Río Gallegos cambia la mano del juego: su nuevo club social
Un casino que incluye a más público
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El 30 de enero último se inauguró el nuevo casino de la ciudad de Río Gallegos, en un edificio refuncionalizado del centro de esa capital provincial, que apuesta a convertirse en un club social, difundiendo actividades variadas con una imagen más clara y na•ve .
Durante su paso por Buenos Aires, la arquitecta Aldina Quintiero, socia del estudio Provedo-Quintiero Arquitectos, autor de la propuesta (1155 m2), explicó que el edificio fue elegido por su ubicación céntrica (San Martín 641, muy cerca del Correo Central) y no por sus características espaciales: "Esto condicionó la proyección del espacio en tres niveles: acceso y máquinas tragamonedas; sala de carteo y ruletas, y administración, cuando lo ideal hubiera sido un nivel y panóptico", comentó.
Con once años de experiencia en desarrollar casinos y hoteles en el país (ver suplemento del 8 de enero último), Aldina Quintiero sostiene que, "como un hospital, el ambiente debe saber contener al usuario, que carga un alto grado de tensión. Pero, a diferencia de aquél, el jugador debe encontrar aquí un ambiente confortable y estimulante, en el que no tenga noción del lugar ni del paso del tiempo", destaca Quintiero.
Sobre un eje de simetría longitudinal, el lay out dispone las salas de juegos y la administración superpuestas (sobre el frente), cosidas en todos los niveles por el núcleo de circulaciones (al centro) y una espaciosa confitería (al fondo, en triple altura). Es curiosa la pared espejada del fondo (color verde agua), que duplica axialmente el interior. Este recurso se empleó también en el volumen de la escalera, que es un vacío espejado; asimismo, todo con el mismo color, en el encuentro de paredes y cielos rasos porque eran muy bajos, desdibujando el límite de la caja, pero en este caso, los reflejos no duplican, sino que multiplican. Por contener los ambientes más ruidosos, la planta baja incluyó la variante de la garganta, llena de plantas e incorporada a una tabiquería perimetral más baja y ondulante que, despegada de la medianera, telonea el salón de máquinas tragamonedas.
Mágico no lugar
"No olvidemos que la temperatura es muy baja y los vientos muy fuertes, que no hay verano y casi tampoco actividades culturales; por eso diseñamos un lugar mágico que se contrapone a la geografía del lugar: otro mundo, con mucho color y vegetación, con espectáculos y diversión."
Los reflejos múltiples del espacio, los mantras vegetales, la repetición infinita de las máquinas y mesas de juego, conjugados con maderas, metales laqueados y bronce, y colores pastel generan un ambiente barroco-hipnótico en el que triunfa el show y el entretenimiento.
Materiales importados y diseño local
Como en sus otras obras, el estudio de arquitectos compró materiales en Buenos Aires, importados de los Estados Unidos (en el caso de cielos rasos) y de Europa (para los empapelados italianos), pero también diseñó y fabricó alfombras de lana en el país, en conjunto con la firma Kalpakian, a medida del edificio: "En este caso combinamos guardas lisas y superficies con motivos florales, los mismos en todos los niveles de juegos y circulaciones, pero las áreas de comida y servicios tienen enlistonados de madera", cuenta Quintiero. Una parte importante de la mano de obra (construcción en seco, fundamentalmente) provino de Buenos Aires; no obstante, se empleó mano de obra local en algunas tareas para favorecer la aceptación general.



