Un bingo que invita a no alejarse del juego
Reciclado en el centro de Florencio Varela
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Los proyectos de salas de juego tienen características singulares y requieren de estudios en los que la psicología del usuario tiene vital importancia. El bingo Florencio Varela, en Monteagudo 3031, así lo demuestra.
Con proyecto y dirección de los arquitectos Oscar Christin y Oscar Landi, con Fabián Butera como colaborador, realizado por la empresa constructora Casella, el edificio tiene una superficie de 1700 m2.
Originalmente sede de la Sociedad de Bomberos Voluntarios, el edificio se desmanteló totalmente y se conservó la estructura. "Para una sala de juegos se necesita una arquitectura distinta -afirma el arquitecto Landi-, una arquitectura con cierta magia para acoger al jugador, que se desoriente sobre la hora del día y el tiempo que lleva en el lugar." Así, esta arquitectura es cerrada, introvertida, sin relojes, pero con un acceso franco y abierto desde la calle para invitar a entrar sin barreras.
"Una vez adentro, el usuario tiene que encontrar elementos para sentirse confortable. Servicios distintos de los de cualquier restaurante, que requieren una cocina importante porque tiene que proveer en costo más bajo que lo habitual comidas de alto nivel y snacks muy buenos para que el usuario se quede en el lugar la mayor cantidad de tiempo posible", relata el arquitecto.
Las circulaciones son muy sencillas, sin barreras que entorpezcan el paso de un juego a otro, de salas de máquinas de entretenimientos a bingo, a casinos electrónicos y a casinos de carreras de caballos. Al mismo tiempo se deben acotar los ruidos, ya que en cada sector son muy distintos. Hay pocos muros, se manejan las visuales transparentes para que una actividad invite a participar en la otra, con ciertas barreras para que el jugador se concentre en su juego.
"La ambientación debe ser agradable y seductora", explica Oscar Landi. Sus elementos básicos son alfombras, espejos, iluminación y el uso de colores estimulantes. La alfombra debe ser de muy buena calidad y resistencia, dado que en el bingo el jugador vive relajado y con libertad. El equipamiento es muy confortable, para incitar a quedarse (se puede comer mientras se juega, la actividad es permanente).
El colorido debe ser uniforme: está muy presente el dorado y todo lo reflejante. Cielos rasos con placas que dan luminosidad provocan fantasía. Cúpulas interiores celestes semejan el cielo y dan paz, para vivir como si fuera de día en la imaginación. El espejo ayuda a trabajar con luminosidad: muchos artefactos con nivel de luz baja, proyectados, dan profundidad y amplitud al sector de juegos. El sistema de casetonado cuadrado para los cielos rasos, que ordena el conjunto, se trabaja con mucha luz indirecta y pequeños focos que semejan un cielo estrellado, se reflejan, se reproducen y crean una sensación de cielo. El aire acondicionado es fundamental: debe eliminar inmediatamente el humo de cigarrillo y los olores. La única lógica de estos lugares es el estímulo de ver algo agradable y que invite a jugar: magia, imaginación, provocación.



