La ropa en orden a partir del mejor manejo del espacio
Cajoneras y estantes por módulos se adaptan según el uso
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Sin duda, contar con un espacio funcional para organizar el guardarropa ayuda a utilizarlo más racionalmente y ahorrar tiempo. La clave es elegir el placard adecuado para cada necesidad y aprovecharlo al máximo.
Generalmente, sólo se sabe que se dispone de cierta cantidad de ropa y se debe llenar un hueco, sin tener idea precisa de cuántos estantes o cajones son más convenientes, coinciden en las empresas Maxel, Johnson Amoblamientos, SU placard y diMario Placards, que se ocupan de desarrollar estructuras donde lo estético y lo funcional se den la mano.
Un interior completo bien organizado debe incluir zonas para colgar ropa, varios estantes y suficientes cajones. Si bien hay en el mercado modelos estandarizados, "lo ideal es desarrollar interiores a medida, porque las opciones se multiplican según las necesidades y porque las medidas de los espacios también varían", destaca el arquitecto Fabián Rodríguez, de Johnson.
Como primer paso hay que determinar las medidas que ocupará el placard; luego, las empresas ofrecen asesoramiento técnico y consultan al cliente cómo se compone la familia y el tipo y la cantidad de ropa. "En principio, es necesario saber los hábitos personales, si se prefiere doblar o colgar las prendas, para definir si necesita más área de colgado o de estantes", explica la arquitecta Gabriela Fernández, de Maxel.
Por ejemplo, si hay chicos, todo debe ser accesible y se necesitarán más estantes, boxes, canastos y menos cajones que si no los hay, porque su tendencia es amontonar la ropa y los zapatos. En este caso, los barrales no deben situarse a mucha altura.
Si es un matrimonio, la cuestión será dividir en dos el interior para diferenciar bien el sector de cada uno. En lo masculino, habrá que saber si tiene algún sobretodo o saco, para lo que necesitará barrales a mayor altura y profundidad. También se usan cajones camiseros, en caso que se prefiera doblar las camisas. Hay también pantaloneros rebatibles hacia uno de los laterales, y para esto se necesitan unos 70 cm de alto.
En cuanto a la mujer, se sabe que necesita lugar para camisas y sacos, y otro para polleras o pantalones.
Para aprovechar el espacio, lo que suele utilizarse cuando hay ropa larga (pilotos, sacos, vestidos) y corta (pantalones, polleras) es el doble barral. Las alturas de los mismos con ropa corta es de 90 cm de alto, y larga, de 1,50 m, aproximadamente (en placards con alturas de 2,60 m). En promedio, se calcula una capacidad para 10 perchas por barral, según la cantidad de ropa y espacio.
Lo más frecuente es que se necesiten entre dos y tres cajones por persona, y los hay de diferentes tamaños, pero lo habitual es 15 cm de alto por 60 de ancho.
"Los estantes se calculan con múltiplos de 30 cm de ancho, que es la medida de los suéteres doblados, y el máximo es de 80 cm, con alturas de 30 a 35", explica el ingeniero Gabriel Szelubski, de SU Placard.
Los botineros son extraíbles: con lengüeta (no sirven para botas), estantes o canastos; éstos son ideales para los más pequeños. Otro tema importante es la profundidad, que puede variar de 45 cm a 65 cm, si hay ropa colgante.
Materiales y accesorios
El material utilizado en interiores y frentes de placards es la madera enchapada con melamina, con varios colores; en algunos casos se emplean bordes de PVC para que sean más durables. Una característica fundamental de los interiores a medida es que son flexibles, porque se conciben como módulos, con cajones y estantes rebatibles, para poder modificar la distribución interna del placard según el uso.
En el mercado también hay una amplia gama de accesorios: corbateros, espejos rebatibles desde los laterales, canastos, percheros rebatibles con sistema hidráulico (si están a mucha altura), percheros con luz, canastos extraíbles y botineros.
Lo importante --destaca Carlos Di Mario, de diMario Placards-- es que esta flexibilidad de diseño permite que el cliente pueda comprar un interior con los elementos básicos y, posteriormente, armarlo según sus gustos cambiantes y presupuesto disponible.
Con los frentes de placards las opciones se multiplican si se prefiere puertas de altura completa (2,60) o una doble puerta arriba a modo de baulera. Las deslizables con perfiles de aluminio se usan en melamina, espejadas, vidrio satinado y templado o tipo persianas; también se puede destinar una habitación como vestidor, con sus placards a la vista.
Fuentes consultadas: diMario Placars, Belgrano 2515; SU Placard, Mariano Acosta 951; Placares Maxel, Alvarez Jonte 1842; Johnson Amoblamientos, Av. Belgrano 1298.
Simples y no tanto, en pesos
Cuando los placards se hacen a medida es difícil calcular un valor exacto, porque dependerá del tamaño, el diseño interior, los materiales y los accesorios que el cliente quiera agregarle.
No obstante, si se toma como parámetro la medida de uno de dos metros lineales (lo más habitual), y de buena calidad, los precios oscilan entre 780 y 1500 pesos, aproximadamente. Esto incluye cajones, boxes, estantes y barrales.
Pero si se quieren agregar accesorios, se puede encontrar corbateros, de 20 a 160 pesos; botineros, de 80 a 120; pantaloneros, de 80 a 130, y un barral hidráulico, por 300.
Estos datos son de referencia y, por supuesto, dependen de la calidad elegida.



