La vivienda de alta gama se impone
Representa el 56% de las obras en Capital
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Los permisos de construcción de casas y departamentos de alta gama crecieron en el primer semestre un 130% respecto del mismo período de 2004, y la demanda se mantendrá al menos hasta fin de año, según informó el doctor Juan Carlos Franceschini, director de CDI, que además dijo: "La vivienda para el segmento socioeconómico alto de la población -AB y C1, según la nueva clasificación de la Asociación Argentina de Marketing- representa el 56% de todas las obras en la ciudad de Buenos Aires".
El arquitecto Gerald Stieglitz, gerente comercial de Stieglitz Construcciones, afirma: "Las casas siguen con un ritmo fuerte, entre 350 y 800 m2, mientras que los departamentos pueden ser pisos o semipisos de entre 150 y 500 m2. Y mientras el costo de construcción de una vivienda común de 300 m2 ronda los 600 dólares más IVA, si se agregan productos o instalaciones de lujo puede alcanzar los 1100". Los desarrolladores y arquitectos compiten por atraer a este sector con gusto sofisticado y exigente, y ninguna necesidad de crédito porque muchas veces paga al contado. Para el arquitecto Roberto Aisenson: "Una vivienda de alta gama debe cumplir condiciones de excelencia: buena ubicación y diseño arquitectónico, materiales, construcción y terminaciones de calidad", como muebles de cocina importados; pisos de teca (300 dólares el metro cuadrado); carpintería de aluminio con doble vidriado hermético (DVH) o de PVC con termopaneles; instalaciones frío-calor con climatización sectorizada por ambientes (volumen de refrigeración variable) ; sistema central inteligente para iluminación y seguridad.
En los edificios se incorporan los espacios comunes de servicio y esparcimiento (también llamados amenities), como salón de usos múltiples, gimnasio, microcine, piletas de natación climatizadas, hidromasajes, sauna y ducha escocesa, salas de lectura, Internet y hasta cancha de tenis. "Su inclusión puede aumentar el costo entre un 30 y 50%", comenta Franceschini, mientras que Aisenson considera que "la incidencia en el costo será menor si se construyen más metros cuadrados". Y Stieglitz cree que "tienen un impacto positivo en el marketing de ventas".
De todos modos, Aisenson previene que muchas veces, detrás de la oferta de amenities, se esconde un mal diseño, y por eso es importante que el arquitecto esté al frente de este tipo de proyectos.



