Un concurso que ganó la Justicia
El Palacio de Justicia II, en la capital de Córdoba es un conjunto de pabellones articulados por un atrio de singulares características, y fue diseñado para ser construido en tres etapas
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Cordoba.- A principios de los años noventa, los arquitectos Rosina Gramática, Juan Carlos Guerrero, Jorge Morini, José Pisani y Eduardo Urtubey (Ggmpu), obtuvieron el primer premio en el concurso convocado para la realización del proyecto y la dirección técnica del nuevo edificio de la Justicia cordobesa, el Palacio de Tribunales II.
Inaugurado parcialmente en abril último, el edificio fue diseñado para ser construido en tres etapas.
La ubicación del predio elegido, por demás comprometida con la ciudad, fue un certero punto de partida que el team supo aprovechar para resolver el proyecto final.
Se trata de un terreno de fuerte pendiente, emplazado en una zona donde la topografía es irregular, a menos de tres cuadras de la intersección de la pintoresca cañada con la calle Fructuoso Rivera y a unos pasos del Observatorio Nacional.
El estudio, autor entre otras grandes obras del Nuevo Centro Shopping y el Hotel Sheraton de Córdoba (únicos ejemplos argentinos presentes en el catálogo de Presente y Futuro, la publicación concebida en el marco del Congreso de la Unión Internacional de Arquitectos, en Barcelona 1996), mantuvo una entrevista exclusiva con La Nación en la que relató los aspectos más relevantes del partido arquitectónico adoptado.
"Las bases del concurso especificaban que no se podían superar las cuatro plantas para asimilar la altura del nuevo edificio con el Palacio de Justicia existente. A pesar de estar ubicados en sitios diferentes, el viejo edificio tiene un valor especial para la ciudad y, en algunos aspectos connotó al nuevo", explicó Rosina Gramática.
El lugar de la Justicia
Conviene aclarar que el antiguo Palacio de Justicia de Córdoba fue realizado por Salvador Godoy en la década del treinta y, tanto por su arquitectura de líneas neoclásicas como por el significado que los habitantes de la docta otorgan a la legislación, el edificio ocupa un lugar de privilegio en la memoria colectiva de la ciudad. Aunque ostenta un lenguaje tangente al monumentalismo, la escala que posee y la ubicación, a pasos del centro, lo convierten en una construcción grácil para el caminante y en extremo funcional para los legisladores "La pregunta que nos hicimos fue : ¿Cómo proyectar un edificio de cuatro plantas en un terreno de gran pendiente ? Aparentemente, las opciones eran rellenar o mover grandes cantidades de tierra para nivelar de manera uniforme. La decisión fue agarrarnos con fuerza de la topografía existente y construir cuatro plantas en el nivel más alto del predio y cuatro en el nivel más bajo, conectadas por un gran hall que funciona como salón de los pasos perdidos", agregó Jorge Morini.
El almanaque transita los últimos días de junio y, para sorpresa de los lugareños que se jactan de gozar de un microclima con sol todo el año, llueve.
La tierra mojada trae fuertes aromas, las aguas de la cañada bajan vigorosas y emiten sonidos que se confunden con el chaparrón. Las barriadas modernas, plenas de edificios de última generación, no alcanzan para acallar los rumores del paisaje, enérgico, presente, accidentado. Inútil sería ignorarlo, necio e insensible el proyectista que quisiera hacer caso omiso de la espectacular escena que ofrece la naturaleza serrana.
"Cuando definimos la implantación, los terrenos linderos pertenecían a la Municipalidad, razón por la cual creímos que se podían aprovechar para crear una plaza pública. Luego fueron vendidos y ahora están en proceso de expropiación. Es im- Continúa en la portante que, finalmente, la plaza se construya, ya que, además de crear un marco que refuerce la presencia del edificio, serviría para localizar los estacionamientos que no fueron previstos en el programa de necesidades ", comentaron los integrantes del staff.
El predio en cuestión perteneció originalmente al patrimonio de Obras Sanitarias, así que los proyectistas utilizaron una cisterna existente para alojar el archivo del nuevo palacio. Como el techo de la cisterna es plano, se pudo hacer una playa de estacionamiento exclusiva para jueces y camaristas.
Usuarios sin conflicto
"Desde el punto de vista del funcionamiento del edificio trabajamos con la intención de evitar todo posible conflicto entre los tres actores principales que utilizan el conjunto: los magistrados, fiscales y camaristas y sus empleados, el público, en su mayoría compuesto por los abogados y los familiares, y los presos, que en realidad son personas que están siendo juzgadas pero, hasta la emisión de la sentencia, no son culpables", recuerda Jorge Morini.
Para la resolución del pasaje de los presos se empleó un sistema de puentes y túneles que nacen en la alcalidía, en el nivel cero del terreno, y se comunican con los juzgados por medio de núcleos de circulación vertical estratégicamente dispuestos.
"Creemos en la preservación de los derechos humanos de un individuo y no debe haber cosa más traumática, especialmente para alguien que no es culpable, que transitar por los pasillos de los tribunales esposado mientras las cámaras toman fotografías. El respeto por la intimidad de las personas también se verifica en la circulación independiente diseñada para los jueces y camaristas", determinó la arquitecta Rosina Gramática.
El público, en cambio, se mueve normalmente por las circulaciones previstas en el edificio.
"El planteo tiene una doble lectura en lo que al significado se refiere. Una, presente en el orden del gran pórtico de acceso, exalta la majestad de la Justicia, la otra es la elaboración de la escala menor y ciertos recorridos peatonales que quedarán establecidos una vez finalizado el edificio. Tratamos de evitar una resolución monumental, creando una construcción similar a un mausoleo queremos que el conjunto se integre normalmente a la ciudad como cualquier otro edificio de oficinas."
El ágora
Desde la composición, el proyecto es el resultado de la conjugación de dos ejes. Uno, ya construido, es perpendicular y atraviesa el gran hall de entrada de alrededor de 2000 metros cuadrados.
El otro, que será visible una vez finalizado el edificio, discurre paralelo al hall. Sobre éste último se organizarán las terrazas de los pabellones con una gran diversidad de funciones públicas. Se prevé la creación de un anfiteatro, habrá un laberinto y espacios de recreación al aire libre.
"Hoy en día, el edificio se presenta macroencefálico. El hall, que parece gigantesco, cobrará verdadero sentido cuando se levanten los edificios en la parte baja del terreno. Entonces, el eje doméstico permitirá la extensión del salón de los pasos perdidos en el verde de las terrazas", explicaron los diseñadores. Mientras tanto, el manejo de los elementos arquitectónicos en el hall o salón de los pasos perdidos, agudiza tensiones con espacios que se estrangulan y las libera en las fugas que provocan las escultúricas escalinatas. La sensación de verticalidad que propone el pórtico de acceso adquiere, paulatinamente, otra proporción en el desarrollo.
El techo del hall es una losa con forma de sección de cono con un vértice que apunta a la calle e incita al ingreso.
Una sucesión de pórticos menores realza la fachada y dota al edificio de una imagen rítmica y definida.
"La ambigüedad del lenguaje utilizado está presente, también, en los pórticos de gran altura que limitan el hall. La carpintería se colocó por detrás de los vanos para que las placas de cristal se lean netas y el interior, como si fuera un espacio a cielo abierto, sea vivido como una suerte de ágora", expresaron los integrantes del estudio Gramática, Guerrero, Morini, Pisani, Urtubey, arquitectos.
Por Mónica Garmendia
Los pies en la tierra
Una vez finalizado, el nuevo Palacio de Justicia de la ciudad de Córdoba tendrá un total de 47.000 metros cuadrados.
Hasta el momento se construyó algo más de la tercera parte del programa de necesidades, en un edificio que se levantaúen la parte alta del terreno.
La arquitectura resultante es el producto de las relaciones funcionales y tipológicas que establecen una serie de pabellones, diseñados para albergar los juzgados y las distintas cámaras, provistos con su correspondiente infraestructura de servicios, y el gran hall de entrada, también denominado atrio o salón de los pasos perdidos.
En una próxima etapa se concluirá otro grupo de pabellones en la parte alta y, finalmente, el conjunto quedará terminado cuando se levanten las construcciones que nacen a nivel de la calle, es decir en la cota cero del predio.
Estas construcciones alojarán el Juzgado de Faltas y Correccional, el Juzgado de Menores y otros, y sus techos aportarán otra característica de excepción al proyecto de arquitectura. En el mismo nivel que el actual hall de ingreso, las terrazas de los pabellones serán contenedores de funciones de recreación y usos públicos.
Las plazas así conformadas servirán de expansión para el personal y, al mismo tiempo, crearán un marco verde que reforzará la singular presencia del salón de los pasos perdidos.
En busca del orden
"Para acertar con el orden, la escala y el lenguaje que pretendíamos lograr, analizamos la arquitectura de Karl Friedrich Schinkel y sus proporciones. Estudiamos al detalle el Palacio de Justicia de Salvador Godoy y, en todo momento, tuvimos presente la abrupta topografía del terreno", explicó Jorge Morini, integrante del grupo Ggmpu.
Vista del pasaje que comunica el atrio con los juzgados y las cámaras
Foto: Marino Balbuena
El arquitecto confesó que "no dejarse tentar por una resolución con escala monumental fue un verdadero desafío.
La complejidad estuvo presente en la búsqueda del punto medio entre la escala monumental y la doméstica".
El resultado es la utilización de un orden mayor para delinear el acceso y otro menor para el resto del plano que limita el atrio.
La estructura del edificio se realizó con hormigón armado tradicional.
Los exteriores se revistieron con un revoque tipo Iggam, colocado sobre una base de granito, con juntas que delinean un almohadillado, similar al que ostenta el viejo Palacio de Justicia.
Los pórticos del hall de entrada son de hormigón a la vista, al igual que las paredes interiores del mismo.
Las bandejas de entrepisos y los núcleos de circulación vertical se recubrieron con placas de granito combinadas con bandas en otro color.
Los pisos son de baldosones pétreos y los cielos rasos suspendidos se hicieron con tablillas metálicas y, en su interior, concentran los artefactos para la iluminación nocturna.
La dificultad como un acicate
"Nos conocimos en la Facultad de Arquitectura de Córdoba y, desde entonces, trabajamos juntos. Creo que la clave, para sostener una sociedad por más de 30 años, es la autonomía y el respeto por el otro. Si bien tenemos una excelente relación, en el fragor de una discusión arquitectónica no todas son coincidencias. Sin embargo, tenemos claro que siempre tiene que ganar el proyecto y no uno de los integrantes, consideramos que las mejores ideas son patrimonio de todos los socios", aseguró Rosina Gramática que, junto a Juan Carlos Guerrero, Jorge Morini, José Gregorio Pisani y Eduardo Urtubey, comparte la dirección del grupo de arquitectura Ggmpu.
Muchas de las grandes construcciones de Córdoba, y varias en Buenos Aires, llevan el sello del estudio. De la larga lista, baste citar el Palacio de Justicia II (ver nota), el Nuevo Centro Shopping, el Sheraton Hotel de Córdoba, la urbanización del country Golf Jockey Club, la Cárcel Penitenciaria para varones, la sede central del Banco de Galicia en la Capital Federal, y la ampliación del Hospital Privado de la ciudad de Córdoba.
El equipo es experto en la resolución de programas complejos y, para evitar confusiones, cada socio se responsabiliza por una obra en particular.
Para ellos, es decisivo buscar la excelencia en el diseño. Las construcciones que se delinean en los tableros del Ggmpu responden a los programas requeridos por los clientes con exactitud, son funcionales y se insertan armoniosamente en el entorno físico y construido. Además, según palabras del arquitecto Jorge Morini, "el espíritu de la labor es considerar a las dificultades como oportunidades potenciales".
Morini recuerda sonriente que cuando recibieron el encargo para la realización de un local comercial con una excelente ubicación frente a la cañada y muy buena superficie, el cliente llegó al estudio algo preocupado para contar que había un serio problema, una columna central soportaba toda la estructura.
"La respuesta fue unánime; gracias a esta columna pudimos hacer algo distinto; pudimos, en síntesis, hacer arquitectura."



