La plaza española en Buenos Aires, 1580/1880
Sonia Berjman Editorial Kliczkowski
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Doctora en Filosofía y Letras y en Historia del Arte, vicepresidenta del Comité Internacional de Jardines Históricos y organizadora del reciente seminario sobre ese tema, Sonia Berjman es una ardiente defensora de nuestro patrimonio verde. En La plaza española... , vuelve sobre uno de sus temas preferidos: la plaza, que siempre ocupó un lugar destacado en la vida de los porteños, desde el momento que la ciudad nació de una de ellas -la Plaza Mayor, hoy Plaza de Mayo- y sus barrios se organizaron alrededor de plazas secundarias o barriales.
El libro (206 páginas bellamente diagramadas e impresas, y profusamente ilustradas) se divide en cinco capítulos, que van desde la plaza indígena, los huecos y las plazas-mercado, la Alameda y las plazas de toros hasta el surgimiento del jardín público francés, el Parque 3 de Febrero y los cementerios, y los paseos públicos hasta 1880.
En el epílogo, A modo de conclusión , Berjman explica los objetivos de su texto: "Rescatar y valorar la imagen modélica española de nuestro espacio público en cuanto a uno de sus elementos fundamentales: la plaza". Más tarde, en el gobierno de Alvear, el deseo de crecer siguiendo el modelo europeo no español daría lugar preponderante y fisonomía definitiva a los espacios verdes, que siguieron la tradición francesa y ofrecieron el marco urbano adecuado al sueño de país civilizado .
Completa el libro un Apéndice , con el inventario de los paseos públicos creados entre 1580 y 1880, que sirve de referencia informativa inmediata y ayuda a la lectura del texto.
Realizada con la adhesión de Subterráneos de Buenos Aires, esta publicación es fundamental para entender parte de una historia argentina habitualmente soslayada, y también para tomar ejemplo de algunas resoluciones de dirigentes políticos del pasado, que servirían de mucho en estos tiempos de pesadumbre que viven los argentinos; recuerda Sonia Berjman que " Palermo, a la usanza de Rozas, elevarlo a Parque Central como corresponde a un pueblo culto fue uno de los títulos tentativos que Sarmiento había pensado para su discurso de inauguración del Parque 3 de Febrero. Esto nos demuestra que, lejos de olvidar o anatematizar lo construido por su enemigo, Sarmiento se había propuesto recuperar -como hombre práctico que era- lo existente en esos momentos del otrora gran Palermo de San Benito".



