Por una ciudad mejor
El maestro holandés Herman Hertzberger, a su paso por Buenos Aires, conversó con La Nacion sobre su concepción de una arquitectura distinta, pensada por sobre todo para que sus habitantes puedan disfrutar de una mejor calidad de vida
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Herman Hertzberger visitó el país en varias oportunidades. El año último fue disertante en la VII Bienal de Arquitectura BA/ 98 y su conferencia magistral se destacó, en opinión de los participantes, tanto por la calidad teórica de la exposición como por la excelencia de las obras por él construidas que sustentaron la presentación.
El arquitecto holandés, ampliamente reconocido en su país natal y autor de edificios también en Alemania, la India e Israel, se ocupa con frecuencia de la resolución de programas escolares, conjuntos de vivienda colectiva de baja altura y edificios para el tiempo libre, entre otros.
En una entrevista exclusiva con La Nacion, Hertzberger (recientemente galardonado con el premio Vitruvio 98 a la Trayectoria internacional), expresó fascinantes conceptos y comentó, en particular, una obra de su autoría: el Chassé-theater, realizado entre 1992 y 1995 en Breda, Holanda.
-¿Cuál es su mensaje para las nuevas generaciones?
-Hay muy buenos profesionales entre las nuevas generaciones, responsables de la construcción de edificios maravillosos y de viviendas cada vez más hermosas. Sin embargo, no estoy seguro de que estas bellezas tengan sentido ni para la gente ni para los arquitectos, más allá de su publicación en las revistas especializadas, claro está.
En la actualidad, ni los problemas de orden tecnológico, ni siquiera los psicológicos, limitan la calidad espacial de una construcción; en ocasiones son los propios edificios los que condicionan el desarrollo de la vida ordinaria. Muchos de sus espacios simplemente no son aptos para satisfacer las demandas de la vida cotidiana.
-¿Los profesionales se olvidan de la gente?
-Sí. Recorren el mundo fotografías de obras que son, en definitiva, fantásticos objetos, vacíos en su interior. Artísticos, pero vacíos.
La obra y la ciudad
-Creo que es un buen momento para que los arquitectos concentren sus esfuerzos en hacer mejores ciudades, conglomerados donde sus habitantes gocen de una mayor calidad de vida.
Escucho bastante a menudo que los arquitectos no tienen poder para hacer ciudades de calidad, aunque cuando se hace un edificio se está construyendo la ciudad. Todas las personas que construyen, y en especial los arquitectos, deberían tener en cuenta que cuando hacen un edificio están haciendo la ciudad. Tampoco soy fervorosamente creyente, en las ventajas de los edificios altos, porque las torres funcionan casi en forma contraria en la que lo hace la ciudad; la circulación más importante es la vertical.
-¿Qué haría si le piden que diseñe una torre?
-En ese caso trataría de hacer un edificio en altura mejor diseñado y óptimo en su funcionamiento que, estoy seguro, es perfectamente posible. La próxima pregunta será, obviamente, cómo haría yo este proyecto. La respuesta es simple: pensando en la gente, cómo es, qué hace en este edificio, cuáles son sus necesidades.
De todos modos, no imagino cómo se vería esta torre.
-¿Pensando en la gente?
-Sí. Un conjunto de viviendas tradicional realizado con inversiones privadas no contempla las necesidades de la gente en un ciento por ciento porque antepone las utilidades de la inversión. Por otra parte, en los edificios de vivienda donde habitarán muchas personas es importante detenerse en el diseño de los espacios públicos y en la relación de éstos con la ciudad.
El teatro de Breda
El Chassé está ubicado en la periferia del casco antiguo de Breda. El teatro que lleva el mismo nombre, Chassé, fue inaugurado en 1995 y realizado según el proyecto de Herman Hertzberger. Su silueta ingresa como una cuña en el terreno y aparece rodeada por unas barracas, las Klooster barracks, construidas en el siglo XIX, y un edificio de oficinas municipales.
El teatro juega un papel preponderante en el desarrollo de esta área urbana designada para uso público, en tanto que las Klooster barracks esperan su turno para ser recuperadas y utilizadas para nuevos usos, probablemente también culturales.
Ubicado por detrás de la calle Claudius Prinsenlaan, el teatro Chassé es accesible por una calle pública desde la que se llega también a las oficinas municipales.
Para Herman Hertzberger, "el teatro no es únicamente un lugar para ver y presentar performances. Desde sus orígenes es también un sitio donde se produce un intercambio social de relevancia; la gente se conoce, charla, opina, así que, para mí, es tan importante el auditorio, la sala, como el foyer que, en rigor, debe funcionar como una calle cubierta, un lugar de encuentro y de paso al mismo tiempo".
El diseño adoptado en esta oportunidad contempló la creación de un auditorio, equipado con material escénico de última generación, con capacidad para 1200 personas sentadas; una sala de concierto para 500 personas sentadas, flexible, puede dividirse en dos; un hall central con mobiliario que permite, en ocasiones, el funcionamiento de uno o dos teatros pequeños con videoproyecciones, o film theater.
Una vez más, la relación del foyer central del teatro Chassé con el entorno urbano contó con toda la dedicación y el esmero que Hertzberger propone cuando se opera en la ciudad; la integración del hall con el distrito jugó un papel fundamental a la hora de tomar las decisiones finales del proyecto.
Según palabras del autor, "la interacción entre los visitantes a un teatro debe ser intensa. En el theater Chassé el espacio está fuertemente articulado y se compone de diferentes zonas, cada una con su escala propia y su correspondiente ambientación, su atmósfera particular".
El foyer es, por las características del edificio, de proporción longitudinal. La fachada, que en este sector es enteramente vidriada y con vistas a la calle, y la ambientación informal que reproduce retazos de la ciudad como en una calle, le otorgan al foyer una fuerte impronta urbana.
"Una escultura de Giacometti fue fuente de inspiración para el planteo formal. En el corte se aprecia el protagonismo de las cáscaras, que como dos ondas que se intersectan resultan una forma de neta integración con la ciudad", sintetizó el arquitecto holandés Herman Hertzberger.
Un teatro en cifras
- Obra: Nuevo Teatro Chassé
- Ubicación: Entrada principal sobre Claudius Prinsenlaan, Terrain Chassé, Breda, Holanda
- Proyecto: Herman Hertzberger
- Colaboradores: Willem van Winsen, Folkert Stropsma, Arienne Matser, Patrick Fransen, Marijke Teijsse-Braat
- Adjudicación: Por concurso
- Tiempo de construcción 1992-1995
- Programa de necesidades:
Auditorio para 1200 butacas
Auditorio de nivel medio para 500 butacas
Foyer de uso flexible, puede funcionar otro auditorio
Más dos salas independientes de proyección de film theater
Salas para la práctica de danza
Halles independientes, dispuestos de forma asimétrica
Backstage, vestuarios, camarines, servicios, maquinaria escénica y otros convergen en el área central del edificio
Bares y negocios en el sector de acceso desde la calle
Personal
Hertzberger se ufana de utilizar una metodología tradicional para encarar un trabajo, especialmente cuando se trata de obras cuyos fondos serán dispensados por el erario. El axioma es simple: "Responder a los requerimientos funcionales de un modo personal", dice, mientras rememora su paso por otra bienal y una convocatoria realizada por un grupo de alumnos que casi termina muy mal por el excesivo control policial.
Está satisfecho con la exposición que se hizo de su obra en el MNBA, con vitrinas y elementos especiales diseñados por el estudio, al igual que la presentación de las obras, entre las que se destacó el Teatro Chassé.



