Philippe Starck hace el primer "desnudo"
Su obra, expuesta en el Pompidou
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PARIS.- No hay nada más díficil -y más agradable- que ser profeta en la tierra de uno. Philippe Starck acaba de darse ese gusto.
Su primer desnudo en público, una exposición biográfica en el consagratorio Centro Pompidou, está recogiendo aplausos tanto entre los críticos como entre el público. La muestra, auspiciada por el Museo Nacional de Arte Moderno y el Centro de Creación Industrial Francés, incluye gráficos y otros materiales de su proyecto para el Porteño Building de Puerto Madero, Buenos Aires, el edificio que está realizando junto con el empresario argentino Alan Faena y un grupo de inversores extranjeros entre los que se encuentra el empresario norteamericano Austin Hearst.
Si a los 54 años este "bulímico de la invención", como lo calificó recientemente el vespertino Le Monde, levantó su férrea prohibición de ser protagonista de una retrospectiva es porque, nos asegura, descubrió que "con el paso de los años, me dije que es más divertido que la hagan conmigo vivo que muerto".
La decisión fue acertada: sus compatriotas están orgullosos del hombre que, de acuerdo con el periódico Libération, fue el primero en soldar el gentilicio francés a la muy anglosajona palabra design (diseño).
Como perfecto reflejo de su personalidad socarrona (Le Figaro lo ha bautizado "un bufón humanista"), los visitantes de la muestra son recibidos por una serie de frases autoirónicas de su anfitrión: "¡Venga a escuchar al gran pretencioso que dice haberlo hecho todo!"
La verdad es que Starck puede decir esto y mucho más. Desde el amanecer hasta el momento de ir a la cama no hay momento de la vida al que él no le haya propuesto con sus objetos un escenario. Su gama creativa se adapta tanto a los productos de la tienda económica La Redoute como a los dorados salones del Elíseo donde François Mitterrand le dio, hace diez años, el desafío de actualizar -sin destrozar- el interior del domicilio presidencial.
El listado de su obra es tan largo como ecléctico e incluye, entre otros, la decoración de los hoteles Royalton y Paramount en Nueva York y la arquitectura de la Ecole Nationale Supérieure des Artes Décoratifs de París y la torre de control del aeropuerto de Bordeaux.
En el caso del Porteño Building, Starck fue más allá: se asoció con Alan Faena para crear un hotel y un complejo de residencias de lujo en Puerto Madero, uno de los emprendimientos urbanos más importantes del mundo. El Porteño Building es un edificio de 25 naves y 15.000 m2, que se convertirá en "el mejor edificio donde vivir, el mejor hotel donde alojarse y el centro que albergará lo mejor que Buenos Aires tiene para ofrecer".
"Circulen, no hay nada para ver... permanezcan, todo está para absorber", recomienda Starck a los que se animan a entrar, y así formar parte, de su teatralesca retrospectiva.
La muestra permanecerá abierta hasta el 12 de mayo; la entrada cuesta 6,50 euros. Más información, puede obtenerse en el sitio www.centrepompidou.fr/expositions/starck/



