La más alta de Rosario
Con sus 79 metros, la nueva Bolsa de Comercio se ha convertido en la torre más elevada del microcentro, con excelentes visuales de la ciudad y del río Paraná
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ROSARIO.- Como una certera señal de la confianza puesta en el desarrollo comercial y productivo de esta ciudad, se inaugurará a fin de mes la torre de la Bolsa de Comercio. El edificio se proyectó en 1983 y desde entonces sufrió numerosas paralizaciones que acompañaron los vaivenes de la economía local y nacional.
A días de su conclusión, las autoridades de la Bolsa remarcan el paralelismo que asocia uno y otro destino puesto que, señalan, existen diversos indicios que apuntan a convertir a Rosario en un centro estratégico del Litoral.
En un momento en que en la Mesopotamia se ha desatado una suerte de positiva competencia entre las ciudades más importantes que, a la luz del incremento del comercio, tratan por atraer las inversiones, la ciudad cuenta por emplazamiento e infraestructura con claros e incontrastables argumentos que la ubican en un lugar destacado de la zona.
Puerto natural con una profundidad de 32 pies, creciente actividad agroindustrial, cercanía con Puerto San Martín y numerosos puertos privados, y sitio de intercambio vital de la hidrovía Paraná, Paraguay y Tieté-Paraná son atributos que la ciudad está comenzando a capitalizar. En ese marco se inscribe la conclusión del edificio de la torre de oficinas de la Bolsa, una construcción que, según expresan sus actuales autoridades, responde a una demanda de calidad, confort y prestigio vacante en la ciudad.
La torre (en rigor una semitorre, pues se recuesta sobre una de las medianeras) se levanta en un terreno cuyos fondos dan a la construcción institucional de la Bolsa, y se sitúa sobre Paraguay al 700, con frente a la plaza Pringles, en pleno microcentro de la ciudad.
El diseño
El proyecto elaborado por el estudio Mario Roberto Alvarez y Asociados consiste en un edificio que consta de 2 subsuelos, un basamento (piso 1° y 2°), la torre (piso 3° al 15°) y remate (piso 16° y 17°). La superficie total es de 22.450 m2; y al alcanzar los 79 metros se ha convertido en la más elevada del microcentro, lo cual le permite tener excelentes visuales de la ciudad y del río Paraná.
Aprovechando la experiencia de otras construcciones similares realizadas en otras ciudades, los proyectistas desarrollaron las plantas de las oficinas con un alero perimetral que, además de brindar protección solar y del agua de lluvia, facilita la limpieza de los vidrios y permite el eventual escape hacia las escaleras de incendio ubicadas en los extremos de los balcones. Dicho alero se enfatizó en el tratamiento de la fachada con el fin de producir una marcada y homogénea horizontalidad que contrasta con el volumen ciego de los pisos primero y segundo.
En el sector sudoeste de cada planta, y conectado con el palier de ascensores, se desarrolló el núcleo de servicio común a cada piso, compuesto por un office, sanitario de damas, sanitario de hombres, baño para funcionarios y sala de máquinas de aire acondicionado. La solución estructural, que dejó sólo dos columnas en cada planta, permite aprovechar y particionar las mismas de forma de tener uno, dos, tres o cuatro oficinas.
El edificio cuenta con un hall de acceso exclusivo, siete ascensores de alta velocidad (150 metros por minuto) que garantizan la circulación de 1000 personas cada 5 minutos. En la planta baja, el cerramiento se retira de la línea de edificación para permitir la creación de una plaza semicubierta.
En el basamento de la torre se ha previsto la expansión de diversas actividades que, al día de hoy, se desarrollan en el edificio institucional, y cuenta además con un equipamiento que puede ser de uso compartido por la Bolsa o los inquilinos de la nueva torre.
El edificio cuenta con un Centro de Convenciones, integrado por un auditorio con capacidad para 330 personas y localizado en el primero y segundo subsuelo. La sala posee un escenario con acceso independiente, foyer, despachos con baños privados, además de salas anexas, cafetería y dependencias de apoyo.
La escala de las áreas comunes, los mármoles y granitos de los revestimientos, y el equipamiento común convierten a la nueva torre en una nueva referencia urbana, en un entorno que se transforma a pasos acelerados.
La segunda Bolsa del país
Si bien la Bolsa de Comercio de Rosario se fundó en 1884 -30 años después que la de Buenos Aires, por lo que fue la segunda del país-, el edificio que ocupa actualmente data sólo de 1929.
Situado en la esquina de Corrientes y la peatonal Córdoba, el edificio institucional surgió en 1926 como resultado de un concurso público de anteproyectos en el que se adjudicó el trabajo al arquitecto Raúl R. Rivera.
El presupuesto de la construcción fue de $ 1.650.000: con un total de 9114 m2. El edificio se inauguró el 11 de noviembre de 1929, y es interesante señalar que durante la década del veinte el puerto de Rosario fue el principal puerto cerealero del mundo.
Se trata de una construcción neoclásica, que a la manera del mejor academicismo francés remata en la esquina con una formidable cúpula.
Merced a una rigurosa tarea de mantenimiento, la construcción se ha conservado respetando las características originales que lo convirtieron desde su habilitación en un hito de la ciudad, perfectamente reconocible para todos los que aman a la singular ciudad santafecina. Las bolsas tienen por función principal brindar espacios físicos (recintos) a sus asociados, para que los mismos concretan en ellos negociaciones y actos de comercio.
Su objetivo es promover la realización de todo tipo de negociaciones en un marco de seguridad, transparencia y legalidad. En especial, según explicó su actual presidente, Nicanor D. Sodiro, las transacciones de cereales, oleaginosas y demás productos y subproductos agrícolas, y también títulos de valores.
En su seno, las bolsas cobijan distintas cámaras, agrupaciones gremiales y empresarias, representativas del agro, el comercio, la industria y la actividad financiera.
La Bolsa de Rosario tiene la particularidad de alojar, además del Mercado de Valores, al Mercado de Granos, la Cámara Arbitral de Cereales y Aceites Vegetales, y el Laboratorio de Análisis de Semillas ( su función principal es realizar el análisis físico y químico de la mercadería que se va a embarcar en el puerto de Rosario), entre otras instituciones.
Ficha técnica
- Obra: Bolsa de Comercio de Rosario, Paraguay al 700
- Proyecto y dirección: estudio Mario Roberto Alvarez y Asociados. Arquitectos Alvarez, Kopilof, Alvarez, Rivanera y Bernabo
- Colaborador en Dirección de Obra: arquitecto Jackie Monzón
- Instalaciones termomecánicas: Estudio Gringerg
- Instalaciones eléctricas: Estudio Grinspun y Asociados
- Instalaciones sanitarias, gas e incendios: Estudio Giarini
- Cálculo Estructural: ingeniero Vignoli



