Más energía, menos costo
La nueva central Dock-Sud es la culminación de un antiguo proyecto vinculado a la generación de electricidad
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La construcción de la nueva central DockSud, en su actual emplazamiento en la Avenida Debenedetti 1636, Avellaneda, provincia de Buenos Aires, constituye la culminación de un proceso de larga data vinculado con la generación de energía eléctrica en nuestro país.
La primera central DockSud fue construida en 1910 por la Compañia Alemana Transatlántica de Electricidad (CATE). Utilizaba carbón como combustible y se proyectó para abastecer de energía eléctrica a los municipios de Avellaneda, Quilmes, Lomas de Zamora y parte de la ciudad de Buenos Aires, a través de sus 7 turbinas de vapor con 33 MW de potencia.
En la década del setenta se instalaron turbinas de gas que reemplazaron las de vapor, arribándose, finalmente, en 1992, a la privatización de la planta que fue adquirida por un grupo industrial argentino (Polledo SAIC), que cedió su participación a un grupo accionario (ver recuadro) que impulsó las últimas transformaciones.
Estas consisten en la instalación de una unidad generadora de energía eléctrica, de diseño avanzado, del tipo de ciclo combinado, compuesta por dos turboalternadores de gas y sus correspondientes calderas de recuperación de calor e instalaciones complementarias.
La potencia nominal de la nueva central será de 797,5 MW con una inversión total prevista del orden de los 300 millones de dólares.
Las obras se realizan por el sistema de contratación llave en mano (ver recuadro) utilizando las turbinas gas natural como combustible principal. Los trabajos comenzaron en enero de 1997, previéndose el inicio de la operación comercial para el tercer trimestre de 1999.
Es de destacar que el proyecto prevé la demolición de parte de los edificios existentes, pero preservando, por su valor histórico y cultural, aquellas partes del edificio principal (ex sala de máquinas) que reúnen características representativas de la arquitectura industrial de principios de siglo, como las torres que antes del incendio de 1962 coronaban el ingreso principal a la planta.
El principio de funcionamiento de la nueva unidad de ciclo combinado transforma en energía eléctrica el calor de los gases de escape de las turbinas que, de otra forma, se disiparía y contaminaría la atmósfera. Se obtiene así no sólo ahorro energético, sino una sustancial reducción del impacto ambiental.
La nueva central cumplirá, asimismo, todas las normas de protección del medio ambiente en lo referente a emisiones gaseosas, efluentes líquidos, emisiones sonoras y tratamiento de residuos.
Se ha diseñado con los criterios europeos más severos, lo que garantiza el cumplimiento de las normas dictadas por la Secretaría de Estado de Energía, el Ente Regulador de la Electricidad y la Secretaría de Política Ambiental de la provincia de Buenos Aires.
La central Dock Sud efectuará monitoreos permanentes cuando entre en operación la planta, para verificar el cumplimiento de los objetivos previstos en materia de impacto ambiental



