Renace un clásico del siglo XX

Se puso en valor la clásica esquina de Córdoba 320, actualizando interiores, instalaciones y normativas de seguridad
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11 de abril de 2007  

El edificio de ladrillos a la vista que ocupa la esquina de la avenida Córdoba y 25 de Mayo, construido en 1952 por los arquitectos Arnold Jacobs y Abelardo Falomir, tiene una planta rectangular, con un frente ancho sobre la avenida y uno más estrecho sobre 25 de Mayo, y consta de planta baja, dos subsuelos, 8 pisos de oficinas y un 9º para servicios.

"El proyecto -según destaca el arquitecto Eduardo Ellis, su autor- tuvo como finalidad la remodelación, actualización, puesta en valor y funcionamiento del edificio existente."

El estudio Ellis se impuso respetar el carácter corporativo e histórico, con la idea de actualizar las instalaciones y normativas de seguridad compatibles con los requerimientos técnicos contemporáneos. El criterio respetuoso se remonta a una frase de Agostino Rocca, fundador de la empresa, que dispuso que la de Córdoba 320 es "la única propiedad de la compañía que no debe ser vendida".

Con el proyecto y la dirección del estudio Ellis, el gerenciamiento y la ejecución de las obras estuvo a cargo de Techint Ingeniería y Construcción, demandó poco más de un año y el trabajo de un promedio de 120 operarios.

El proyecto contempló la jerarquización del sector de ingreso, la recuperación del 1er. subsuelo para uso público, merced a la prolongación del recorrido de ascensores y la escalera principal, generando un pequeño foyer y sala de conferencias, y desplazando los locales de servicio al 2º subsuelo.

Los pisos del 1° al 6° se adaptaron para servir a las actividades de investigación, documentación y preservación de la memoria histórica y archivo de la organización Techint.

La oficina original del ingeniero Agostino Rocca, en el 7º piso, fue reciclada, restaurando las particiones de madera y los muebles de Nordiska. Los demás locales se destinaron a la Fundación Hermanos Agustín y Enrique Rocca, ambientados con muebles de diseños de Le Corbusier y Charles Eames.

El 8º piso exalta la luz natural con terrazas de expansión en su ala este, con vista a la Dársena Norte, ubicando la sala de reuniones representativas institucionales, mientras que el sector oeste aloja una luminosa cafetería para los usuarios del edificio.

Prevaleció la idea de diseñar espacios flexibles, adaptables a los nuevos requerimientos actuales y futuros, previsibles dentro de la estructura de la empresa. Para lograr esto se realizaron pisos técnicos sobreelevados que contienen todas las instalaciones, facilitando además la adecuación a futuro de demandas técnicas hoy todavía desconocidas.

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