Neuquén tendrá una nueva terminal
Resultado del Concurso Nacional de Anteproyectos para la estación de ómnibus en la capital provincial
1 minuto de lectura'
El fin del año último trajo para la ciudad de Neuquén un nuevo proyecto, resultado de un concurso nacional: la terminal de ómnibus. Y la propuesta que mereció el primer premio en esta convocatoria entre los 64 trabajos presentados pertenece a los arquitectos Marcelo Acuñas, Alejandro Bostal, Roberto Echeverría y Horacio Scabuzzo, de Bahía Blanca, con los arquitectos Laura Aguirre, Laura Salas y Manuel González como colaboradores.
El edificio, fuertemente longitudinal, emplazado en forma diagonal sobre el terreno rectangular, lo divide en dos triángulos. Uno de ellos es el sector de público, más urbano, cuyo lado menor se abre a la ciudad y al futuro uso ferroviario. El otro triángulo, sector de los ómnibus, limita con una calle nueva y se conecta con una vía multitrocha de tránsito rápido. "La escala, el movimiento y el espacio son aquí exclusivamente de los vehículos", indican los autores, enfatizando esta zonificación estricta.
El edificio se desarrolla en horizontal para responder a los requisitos programáticos de futuros crecimientos. Así, la arquitectura se impone al paisaje -con abundante verde-, por la sostenida presencia de una gran cubierta y por la ruptura de la ortogonalidad, que determina su implantación con respecto a las calles del entorno. Sólo la torre de control de tráfico opone un contrapunto formal a la horizontalidad absoluta: "Es ícono del conjunto y pivote de la composición, -definen los autores-. De esta manera se logra -agregan- una imagen unitaria y fuerte, que puede percibirse muy bien a escala de veloces perspectivas vehiculares desde la multitrocha."
Las perspectivas peatonales, desde el sector público, generan otra percepción, con volúmenes de comercios, marquesinas de acceso y las alamedas, que controlan el paisaje tanto ambiental como visualmente.
El movimiento del público genera un sistema longitudinal de vías internas ,cuyas dos direcciones dan origen en su intersección a los espacios de espera o plazas, en un símil con la ciudad. Desde allí el movimiento se unifica en una sola dirección: espera, preembarque y dársenas.
Los desplazamientos vehiculares se organizaron de modo de generar mínimas alteraciones en la trama urbana. El ingreso y egreso vehicular de la terminal se producirá por un solo punto controlado, generándose a partir de él un circuito de una dirección que recorre estacionamientos y llega a las dársenas. Este movimiento tiene su pivot en la torre de control. Los autos particulares sólo circulan por la calle lateral al sector público, donde se abren los ingresos controlados, con dos circuitos independientes: de ascenso y descenso rápido y de estacionamiento. La idea de la eficiencia y la rapidez de respuesta, por sobre todo, parece ser dominante en esta propuesta que resume sus cualidades en planta y corte.
Los jurados y todos los premios
Actuaron como jurados en este concurso los arquitectos Juan Molina y Vedia, por los participantes; Daniel Delpino, por la Fadea; José Bacigalup por la Municipalidad de Neuquén; Daniel Jenkins, por el Colegio de Arquitectos de Neuquén, Regional 1, y el señor Carlos Di Camillo, en representación del intendente de la ciudad de Neuquén. Fueron asesores los arquitectos Jorge Carlos Tadey, por la Municipalidad de Neuquén, y Juan César Giaginto, por el Colegio de Arquitectos.
Los demás premios fueron: segundo, arquitectos Ezequiel Alvarez, Ricardo Grosso y Daniel Miranda; tercero, arquitectos Gustavo Azpiazu y Javier García García; cuarto, arquitectos Jorge Vahedzian, Roberto Shinsato y Horacio González. Las cuatro menciones que decidió otorgar el jurado, sin orden de mérito, fueron para los trabajos de los arquitectos Gabriel De León, Marcos Margni y Alejandro Galvani; Evohé Germani, Roberto Germani, Horacio Morano e Inés Rubio; Gustavo Asenjo, José Luis Guera y Mario González, y Héctor Cáceres.



