Semana de jardines y festejos
Un happy hours en el Restaurante de Sergio Krymer, con un selecto grupo de invitados, para despedirse hasta el próximo milenio, y un recorrido por los espacios exteriores para admirar una sofisticada naturaleza
1 minuto de lectura'
Los jardines de Casa FOA intentan acortar distancias entre aquel jardín que todos llevamos en el alma, y esta modernidad que, al mismo tiempo, impone límites y abre horizontes. La Medalla de Oro al Paisajismo correspondió a una imaginativa propuesta de Cristina Le Mehauté. En esta plaza seca se suplanta con una imitación o símbolo -un árbol de metal- lo que la circunstancia impide tener: un gran árbol. Tampoco son naturales los sugerentes sonidos que producen innumerables móviles, colocados entre el follaje y los matorrales, o el solado, cuyas venecitas de colores sugieren canteros floridos. Es un jardín sonoro y luminoso, en el que nada es natural, pero todo remite a la naturaleza, incluso el clima de reposo que transmite un banco-escultura. El jardín de Matilde Oyharzábal de Sanguinetti, que obtuvo la Medalla de Plata, logra ocupar su espacio -una plaza seca entre dos construcciones- sin lesionar los aspectos más valiosos del lugar, que son las vistas de su entorno. Lo hace con fuerte presencia de elementos naturales: árboles y flores, sin incorporar estridencias ajenas al jardín, sin quebrar la armonía de las verticales con las dominantes horizontales.
La plaza construida por Irene Joselevich recrea la cuadrícula urbana, e inserta una plaza pública, considerada como sitio integrador. Las espesas cortinas de árboles protegen una intimidad acentuada por un pequeño desnivel, iluminada por una compacta bordura de rosas blancas, y cercada por brillantes metales. El espacio Desplazarte, que rodea la guardería, diseñado por el estudio de Martina Barzi-Josefina Casares, destaca la presencia de bancos, mesas y otros elementos para juegos, desarrollados a partir de un módulo común, que los usuarios pueden desplazar sin desequilibrar el conjunto. Hay cuadros y ventanas en los muros que permiten crear otros cuadros.
Los Jardines del Acceso, diseñados por Irene Walmsley, están pensados como un paisaje ribereño, que se propone respetar la naturaleza propia del lugar, en contraste con la modernidad de la pared de cristal, sobre la que se apoya. Son protagonistas las gramíneas, que acentúan la línea ondulada, y la paisajista alude a un poema de Fernández Moreno: "... allá la ola y la piedra /se contemplan un momento..."
Los Jardines del Malecón son tres plazoletas realizadas por el Estudio Carena y Aguilar. En una de ellas, con fuerte referencia al jardín tradicional, rosales trepadores cubren arcos de hierro. En la siguiente, de una gran fuente formada por dos prismas bajos, el agua cae suavemente y se pierde en el césped circundante, donde afloran petunias celestes y blancas. La tercera contiene una estructura de aluminio y acrílico transparente, con plantas, que forman como una escultura verde. Estos jardines, que reúnen el aporte de muchos colaboradores, son creaciones que se justifican por sí mismas, pero, además, aportan nuevas y originales ideas.
Decoradores, arquitectos amigos íntimos y organizadores, participaron de un encuentro que comenzó el plomizo atardecer del jueves último y terminó en las primeras horas del viernes, cuando el disc jockey apresuró a los rezagados bailarines con el tradicional vals de despedida. Abundaron los brindis, la buena mesa a cargo de Diana Coyan, las charlas informales y los abrazos emocionados. Todos estaban contentos, había motivos para festejar, Casa FOA 99 fue un éxito rotundo.



