Malba, un museo inteligente
El Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires (Malba), cuya inauguración se prevé para marzo del año 2001, no sólo alojará la colección de pinturas del empresario argentino Eduardo Costantini, sino también una biblioteca, patio de esculturas y áreas técnicas
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La construcción del Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires (Malba), o Museo Costantini como se lo suele denominar de manera informal, avanza con firmeza. El edificio, cuya obra civil concluirá en noviembre próximo y al que se prevé inaugurar en marzo del año 2001, es el resultado de un concurso internacional organizado por la Unión Internacional de Arquitectos, que se convocó dentro de la Bienal de Arquitectura BA/97.
El destino principal del edificio es alojar y exponer la colección de pintura del empresario argentino Eduardo Costantini, pero, además, contará con una sala para exposiciones temporarias, biblioteca, patio de esculturas y áreas técnicas.
El proyecto desarrollado por el estudio de los jóvenes arquitectos cordobeses Atelman, Fourcade y Tapia planteó un edificio que busca en los fuertes condicionantes del entorno -un terreno situado en Barrio Parque con un lado menor hacia la avenida Figueroa Alcorta- y en calificados antecedentes internacionales una ley de generación que le dé identidad y familiaridad al museo.
Con una imagen externa que se apoya en el contraste entre los grandes prismas revestidos en piedra caliza y los planos vidriados de los accesos y áreas de apoyo, el edificio propone un equilibrio de formas a partir de los volúmenes puros y ciegos de las salas de exposición.
Por dentro, el museo propone un gran hall central con forma triangular en planta, sobre el que se vuelcan en forma de cascada las escaleras mecánicas para el público.
El planteo trata de responder a cada uno de los cuatro frentes del terreno en forma diferenciada. El ingreso, la recepción y el giftshop están en coincidencia con la fachada principal, frente a la gran explanada de la avenida Alcorta. La biblioteca y una terraza para exposición de esculturas se orientan hacia la calle San Martín de Tours, más tranquila. El restaurante-coffeeshop y el auditorio con capacidad para 300 personas se abren hacia el gran espacio verde de la plaza Perú, integrado a través de un deck de madera. Por último, el ingreso de vehículos y personal se dará por la calle Martín Coronado.
Las salas de exposición podrán ser compartimentadas en diferentes galerías en función de los distintos formatos de las obras por exponer. Los diseñadores afirman que buscaron generar espacios que promuevan una natural predisposición a la contemplación de obras de arte, y que por tal motivo las salas se plantearon en su interior como si fueran cajas blancas, sin distracciones visuales, con estudiadas hendiduras que permitirán el ingreso de luz natural.
Un hecho sobre el que los autores hacen especial hincapié es el correspondiente a la resolución técnica de las fachadas. En tal sentido, puntualizan que para el diseño tanto de los cerramientos vidriados como los muros revestidos en piedra se recurrió a un trabajo de ingeniería de fachadas que resulta de gran sofisticación y complejidad. Cada pieza requirió un diseño singular dada la importancia que en un edificio de estas características poseen la seguridad y el ingreso de luz, en tanto riesgo potencial para las obras de arte.
Aunque la memoria descriptiva del proyecto señala el deseo de arribar a una construcción neutra, las imágenes que acompañan el avance actual del proyecto parecen mostrar un edificio que, si bien no exhibe alardes proyectuales, propone una apropiada y eficiente respuesta a las expectativas puestas en él.
Un equipo calificado
Para la realización del Malba los proyectistas destacan la colaboración de un calificado y numeroso equipo de asesores propuesto por el comitente, los que cuentan en todos los casos con trabajos realizados en otros museos. Entre ellos se destaca la firma inglesa Ove Arup & Partners, que asesoraron en todo lo referente a la ingeniería de fachadas. La empresa se desempeña como consultora para el desarrollo de los revestimientos en piedra caliza ventilada así como de los cerramientos especiales, vidriados de aluminio y acero para su diseño especial, y en sus requerimientos acústicos, bioclimáticos, estructurales y de seguridad. La firma ha trabajado en proyectos significativos, como el Beyeler Art Gallery y la Menil Collection, ambas de Renzo Piano, la Tate Gallery, de los arquitectos Herzog & de Meuron; el Spiral Project, del arquitecto Daniel Libeskind, y el Pulitzer Museum, del arquitecto Tadao Ando.
El arquitecto italiano Piero Castiglioni, que asesoró en el Centro Pompidou, el Museo d´Orsay, y el Museo de Arte Moderno de Barcelona, se desempeña como consultor en luminotecnia.
El norteamericano John Sullivan está a cargo de supervisar la seguridad contra robo, pérdidas y siniestros. Su tarea comprendió el asesoramiento en el concepto de seguridad global enfocada a la prevención y determinación de lógicas de control del edificio para situaciones de vandalismo, atentados, robos, intrusiones, etcétera.
El asesoramiento del proyecto eléctrico y control inteligente corre por cuenta del ingeniero argentino Ricardo Marcó que ha incorporado el concepto de edificio inteligente a su expresión total: la administración integrada de sistemas, como detección de incendio, circuito cerrado de televisión, detección de intrusos, control de desplazamiento de obras de arte por flujo luminoso, monitoreo de equipos electromotrices, y estrategias combinadas de emergencias y alarmas.
El numeroso equipo de asesores se completa con el ingeniero Julio Blasco Diez en termomecánica y acondicionamiento ambiental, Osvaldo Vernassa en extinción de incendios, el ingeniero Rafael Sánchez Quintana en proyecto acústico, los ingenieros Fragueiro & Novillo en el proyecto de estructuras, y Díaz Dorado, García & Otero en Instalaciones Sanitarias.
Los arquitectos proyectistas señalaron la especial y desinteresada contribución hecha por Terence Riley, director de Arquitectura del MoMA; Robert Littmanl, y Agustín Arteaga, director del Palacio de las Artes de México.



