Perspectivas
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El futuro y la arquitectura
Impulsar una reflexión sobre el desarrollo sostenible es el espíritu de la recientemente inaugurada Expo Zaragoza 2008, la muestra internacional que por estos días se celebra a orillas del Ebro, en España, y cuyo eje temático es el agua. Con el objetivo de rendirle homenaje a este valioso recurso natural, los arquitectos más prestigiosos del mundo se dieron cita para diseñar edificios realmente icónicos, pensados con la intención de hacer del río una pieza que enhebre las estrategias urbanas y el paisaje natural de la ribera. No hay edificio que no sorprenda al visitante. El Pabellón de España, obra de Francisco Mangado, se destaca por su poética discreción, mientras que el Pabellón Puente de Zaha Hadid, con su forma de gladiolo recostado, despierta mucha curiosidad. Otras piezas extravagantes dentro del predio en el que se desarrolla la muestra es el edificio con forma de canasto que los arquitectos Olnao y Mendo diseñaron para el Pabellón de Aragón, y la Torre de Agua, del arquitecto Enrique de Teresa, edificio que alberga en el interior una espléndida escultura con forma de chorro de agua, bautizada Splash. Estas magníficas construcciones, que son el legado de la muestra a la capital aragonesa, deberán ser la bandera insigne de las posteriores transformaciones urbanas que exige el nuevo escenario mundial.
Arte sobre las veredas de la avenida Alvear
Aunque al principio a los vecinos les costó asimilar ese detalle de modernidad en la puerta de casa, finalmente aceptaron el cambio de look que puso en valor el local que ahora ocupa La Toscana, sobre la Av. Alvear, la más afrancesada de la ciudad. Los arquitectos Flavio Domínguez y Gustavo Carbone buscaron acentuar la imagen masculina de la marca recurriendo al uso de materiales tradicionales como la madera, el mármol y las paredes laqueadas, en combinación con los revestimientos de madera existentes. Como detalle unificador del ambiente se usó el espejo, el pan de plata y el cromado, que se repite en los muebles, revestimientos y accesorios, todo en clave art déco, y permitiendo un juego de reflejos. En la fachada doblaron la apuesta incorporando tres esferas de venecita roja de la artista plástica Nushi Mountaabsky, y que imitan los arbustos esculpidos, típicos de los jardines franceses.



