La casa y el barrio, un vínculo ineludible
Sobre la calle Pueyrredón, en la ciudad de Rosario, la vivienda propone nuevas relaciones con el medio construido
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ROSARIO (De una enviada especial).- Gerardo Caballero y Maite Fernández, socia y colaboradora según la ocasión, son los arquitectos autores de la reforma de la vivienda Alonso-Lavitula que, con frente a la calle Pueyrredón, se emplaza en un apacible barrio rosarino, a unas 15 cuadras del centro comercial de la ciudad.
Sereno, residencial, conformado por una ordenada sucesión de casas bajas que apenas levantan 2 o 3 pisos del nivel del suelo, este sector urbano no se distingue por su carácter arquitectónico ni por su topografía ni por su valor patrimonial. Es un suburbio donde predominan las imágenes moderadas, conocidas, aceptadas e incorporadas al gusto tradicional.
"La premisa inicial del diseño fue crear un vínculo estrecho entre la casa y el barrio, integrar la vivienda en este contexto construido para que se distinguiera sin sobresalir. Las alturas de losas y dinteles se corresponden con las de la residencia vecina, también de 2 niveles. La planta alta se aleja de la línea municipal provocando una fractura, un retiro que tiende a aligerar la contundente presencia del volumen y, al mismo tiempo, modera y relaciona su altura total con la vereda", explicó el arquitecto en una entrevista con La Nación .
La intervención de Fernández-Caballero consistió en reformular una vivienda ya existente, circa 1960.
"Demolimos los dormitorios que estaban en la planta baja, creamos un patio lateral, y construimos la planta alta con 2 dormitorios al frente para cada uno de los dos hijos del matrimonio, y el principal en suite, al contrafrente,extendido sobre el patio con un balcón terraza de generosas dimensiones", dijo Caballero.
La vivienda Alonso-Lavitula tiene una superficie cubierta total de 170 m2, la mayor parte de construcción reciente, y aunque quedaron porciones de la edificación original, fue intención de la pareja de proyectistas fundir lo nuevo y lo viejo en una única espacialidad.
"Cuando comenzamos a trabajar, el comitente nos preguntaba a menudo en qué estilo nos parecía que había que construirle la casa. En nuestra opinión, lo más importante no fue definir el estilo sino conseguir que no se notara que la intervención fue una reforma", expresó el profesional.
La fachada es blanca, simple. Un gran ventanal, quizás un poco fuera de escala, y la puerta translúcida del garaje, son los elementos que integran la composición en planta baja.
En el piso superior, un diálogo entre las salientes del tanque de agua y la chimenea dulcifica el plano del frente transformándolo en un juego de volúmenes menores.
Desde adentro
"Es un producto sencillo, con el acento puesto en los volúmenes, las masas de construcción, y no en los detalles de terminación que son justos", dice Gerardo Caballero.
Imperceptible desde el exterior, la casa tiene una cubierta de chapa con estructura de madera de fuerte pendiente, con caída hacia la parte posterior del predio que, al decir de los diseñadores, sorprende al visitante.
"Si bien el frente se domestica a medida que la casa se extiende en el terreno, lo más interesante es la tensión que produce el hecho de trasponer el acceso y encontrarse con un techo de fuerte pendiente en el interior", determinaron los diseñadores.
La ubicación de la escalera definió la planimetría de la vivienda que, merced a algunos quiebres que se producen en las paredes, propone vistas repentinas y sugiere posibles recorridos, mientras un ventanal en la planta alta insiste en afianzar la relación entre el interior y el exterior.
Grandes premios para un hidalgo rosarino
El estudio ha ganado varios certámenes
El nombre del arquitecto rosarino Gerardo Caballero comenzó a sonar más fuerte en el ambiente porteño a finales de 1997, cuando luego de una reñida elección en la que participaron notables y autoridades del medio de la arquitectura local y mundial, obtuvo el segundo premio en el Concurso Internacional Museo Costantini.
Luego vinieron otros premios, varios, tantos, que nadie pareció asombrarse cuando este foráneo se hizo acreedor al primer premio de la Sociedad Central de Arquitectos en el Concurso Ideas para Recoleta junto a Pablo Rozenwasser y Daniel Silberfaden. Contemporáneo de este último, y en dupla con el ingeniero Ramón Orengo, es el primer premio para el anteproyecto de la nueva sede de la Facultad de Ciencias Exactas, Ingeniería y Agrimensura de la Universidad Nacional de Rosario (publicado en el número 335 de este suplemento).
Gerardo Caballero también ganó recientemente el primer premio en el Concurso Ampliación Edificio Empresa Provincial de la Energía, y es autor, junto con la arquitecta Maite Fernández, de la Biblioteca y Videoteca del Centro Cultural Parque España, ambos en Rosario.
"El encargo fue adaptar uno de los túneles del complejo ribereño Parque España para albergar las funciones de biblioteca y videoteca. Utilizamos anaqueles bajos y largos que enfatizan la profundidad del túnel", recuerda el galardonado profesional.
"El estudio se ha dedicado a resolver los programas funcionales más diversos; sin embargo, no tenemos una gran producción en lo que a vivienda se refiere. En este momento estamos trabajando en otra casa, en las afueras de Rosario. Es interesante y muy distinta de la de Alonso-Lavitula, ya que se trata de una construcción de ladrillos a la vista con un techo de fuerte pendiente", adelantó el arquitecto Gerardo Caballero a La Nación .



