La Sagrada Familia y el remolino de viento
Cayó un bloque de piedra de 250 kilos de la obra de Gaudí
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BARCELONA (Especial).- Por suerte todo quedó en un gran susto -que está siendo investigado por técnicos-, pero lo cierto es que el templo de Antoni Gaudí, símbolo turístico de la ciudad, ha estado estos días en el centro de la polémica a raíz del desprendimiento, en la madrugada del 27 de diciembre último, de un gran bloque de hormigón de 250 kilos, que decoraba un ventanal de la nave central de La Sagrada Familia, en el extremo de la fachada de la Gloria. El bloque cayó desde una altura de 40 metros, sobre el taller de las obras de construcción del templo, adosado a la construcción, y abrió un gran boquete en el techo de uralita del taller. El incidente no provocó heridos porque el lugar a esa hora estaba vacío, pero sí hubo algunos daños materiales.
La dirección de las obras señaló en un comunicado que "un extraño remolino de viento" pudo ser la causa del desprendimiento y aseguró que "a pesar del accidente las medidas de seguridad de la obra son las adecuadas" y que "razonablemente no se volverá a producir un hecho semejante". Según explicó el jefe de obras, Ramón Espel, al diario La Vanguardia, una pieza ornamental giró y se desplazó provocando la caída de otra contigua más grande y más pesada aún, que quedó suspendida en la estructura metálica de los andamios de la obra y fue retirada luego por una grúa. En su caída, el bloque rebotó en varias partes de la obra y agujereó la cubierta de uralita del taller donde se terminó su rápido recorrido.
Espel descartó un fallo en su colocación y señaló que las piezas desprendidas, que fueron colocadas hace aproximadamente un año, "eran ornamentales" y que, por lo tanto, no formaban parte de la estructura del edificio. Además, "estaban debidamente apuntaladas, grapadas y soldadas" y "tan sólo quedaba hormigonarlas".
La piedra estaba soldada a otras dos piezas gemelas que formaban el ventanal. También subrayó Espel que las zonas abiertas al público están "bien protegidas y son accesibles con todas las condiciones de seguridad". Espel añadió que "en los últimos meses se han retirado dos kilómetros y medio lineales de andamios en el templo". "Ha sido un accidente -volvió a insistir-. No tenemos que replantearnos el actual sistema de apuntalamiento de las piedras ornamentales, porque trabajamos con unos niveles muy altos de seguridad. Sólo ha sido mala suerte."
El domingo siguiente al estrellazo de la piedra se realizó el primer acto multitudinario en el interior del templo inacabado de Gaudí, para celebrar el fin del año del Jubileo. Esta misa ha motivado en parte que se aceleraran las obras en la nave central del templo, cuyos primeros 1500 metros cuadrados de bóvedas están ya prácticamente acabados. Será la primera misa que se celebrará a cubierto en La Sagrada Familia, a la espera de que en 2007 el templo se abra al culto.



