Tres baños públicos que perdurarán
Las claves de estos lugares, pensados para servir después que cierre la muestra
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A diferencia de la mayoría de los livings, dormitorios, cocinas o home offices ambientados debajo de la Tribuna II del hipódromo de Palermo, los baños públicos de Casa FOA 2004 son los únicos que conjugan estética y funcionalidad en partes iguales, y que se mantendrán en funciones una vez que concluya la muestra el domingo próximo. Los primeros son simulaciones de las situaciones hogareñas y del trabajo que no permiten la interacción del público -sogas de por medio-, mientras que los segundos no sólo deberán atender realmente las necesidades de los visitantes, que desde la inauguración, el 4 de noviembre, se contabilizaron más de 170.000, sino que también servirán a los asistentes a la tribuna popular y los futuros comercios que se instalen en la planta baja.
En total hay tres baños públicos para hombres y mujeres, accesibles para discapacitados, que hasta incluyen la novedad de cambiadores para bebes en el sector masculino, monitores con circuito cerrado de televisión, y materiales como el vidrio, la luz, la madera o el plástico, para crear efectos y estímulos de todo tipo, resueltos con presupuestos relativamente bajos.
Paralelo a Libertador, el volumen reciclado de las boleterías incluye dos baños públicos -junto con un
restaurante y stands-, de las duplas de arquitectos María Garzón Maceda-Flavio Domínguez y Manuel Gálvez-Santiago Autunno.
Los arquitectos Garzón Maceda y Domínguez (Espacio 48) explican que "aprovechamos la oportunidad de proyectar en Casa FOA para experimentar nuevas respuestas a las exigencias del programa. En este caso, nos burlamos de la paradoja que plantea la relación del baño público a la vez que espacio íntimo". La simetría de los sectores de hombre y mujer, combinada con la disposición estratégica de los artefactos de iluminación, produce reflejos y transparencias en las paredes de vidrio rojo, verde o transparente, y el usuario no puede distinguir entre lo que ve a través y lo que está reflejado.
Reales y sugestivos
Los arquitectos Manuel Gálvez y Santiago Autunno (Espacio 52), a su vez, dijeron: "Buscamos resolver los problemas reales con rigurosidad, pero de manera sugestiva, en un ambiente de dimensiones muy acotadas. Elegimos tres materiales: linóleo rojo en piso y paredes; enormes puertas placa de madera; espejos en las paredes y vidrio transiluminado en el mueble de los lavatorios que organiza el espacio, e iluminación natural y artificial incorporada, evitando artefactos convencionales". El volumen, centro de la composición, tiene imágenes de caballos (tomadas de las primeras filmaciones de los hermanos Lumière) impresas en un adhesivo microperforado, y hace que el ambiente se sienta más grande, ya que tiene la altura mínima necesaria como para no ver del otro lado.
Justo debajo de la gradería del edificio principal se encuentra el ambiente del arquitecto Parra (Espacio 25), que obtuvo la Medalla de plata en arquitectura, el Premio Roca al mejor diseño de baños y el Premio Masisa a la mejor utilización de sus productos. "Propuse un espacio para reflexionar acerca de la historia a través de las imágenes, la funcionalidad y la forma como manera de expresión de un modelo de tendencia, con materiales apropiados para resolver cuestiones de uso y capaces de exaltar los sentidos. En este aspecto, la luz es el elemento esencial a la hora de componer la arquitectura, ya que define el espacio, lo hace posible. "La luz no debe ser un elemento agregado, sino parte del todo", expresó. Los sectores hombre-mujer se plantearon de manera simétrica en tres franjas longitudinales (pasillo-cilindros de inodoros-lavatorios y cambiadores), y en dos niveles por el descenso de las gradas, con baños de discapacitados al fondo. Se destacan el uso innovador de materiales, el cielo raso tensado como tabique transiluminado en el pasillo, e incluir cambiadores de bebes en el sector masculino, lo que obligó a Parra a diseñar un nuevo logotipo identificador.
Veinte años y un camino innovador
Pasaron 20 años desde que Mercedes Malbrán de Campos y un grupo de señoras iniciaron Casa FOA. Desde aquellos 900 metros cuadrados en Quintana 236 hasta los actuales 9000 de la Tribuna II del hipódromo de Palermo, Casa FOA se ha convertido en marca registrada del diseño argentino.
Esta exposición se caracteriza por sus propuestas reales y adecuadas a la forma de vida de cada tiempo. Cada año presentamos innovaciones -como el concepto de loft en 1989- que se instalan en la mente y en las casas de nuestros visitantes.
Más de 1.700.000 personas conocieron edificios emblemáticos que permanecían cerrados. Son inmuebles de gran valor arquitectónico -entre ellos cuatro monumentos históricos nacionales y siete edificios con protección histórica-, que se rescatan del deterioro y también se benefician sus barrios. La industria nos acompaña siempre con nuevos materiales y aplicaciones.
La obra culmina con el cumplimiento de su razón de ser: la recaudación de fondos para la Fundación Oftalmológica Argentina Jorge Malbrán (FOA), dedicada a la docencia, la investigación y la asistencia. Como sucede con las buenas ideas, el modelo ha sido copiado tanto en el interior como en América y Europa, dato que habla del espíritu visionario de la fundadora, nuestra madre.
A días de cerrar las puertas de la Tribuna II, estamos trabajando en la próxima edición. Podemos adelantar que iremos a un barrio nuevo y que recibiremos a algunos representantes de otras latitudes. El 20º aniversario nos lleva a disfrutar de lo recorrido, pero como un aliciente para seguir. Casa FOA es un espacio para el libre desarrollo de la creatividad humana. Por eso, sabemos que su futuro no tiene límites.



