Polideportivo del Club de Campo de La Martona
En Cañuelas, la obra del estudio Kelly-Lestard-Maldonado
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Uno de los rasgos distintivos de la recién concluida IX Bienal Internacional de Arquitectura BA/01 fue la difusión de figuras fuera del denominado star system arquitectónico internacional, y promisorias dentro del circuito local, por medio de las charlas magistrales y de las exposiciones desarrolladas en las salas del Museo Nacional de Bellas Artes y del Buenos Aires Design Recoleta, sedes del encuentro.
En este sentido, además, se destacaron los concursos promovidos por diversas entidades, que fueron ganados por una amplia mayoría de jóvenes arquitectos que en su corta trayectoria han sabido materializar obras de gran calidad y nivel conceptual.
En este grupo están los arquitectos Federico Kelly, Paula Lestard y Hernán Maldonado, titulares del estudio KLM, que obtuvieron el Premio a la Joven Generación, menores de 40 años (MNBA/Air France Jean Louis Garnier) y una mención en el Concurso Premio de las Américas por Internet (Arqa21), en ambos casos por la obra Salón de Usos Múltiples del Club de Campo La Martona , en Cañuelas.
Estos jóvenes arquitectos -que promedian los 31 años-, contaron a LA NACION que en 1998 ganaron el concurso privado de anteproyectos (que convocó a nueve estudios profesionales locales), y que fue construido por fin en 2000 luego de un minucioso trabajo de adecuación a un presupuesto mucho menor que el original, donde se cambió el sistema constructivo, se hizo la documentación nueva, y se construyó en cinco meses y medio, lo que, según los propios autores, "sólo fue posible gracias al trabajo conjunto con la empresa constructora, donde ambos propusimos y discutimos todo para siempre llegar a soluciones que nos dejaron satisfechos desde un punto de vista del diseño y económico".
-¿Fue su primera experiencia juntos como estudio?
Kelly: -Fue el primer trabajo importante que logramos juntos (con la colaboración en proyecto de los arquitectos Andrea Lestard y Victoria Taravella, y la ingeniería y construcción llave en mano de Plustecnic SA), y así nos decidimos a abrir la oficina con las siglas KLM. Poco tiempo antes habíamos hecho el concurso del Museo Costantini y el diseño de interior de un espacio en Natan, junto a Baudizzone-Lestard-Varas (en 1997, que logró una mención especial).
-¿Cómo alcanzaron tal nivel de resolución en los detalles?
Lestard: -Se retrasó el comienzo de la obra un mes por las lluvias, y durante ese lapso nos reunimos con los constructores y controlamos absolutamente todos los detalles del sistema constructivo hasta el punto de tener todo definido cuando empezó la obra, acelerando los tiempos de obra, sin cambios sobre la marcha.
-¿Ya habían trabajado con esta empresa?
K: -No, fue elegida por la comisión directiva del Club de Campo La Martona. Todo salió bien porque es gente a la que le gusta construir y bien; una firma que, como nosotros, se formaba recientemente y era su primera obra significativa. Con sus 1100 metros cuadrados, la obra costó $ 480.000 + IVA.
Maldonado: -Se nos pedía que la obra respetara el lenguaje del club, y aunque no utilizamos tejas ni ladrillos, lo logramos creando una volumetría bien implantada, que se adecua al entorno porque ofrece una fachada de altura menor que mira a las viviendas y otra mayor que mira al golf, a partir del diseño del corte (ver recuadro).
Buscamos lograr un lenguaje sencillo, contemporáneo y de líneas puras, con valor agregado que surja de las necesidades constructivas reales y no de la cosmética.
Documentación precisa, garantía del resultado
También fue vital el replanteo de obra
El presupuesto acotado condicionó la elección de un sistema constructivo económico que, finalmente, dio resultados positivos en el edificio gracias a que cada una de las partes fue documentada de manera precisa. Sin embargo, el éxito se alcanzó a partir de un replanteo exacto de la obra, con un módulo de 5 m x 5 m que surgió de la elección del bloque de hormigón 20 x 20 x 40 para los paramentos.
En el terreno, una vez retirado el suelo vegetal, se dispuso una zapata corrida de hormigón armado sobre la que se colocaron los bloques de hormigón y se abulonaron las columnas, que soportan las vigas metálicas de alma llena, en las bases previstas.
Las carpinterías de chapa doblada que permiten visuales de exterior y el ingreso de luz también respondieron a este módulo: todas poseen la misma medida y cuentan con una pieza en las esquinas que hace de ajuste.
Según explicaron los arquitectos de KLM, las formas del edificio no son arbitrarias y responden a alguna necesidad, destacándose el nivel del ingreso, gimnasio y sanitarios a +1,20, que permite generar las gradas que se abren al espacio deportivo principal, creando un solo espacio continuo; los muros despegados como solapas en los extremos de la caja, para generar accesos para discapacitados o de servicio al nivel 0 del espacio principal; o las diferentes alturas interiores y de fachadas, que son acordes con las actividades que alojan y con los edificios y paisajes del entorno.
Perfil
Facultad: Federico Kelly, Paula Lestard y Hernán Maldonado estudiaron Diseño Arquitectónico en las cátedras Erbin, Baudizzone y Lestard, respectivamente. De manera simultánea, Kelly trabajó en varios estudios de renombre hasta recalar en Urgell-Penedo-Urgell, mientras que Lestard y Maldonado lo hicieron siempre en el estudio Baudizzone-Lestard-Varas
Estudio propio: luego de obtener una mención especial por el diseño de un espacio en Natan en 1997, su primer trabajo en equipo (con Baudizzone-Lestard-Varas), decidieron agruparse con el nombre de KLM arquitectos para el concurso privado por invitación del Polideportivo del Club de Campo La Martona
Asociados: con Baudizzone-Lestard-Varas proyectaron los Concursos Nacionales de Anteproyectos del Palacio de Justicia de Comodoro Rivadavia (Primer Premio) y del Palacio de Justicia de Mendoza (Segundo Premio), por ejemplo, y con Blinder Janches & Co construyeron un edificio de vivienda colectiva que obtuvo una mención de honor en el Premio Bienal de Arquitectura CPAU (2000)
Obras y premios: en 2001 lograron el segundo lugar en el Concurso Nacional de Anteproyectos de la Asociación Hotelera, Restaurantes, Confiterías y Cafés (AHRCC) y, en 2000, obtuvieron un segundo premio en el concurso de la Casa Parroquial San Martín de Tours y una mención honorífica por el Polideportivo del Campo Chico Country Club, Escobar (asociados con el arquitecto Gerardo Shulman), que tuvo un programa de similares características al de La Martona.También, construyeron y remodelaron varias viviendas unifamiliares en entornos urbanos y suburbanos, un conjunto de 180 viviendas en Pilar, y locales comerciales.



