Sueños de cristal
La restauradora y escenógrafa Miriam Balzarelli convoca a la magia
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Miriam Balzarelli estudió restauración en Florencia y escenografía en Nueva York. Se ocupó, junto con el arquitecto azteca Nava, de las tareas de renovación de dos posadas de la época colonial en México; una en Cuernavaca, otra en Chapultepec. Trabajó en los Estados Unidos aunque, en la actualidad, lo hace en Buenos Aires, amparada por el paisaje que, a pesar de sus incesantes viajes, nunca la abandonó. A principios de los años 90, apareció en la prensa asociada con el buen arte en la creación de piezas de hierro y de ese tiempo no muy lejano recuerda el exitoso destino de una serie de sillas realizadas por ella y pintadas por Rogelio Polesello y Juan Lecuona, plásticos argentinos contemporáneos de trayectoria internacional, que estuvieron expuestas en Washington, Nueva York y Carolina del Norte. Allí permaneció un tiempo aprendiendo e intercambiando experiencias con una creadora neoyorquina especializada en el trabajo de la madera, Janis Colella, y se quedó hasta 1997. Cuando dos amigos argentinos la contrataron para realizar la decoración de un restaurante y un bakery , en Waynesville, Carolina del Norte, dio rienda suelta a un reprimido sueño infantil y empezó a incrustar vidrios partidos en las paredes combinándolos con trabajos de herrería.
Luz en la Ciudad Luz
"Luis Soverón provee los cristales para el armado de las piezas. El es un inquieto buscador de fragmentos. Esta colección, realizada en los dos últimos años, se exhibió en el salón del fotógrafo Juan Cavallero y, el mes próximo, la presentaré en Lumiére 99 , la feria internacional de la iluminación que se realiza todos los años en un gran centro de exposiciones de París", explicó.
Las esculturas lumínicas son producto de un diseño previo; primero el sueño, la búsqueda de los fragmentos viene después. Una vez listos aquellos que debieron ser moldeados y horneados para la confección del original, llega el momento de ensamblar. Reunir los fragmentos como si se tratase de un rompecabezas, hasta completar la parte más ruda, la más áspera del sueño. De aristas agudas y filosas al principio, e inocuas luego de un comprometido trabajo de lijado artesanal. Las manos deben protegerse con guantes, es mejor usar un pesado delantal y las antiparras son indispensables: esquirlas de varios tamaños amenazan por doquier.
No todo está partido, Sidney y Orquídea, son algunos de los nombres de estos objetos de cristal termomoldeado, esculpido con cincel y punta de diamante. Una vez unidos los trozos de vidrio común, esmerilado o coloreado, y terminada la pieza sin cantos vivos, se agujerea en la base para colocar la electrificación.
"Mi intención es hacer iluminación artesanal, algo inédito y personal. Creo que ésta es la razón por la que Delta aceptó financiar la propuesta para presentarla en Lumiére, que se hará en los primeros días de septiembre próximo, del 3 al 7, con la participación de más de 2000 expositores de todo el mundo."
Le jardin de toutes les saisons, Gema verde preciosa, las frases que titulan a estos objetos esculturas son ambiguas, enigmáticas y sugerentes. Los planos de cristal iluminado aportan volumen, voluptuosa espacialidad, juegos de transparencia y de luz



