La salud en movimiento Instituto Municipal de Rehabilitación de Vicente López
La nueva sede, pronta a construirse, expresa en su espacialidad la esencia del tratamiento médico
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Muy pronto, en la Avda. Maipú 3075, comenzará la construcción de la nueva sede del Instituto Municipal de Rehabilitación de Vicente López (Imrvl), un edificio que expresa en su espacialidad la esencia del tratamiento médico: la salud que brinda el movimiento. La iniciativa será posible gracias a la acción de la Fundación Empresaria de Vicente López, presidida por José Menoyo (que solventa el proyecto y la construcción), y también al municipio de la misma ciudad, dirigido por Enrique García, que proporcionó el terreno.
El proyecto de arquitectura y dirección de obra corresponde a los arquitectos Claudio Vekstein y Marta Tello, con la colaboración de los arquitectos Luis Etchegorry y Andreas Lengfeld (de Alemania), mientras que en maquetas participaron Florencia Colombo, Isabel Amiano, Susanne Kiesgen y Stefan Krüger (los dos últimos, también de Alemania). Los renders son del arquitecto Marcelo Saus y Tulio Gines.
Con 3827 m2 construidos, el esquema de planta en U organiza las actividades del instituto en torno de un amplio patio interior, espíritu del proyecto. Los sectores de atención principales del programa médico se ubicaron sobre la fachada, en tres niveles consecutivos para facilitar la accesibilidad a los pacientes con dificultades motrices: en planta baja, guardia general; en el primer nivel, niños de 3 a 14 años, y en la segunda planta, los bebes de 0 a 3 años.
También con este criterio funcional, sobre la medianera norte, se encuentran apilados los gimnasios de kinesiología, y, del lado sur, el sector de atención de pacientes de 15 o más años (planta baja); oficinas de dirección y administración (primer nivel), y salas de capacitación docente y el comedor, que reciben iluminación cenital a través de lucernarios.
El patio se proyectó como un espacio saludable que conecta el interior con el exterior, a través del hall de distribución transparente, que actúa como diafragma. Por el fondo se vincula con un edificio vecino existente (donde los pacientes realizan trabajos manuales), que tiene un árbol añoso.
El lugar se planteó como una plaza con juegos, con piso blando, canteros con vegetación, y se plantará un árbol, en espejo, para reforzar la idea de vínculo con el edificio vecino. La necesidad de incluir una rampa de escape reglamentaria sugirió a los autores proyectar una especie de cinta continua que se escabulle por todos los rincones, que a la vez puede servir como lugar de paseo para los visitantes y de trabajo para los pacientes y médicos.
Las particularidades del usuario como del entorno fueron los disparadores para el discurso proyectual. En este sentido, el arquitecto Vekstein explicó que "la imagen exterior pretende un claro reconocimiento del edificio a través de sus elementos componentes (de fuerte carácter y cierta crudeza, en escala institucional), desmembrados a la vez que rearticulados en pequeños movimientos de desplazamiento sobre la línea municipal, que van encontrando el acceso descentrado sumándole, así, una cierta complejidad sutil que no hace más que favorecer el reconocimiento de lo particular: cualificar espacialmente la zona de acceso para brindar un ambiente externo/interno de sombras y luces marcadas que hacen atractiva, por contraste como cámara oscura, la relación de transparencia y acceso a la profundidad de lo interior, en este caso el de los pacientes discapacitados, construyendo su propia metáfora en el parque de la manzana iluminado, como abriendo un hueco en medio de la cierta anomia plana generalizada y continua, característica de la sociedad urbana".
La nobleza del hormigón
La herencia del hormigón armado del Banco de Londres y el Pabellón Bunge y Born, está presente en la nueva sede del Imrvl. El noble material, representativo de una época de oro de la arquitectura pública, esta vez fue elegido para toda la construcción por su fortaleza y bajo costo de mantenimiento.
Hacia el Oeste, el parasol colgante de fachada produce sombra sobre el plano vidriado del hall de acceso para permitir ver el patio abierto en el interior. Una enredadera plantada en el balcón del segundo nivel irá lentamente cubriendo todo este plano.
Se proyectaron plantas libres, con losas postesadas sin vigas en tramos de 8 m. El cálculo estructural correspondió al ingeniero Pedro Gea.
Instalaciones
- El área de kinesiología incluye una pileta de ejercicios, boxes, gimnasios y un patio semicubierto para la práctica de deportes. En correspondencia con cada nivel, los gimnasios apilados de adultos, jóvenes y niños, disminuyen en superfice. Bajo las pérgolas de cubierta se resguardan los equipos de aire acondicionado y calefacción.



