Un cambio en el paisaje urbano
En La Algodonera, un clásico edificio situado en toda una manzana, se instaló una nueva sucursal de Supermercados Ekono
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Sería difícil, aun con el desgaste del paso de los años, que un porteño ignorara la ubicación de La Algodonera, un clásico edificio situado en toda la manzana limitada por las calles Santos Dumont, Concepción Arenal y las avenidas Córdoba y Alvarez Thomas. Es una parte sustancial del paisaje urbano de ese populoso barrio de Buenos Aires.
El edificio estuvo abandonado durante muchos años, hasta que el ingeniero Luis Perelmuter se propuso reciclarlo. Y la obra, iniciada no hace mucho tiempo, ya exhibe terminada la primera etapa con la habilitación del Supermercados Ekono, que ocupa virtualmente toda la planta baja.
El acceso de público es por la avenida Córdoba y el ingreso de abastecimiento se hace por la avenida Alvarez Thomas. Mientras tanto, las entradas para las viviendas, los halls y jardines de acceso, se ubicaron en las calles laterales, más tranquilas.
La propuesta
La resolución en planta del supermercado propone un salón de ventas virtualmente cuadrado, cuyo layout da prioridad a la exhibición de los productos frescos y la venta asistida, localizándolos cerca del acceso principal del salón.
Las áreas de servicio y las trastiendas rodean el salón de ventas por tres lados, para facilitar de ese modo una asistencia rápida y una eficiente reposición de los artículos en venta.
Por su parte, los depósitos, bodegas en tránsito y docks de carga y descarga se encuentran en el sector opuesto a los accesos de público, es decir, sobre la avenida Alvarez Thomas.
El acceso de la nueva filial del supermercado se enmarcó con un revestimiento de granito fiamatado gris y con una marquesina de hierro y vidrio. Una gran vidriera facilita y enmarca las vistas desde y hacia el salón de ventas, con la presencia de dos rampas mecánicas (cruzadas y pintadas en amarillo) que conducen a los estacionamientos situados en el primer piso.
La adecuación
Destacan los arquitectos que la estructura de hormigón armado de este noble edificio industrial se dejó a la vista, pintándola.
En este sentido, señalaron también los autores que el color predominante es el blanco, con la intención de facilitar el protagonismo de los productos exhibidos para la venta.
El piso es de baldosas plásticas (Armstrong) vinílicas, con dibujos de bandas que marcan las circulaciones principales y ayudan a la orientación del público.
Las carpinterías son de perfiles de aluminio anodizado natural, con vidrios laminados de seguridad.
En un todo de acuerdo con el proyecto general del edificio, estas carpinterías se colocaron en el filo exterior de la planta baja, en tanto que lo mismo ocurre en el primer piso y en las torres de las cuatro esquinas.
Sobre una superficie cubierta total de 21.000 metros cuadrados, el salón de ventas abarca 5400, las trastiendas, depósitos y áreas de servicios ocupan 6200 metros cuadrados, y hay 9400 metros cuadrados para estacionamiento de vehículos.
Los participantes del emprendimiento
Es importante (en los números y en la imagen) la posición de Ekono dentro del conjunto edilicio de La Algodonera. Al respecto hay que tener en cuenta que el complejo está integrado por 35.600 m2 para viviendas, 13.300 para oficinas y 9400 destinadas a estacionamiento y servicios.
Por lo tanto, sobre una superficie total de 79.300 m2, los 21.000 del supermercado implican un porcentaje superior al 25 por ciento.
Con el gerenciamiento de proyectos y operaciones a cargo de Supermercados Ekono SA, el proyecto y dirección de la obra estuvo a cargo del estudio Dujovne-Hirsch y Asociados (Berardo Dujovne, S. Hirsch, María Dujovne, Hernán Araujo, arquitectos).
La coordinación estuvo a cargo del arquitecto Hernán Araujo, en tanto que la dirección de obra corrió por cuenta de L. Sarsale, E. Sainte Marie, L. Gorosa, G. Goldberg, R. Araya, arquitectos.
Fueron asesores, en estructuras, el ingeniero Alberto Fainstein; en estudio de suelos, el ingeniero Eugenio Mendiguren; los ingenieros Repetto y Ojeda se ocuparon del frío para los alimentos; Torrente-Ceijo, de la instalación sanitaria, de gas e incendio; y Guillermo Sambresqui, de la Programación de Obra.
El departamento técnico de Aluar asesoró en carpinterías de aluminio; Electromont, en telefonía y datos; el ingeniero Trullas se ocupó de las instalaciones termomecánicas, y el ingeniero Otero, de las eléctricas.
El equipo de proyecto estuvo integrado por los arquitectos D. Etcheverry, L. Gilardi, A. Goldemberg, R. Batlla y S. Gutraich, y D. Goldaracena y E. Davidson.



