RELAX: piedra, madera y cristal en Villa La Angostura
En una casa, síntesis entre la tradición y lo actual
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Apoyada en un quiebre de una ladera de la cordillera de los Andes, sobre el Nahuel Huapi, en la ruta que conecta Villa La Angostura con San Martín de los Andes, una casa recién terminada atrae la atención de vecinos y turistas. Representante de los conceptos de modernidad en cuanto a la síntesis morfológica y claridad de organización, y a la manera de usar los materiales, la casa es también un ejemplo de adhesión a los principios tradicionales de la zona para construir.
La vivienda fue proyectada por los arquitectos Jaime Grinberg, Adriana Dwek y Julio Iglesias; fueron colaboradores Alejandro Vázquez Mansilla y el arquitecto Oscar Bargozzi, y la construcción estuvo a cargo de Rubén Burguez, que aportó su conocimiento de las condiciones de la zona.
Rodeada de un bosque de colihues en la zona del hotel Correntoso, la casa se asienta en el punto de quiebre de un predio con una clara identificación: con 40 m de frente, el terreno cae suavemente primero y luego abruptamente, con la montaña.
"La fachada que da hacia el acceso -explica el arquitecto Jaime Grinberg- es un muro de piedra de 24 m de largo, ciego, de 4,50 m de altura y un metro de espesor, que contiene todos los servicios: cocina, áreas de guardado y sanitarios. Esta pared rememora los muros indígenas de las pircas, con la piedra colocada de la misma manera, y los vanos perforados con el concepto tectónico de la pirca."
El espíritu de lo macizo se trabajó con convicción: cuando aparece una gran abertura para traspasar el muro, la piedra también está colocada en la parte horizontal. "Así, se transforma en un sólido de piedra", afirma Grinberg.
A partir de allí, básicamente la casa es un prisma de cristal, con cubierta a un agua, paralela a la pendiente de la montaña para atemperar los vientos de la Cordillera. El plano de cristal va reduciendo su altura para no exponerse demasiado a estos vientos, pero sí permitir la totalidad de las vistas hacia el lago y la Cordillera.
El planteo sobre el muro lineal es un esquema de gran ambiente que funciona simultáneamente como estar-comedor-cocina y, a continuación, hay dos dormitorios, todos en tira. Sobre el área de dormitorios, un pequeño entrepiso se asoma hacia el estar y se usa como sala de juegos o anexo de dormitorios para chicos.
Casi flotando
"La idea de tener el muro cerrado hacia el ingreso juega con la pendiente del techo -sostiene Jaime Grinberg-. La cubierta se despega del muro de piedra dejando una franja de vidrio superior y permitiendo desde el interior un juego de visuales cruzadas: por abajo, hacia el lago y por arriba del muro, hacia la montaña. Se produce una sensación de estar flotando."
Este efecto está reforzado por un deck que vuela sobre la pendiente de la montaña, al mismo nivel del piso interior y con una superficie muy generosa, frente a los 140 metros cuadrados que suma la parte cubierta de la vivienda. Con los pies prácticamente en el aire, porque el deck impide ver la caída inmediata de la montaña, se produce una sensación de inestabilidad que, indica Jaime Grinberg, resulta muy interesante.
En el muro de piedra, que contiene la abertura de ingreso, la estructura es de hormigón; en el resto se usaron columnas de madera. El planteo es el de una casa con alto nivel de síntesis y morfológicamente contemporánea, pero que utiliza los materiales del lugar. La piedra es de la zona, colocada en bruto, con junta invisible para acentuar la idea de la pirca, en la que la piedra era el material portante.
La tecnología del vidrio se trabajó con termopaneles, por la inercia térmica; toda la carpintería es de lenga, con secciones importantes dado las dimensiones de los vidrios, mayores que las tradicionales, y con un sistema de elementos que elimina los contravidrios.
Las columnas son de ciprés y toda la estructura de la cubierta, de pino Oregón. La diversidad de maderas utilizada obedece a la tradición de la zona de aplicar a cada caso la que más se ajusta a su función, y fue preocupación de los proyectistas investigar la tecnología existente para adecuarla a una casa contemporánea. El mismo criterio guió la elección del sistema de calefacción: los proyectistas optaron por un piso flotante en la planta baja, separado por una cámara de aire de 15 cm de espesor del contrapiso de hormigón. El sistema de distribución está instalado dentro de la cámara de aire.
El costo accesible de esta casa es otro de los rasgos que la tornan atractiva dentro de las construcciones de la zona, para una obra de estas características.
Un impacto favorable en la gente
Fue notable, según cuentan los autores, el impacto favorable que la casa causó entre la gente que vive en La Angostura. Principalmente los vecinos, aunque también los turistas, se acercaron a conocerla. Abierta al entorno, ya que no tiene cerco, la casa deja todo el jardín al frente, al retirarse 22 m de la línea municipal, y crea una gran perspectiva.
Con una plantación de especies frutales de la zona, la idea fue generar un jardín activo, en el que se participe de sus actividades. Allí hay saúcos, frutillas, frambuesas, lavandas y grandes manchas de colores que juegan, en contrapunto con la casa, con la idea de la síntesis de la arquitectura.



