Todo, en Laura O
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El sol de la mañana ingresa por la vidriera que se desarrolla a lo largo del típico frente de 8,66 metros. En el patio trasero, la estufa de piedra y algunos juegos de antaño, entre los que se distingue un sapo, atraen la atención de un niño. Laura Orcoyen, propietaria del novel comercio Laura O, está charlando con la madre que vigila, atenta, los movimientos de su hijo. La escena es simple, de entre casa.
"Unos días atrás leí que Philippe Stark dice que ya no nos tenemos que preocupar más por la funcionalidad, sino sólo por la dimensión afectiva y poética de las cosas. Esta es la idea con la que armé la propuesta: auténtica y hecha desde lo profundo", explica Orcoyen.
El espacio, antes taller mecánico, tiene más de 40 metros de largo y la decoradora supo exaltar la imagen del galpón con maestría. Paredes y techos blancos son el continente ideal para la exposición de las piezas de loza, cristal, madera, zinguería y mimbre prolijamente ubicadas en anaqueles perimetrales. "Estuve varios meses buscando hasta que encontré este lugar, en Uriarte entre Gorriti y Cabrera. Es un espacio abierto donde se presenta una colección para la casa con piezas que, en un 80 o un 90 por ciento, son de industria nacional. A pesar de que en el país no disponemos de tecnología para realizar algunos objetos, siento que las cosas importadas tienen una pulida de más." A Orcoyen le gusta deambular por los talleres y las fábricas para inventar piezas o recuperar matrices inutilizadas y fabricar objetos de uso actual.
"Aquí hay de todo, desde muebles hasta menaje y bazar. Hay objetos de 20 centavos y otros de 3000 pesos, sábanas de lino y de algodón, ambas de excelente calidad", sintetiza Laura.



