Nueva cara para una torre en Catalinas
Los trabajos implican el reemplazo total del curtain-wall original del edificio
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La incorporación de nuevas tecnologías suele traer aparejada la necesidad por parte de profesionales, constructores y usuarios, de pagar el consabido derecho de piso inherente al manejo de materiales y técnicas sin experiencia de uso previa.
Uno de los casos más notorios lo constituye el desarrollo y evolución de los curtain-wall (muros cortina) como tratamiento generalizado, desde hace tiempo, para el revestimiento de fachadas de torres y edificios en altura.
Desde los primeros casos registrados hace más de 30 años, en la Argentina hasta ahora no sólo han cambiado aspectos estéticos de diseño (la aparición del vidrio en forma completamente exterior, para ocultar el antiguo perfil de soporte), sino también se han incorporado mejoras tecnológicas que erradican el principal punto débil de estos cerramientos: su falta de estanqueidad frente a condiciones meteorológicas muy severas o frente al desgaste natural por el mero paso del tiempo.
El caso presentado hoy es emblemático, ya que el edificio Torre Carlos Pellegrini, proyectado y construido a fines de la década del setenta, alberga desde entonces la sede de la Unión Industrial Argentina y empresas líderes de la construcción.
Las obras de reciclaje de sus fachadas tuvieron varias instancias, a lo largo de aproximadamente diez años. Durante este período se atacaron problemas de filtraciones y deterioros por corrosión, y sólo en 1996 se inició la reparación de las columnas y tabiques de ascensores, en su cara exterior. Posteriormente, en el período 1997/98, se efectuó la reparación integral de las carpinterías vidriadas de la cara exterior de la caja de ascensores y el sellado de placas premoldeadas de hormigón, tarea a cargo de la firma Procedimientos Gorodner SA.
El Consorcio de Propietarios encaró luego la reparación de la carpintería de acero original, incluido sus anclajes y estructuras, por presentar problemas de filtración de aire y agua.
El diagnóstico al que arribaron, luego de una ronda de consultas a profesionales especializados, los decidió al recambio del curtain-wall original por uno nuevo de última generación.
La tarea implicaba un desafío tecnológico y logístico, por cuanto los trabajos debían realizarse en su totalidad desde el exterior, con ocupación plena del edificio y sin interferir con las tareas que se desarrollan en las áreas interiores.
El mayor costo inicial, evaluaron, se compensaba frente al revalúo inmobiliario, el ahorro de energía provocado por el uso de termopaneles de última generación, un mayor confort térmico y acústico, y una solución definitiva a los problemas de estanqueidad.
El concurso privado realizado en 1999 para encomendar el proyecto, dirección y ejecución de la obra favoreció a la Unión Transitoria de Empresas (UTE) conformada por las empresas IMYC SA y Procedimientos Gorodner SA, especializadas en campos complementarios y específicos para proyectos de alta complejidad.
IMYC SA se especializa en la fabricación y montaje de curtain-wall, habiendo realizado recientemente obras para Aeropuertos 2000 en Ezeiza, el edificio El Malecón en Puerto Madero y la Business Tower para Ecipsa en Córdoba, entre otras.
Procedimientos Gorodner se ha especializado en obras de restauración, reciclaje y reparación en edificios de alta complejidad, pudiendo citarse el curtain-wall del Banco do Brasil, la restauración de fachada del Bank- Boston matriz y la puesta en valor de la estación Retiro, entre sus últimos trabajos.
El nuevo muro cortina de 11.000 m2 de superficie, señala el arquitecto Luis Gorodner, respeta las características formales del proyecto original, manteniendo la identidad del edificio, pero actualizando sus prestaciones técnicas.
Como infraestructura de apoyo, amplía Gorodner, se ha montado un sistema de andamios para trabajos en altura que cuenta con plataformas electrocomandadas que acompañan el desarrollo de la obra en una secuencia vertical por fachadas.
Los equipos motorizados para ejecución, elevación de marcos acristalados, y seguridad de los sistemas de elevación son provistos por el grupo Tractel de Luxemburgo, distribuidor especializado en este tipo de equipamiento.
Los trabajos se desarrollan bajo un estricto programa de seguridad, contando con supervisión profesional permanente.
Iniciados en enero último, se prevé su terminación para mayo de 2001.



