de invernadero ya utilizado en el Ministerio de Vivienda, apelando a un sistema espacial determinado por invernaderos de distintas dimensiones distribuidos en el edificio. Los accesos con los ascensores de alta velocidad se ubican en los invernaderos mayores, a modo de filtro con el exterior, mientras que por medio de los ascensores secundarios se llega a sectores específicos.
Los proyectos y obras de Hoogstad se localizan casi en su totalidad en su país. Otros trabajos recientes incluyen el plan maestro para la estación terminal de Delft y la Universidad Tecnológica de Utrecht.



