Pilar Golf & Tenis: complejo exclusivo en pleno desarrollo
Una modalidad con mucha aceptación: oferta del terreno y construcción de la vivienda llave en mano
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La última década estuvo caracterizada, inmobiliariamente hablando, por el enorme auge de los desarrollos urbanísticos y deportivos que se concretaron primero hacia el Norte y luego hacia el Oeste y el Sur, completando el arco en torno de la ciudad de Buenos Aires al ritmo del progreso de las obras viales que facilitaban el acceso y egreso de la Capital.
Uno de los polos de este crecimiento se situó en la ciudad de Pilar, donde alrededor se realizaron diversos proyectos (clubes de campo, barrios cerrados, complejos deportivos, etcétera) que conforman una amplia gama de oferta para el público de fin de semana o para los que deciden residir permanentemente fuera de la ciudad.
El Pilar Golf & Tenis Club Privado, en el km 60,5 de la ruta N° 8 de la localidad que le da nombre, se inició precisamente a fines de los años 90, sobre un terreno de 175 ha, con la construcción de una cancha de golf de 18 hoyos y el tendido de redes e infraestructura para un desarrollo que incluiría áreas de reserva residencial, recreativa y social (con un importante clubhouse) y comercial, completando un conjunto donde el futuro usuario encontrará íntegramente satisfechas sus necesidades de esparcimiento o descanso.
El proyecto urbanístico, cuya autoría corresponde al arquitecto Marcelo Lorelli, fue complementado, para el diseño de la cancha de golf, con la participación de la firma The Ronald Fream Golf Plan Design LTD, de los Estados Unidos, que conformó, con amplios movimientos de suelo, una cancha muy larga y quebrada (cuenta con el único hoyo par 6 del país) cuya mayor dificultad reside en sortear el conjunto de lagunas concatenadas (seis en total, con 7 ha de superficie), que funcionan como reservorio de riego. Su diseño le permitió ser elegida dos veces como sede del Campeonato Argentino de Profesionales. Hacia fines de 2000, se inauguraron 9 hoyos complementarios, que brindan distintas alternativas de combinación a los jugadores.
En esa misma época se concluyó el clubhouse, de significativo tamaño y comodidades, que alberga en sus 4800 m2, distribuidos en tres niveles, todos los servicios para el deportista, amplios salones de estar y una planta superior destinada exclusivamente a reuniones sociales, corporativas o empresariales.
Nuevas estrategias
La propietaria del terreno y responsable del proyecto, la firma Saint Piper SA, cuyo principal referente es Pedro Vara, modificó a partir de la crisis coincidente con el fin de la convertibilidad su estrategia de participación y oferta en el desarrollo del conjunto.
Según detallaron a LA NACION los arquitectos Juan Cordiviola y Claudio Begide, responsables respectivamente de las áreas de infraestructura y producción de la firma, el sector destinado a lotes de vivienda, subdividido a la vez en distintos barrios, se reestructuró para diferenciar más ampliamente el nivel de oferta mientras se decidía iniciar la construcción de casas encuadradas en distintos modelos básicos que se ofrecerían en venta por el sistema llave en mano junto con el terreno.
Esta modalidad es un producto particularmente bien recibido por el público de buen poder adquisitivo, que cobró impulso hacia comienzos de 2001, a partir del creciente requerimiento de condiciones de seguridad y confort.
El proyecto original, que constaba de 464 lotes de aproximadamente 1000 a 1100 m2 cada uno, se reconfiguró para permitir que uno de los barrios interiores, el mejor ubicado en relación con el clubhouse y las vistas a la cancha de golf, ampliara sus dimensiones a terrenos de 1600 a 2500 m2, que permite el diseño de casas de gran magnitud (no menos de 500 m2 cubiertos) que se realizarán con detalles interiores y de terminación adecuados al gusto del usuario.
El resto de los barrios (siete en total), con nombres de famosas canchas de golf, mantendrán distintos tamaños de lotes según su caracterización final completándose, hacia el fin del proyecto, un total de 360 lotes, que serán entregados con su vivienda íntegramente construida y equipada. Saint Piper SA se convierte así en desarrolladora, proyectista y constructora del conjunto, contando para eso con un grupo de profesionales que, además de los citados responsables de infraestructura y producción, cuenta con el arquitecto Ricardo Betinotti como jefe de proyecto, los arquitectos Rubén Sánchez y María Elena Signoris, como controladores de costos y gestión, el arquitecto Jorge Ibarguren y el maestro mayor de obras Manuel Figueroa como jefes de obra, y Miguel Rainieri como jefe de compras. El intendente del club, licenciado Carlos Rau, completa el equipo de trabajo que desarrolla las áreas residenciales y asegura el mantenimiento de las instalaciones existentes.
Próximas etapas
El Pilar Golf & Tenis Club Privado comenzó, a partir de noviembre último, la ejecución de las unidades de vivienda correspondientes al barrio Pevero (uno de los siete del conjunto) con superficies cubiertas de 250 a 350 m2, según distintos modelos, sobre terrenos de 1000 m2 de superficie. En sus 79 lotes se construyeron 51 casas, de las cuales 20 están terminadas y varias vendidas.
El barrio más exclusivo denominado Augusta cuenta con lotes de 1600 a 2500 m2, y casas de no menos de 500 m2 de superficie cubierta, una terminada y otras en proyecto.
Un miniestadio de tenis para torneos internacionales completará, a futuro, las seis canchas de ladrillo existentes.
Cada unidad, en sólo 150 días
Debido a la afinada metodología de producción utilizada
En cada barrio su ingreso es independiente del de los otros, así como del camino que lleva a los sectores sociales, lo que permite máximas condiciones de seguridad y privacidad a sus habitantes. El gerente de producción, arquitecto Begide, destaca como características de los proyectos de las unidades de vivienda su versatilidad programática, pues cada modelo puede incorporar distintas variantes; su funcionalidad constructiva, a partir de una construcción tradicional, pero de alta calidad y racionalidad de ejecución, y su espacialidad interior con recursos de doble altura para interconectar visualmente los distintos niveles de la construcción.
La afinada metodología de construcción utilizada ha permitido conformar una especie de línea de producción que asegura la conclusión de cada unidad en no más de 150 días. Las casas se entregan totalmente equipadas con acondicionamiento por equipos de aire frío-calor, cocina con mobiliario, dos heladeras, y los artefactos de iluminación completos.



