Un megaproyecto gráfico en tres dimensiones
En el parque temático Temaikèn , con realización de Diseño Shakespear
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En julio último se inauguró en Escobar, a 50 km de Buenos Aires, el megaemprendimiento Temaikèn : un parque temático de 34 hectáreas, dedicado al estudio, la investigación y la divulgación de la vida silvestre.
En la concreción del proyecto, que duró casi cuatro años, trabajaron en forma interdisciplinaria equipos de biólogos, educadores, veterinarios, arquitectos, operarios de la construcción, ingenieros, artistas y diseñadores.
El reconocido estudio Diseño Shakespear fue convocado por la Fundación Temaikèn , presidida por María Carmen Perez Companc, para la realización de la comunicación visual del parque que comprendió dos grandes áreas de proyecto: la identidad visual y el sistema de señalización.
"La identidad visual fue construida a partir de una concepción casi gramatical, sugerida por el nombre Temaikèn , que en tehuelche significa tierra de vida ", explicó Ronald Shakespear a LA NACION.
Por esta razón, la paleta cromática de todo el sistema se basó en la gama de los terracota, y el logotipo se construyó a partir de una tipografía fantasía llamada Pompeia Inline, que rediseñaron y adaptaron hasta darle el carácter que se buscaba. A partir de allí comenzaron a trabajar sobre la escala espacial urbana. El logotipo fue transformado en una monumental pieza volumétrica de 22 m de ancho por cuatro de alto (ver recuadro), que de manera deliberada transforma el paisaje visual y enmarca el área de acceso al parque. La segunda gran área del proyecto fue la realización del sistema de señales interno. Una vez más, y trabajando junto con científicos y pedagogos, la concepción de estas piezas tuvo un carácter nuevo, orientado no sólo a resolver cuestiones prácticas en cuanto a información y orientación, sino que el interés máximo estuvo puesto en su capacidad persuasiva y pedagógica.
Las señales se organizaron en tres grandes categorías: señales científicas, señales hito y señales direccionales. Como señalaron los integrantes del estudio, las señales científicas tienen un tratamiento gráfico poco sintético ya que contienen información detallada sobre cada punto de detención. Están pensadas con un objetivo estimulativo y didáctico. Dentro de ellas se generaron subsistemas de comunicación puntuales como el semáforo que indica, por medio del croma, el peligro de extinción de cada especie.
En el otro extremo, las señales hito son imágenes pictogramáticas caladas, sin agregado de mensaje verbal. Fueron emplazadas en los accesos de cada hábitat y están ligadas a las anteriores por vía de las señales direccionales distribuidas en todo el área de circulación. "El desafío más importante para nosotros fue el desarrollo del mapa principal -reconoció Shakespear-. Es el paradigma de los grandes emprendimientos públicos que hemos realizado (ver recuadro). El año último, descubrimos que el subterráneo de Tokio tiene cinco mapas de distinta complejidad, destinados a satisfacer las necesidades de públicos diversos, como pueden ser los niños o los turistas."
Según Shakespear, esta nueva concepción cambia el deber ser de esta pieza-señal gráfica tan importante y le otorga características aún más complejas de resolver, transformándola en un verdadero desafío. El estudio proyectó entonces un mapa que, alejado de la sintaxis diagramática, intenta incitar y estimular el interés del visitante a partir de texturas, colores e imágenes que resaltan y valorizan los recorridos.
Para los Shakespear, los sistemas de señalización urbana conllevan una misión de carácter ordenador, pero fundamentalmente constituyen un factor de identidad, una red semiótica. "Esta red propone concepto, forma, emplazamiento, color, estableciendo un tono de voz, una forma expresiva del lugar y, en definitiva, un factor de reconocimiento. Estos proyectos implican una gran responsabilidad y, como dijo Paul Rand, "obligan a echar mano de tu capacidad de perdurabilidad", concluyó el fundador del estudio.
Los ocho gigantes de hormigón
En el plano tecnológico, uno de los desafíos más grandes del proyecto fue la construcción corpórea, en gran escala, del logotipo. Sin embargo, la solución no sólo fue imaginativa, sino también atractiva, Al estar emplazado a la intemperie y sin reparos arquitectónicos ni naturales, los grandes bloques que conforman cada una de las letras, de 4 m de altura, debían resistir la acción de los vientos y otras inclemencias climáticas.
Para eso se utilizó hormigón alveolar, colado en matrices de madera. Este material, gracias a su estructura de acero, brindó la resistencia necesaria pero, al contener aire en su interior, no necesitó de fundaciones exageradas, con lo que permitió una gran libertad en su manipulación y traslado.
Una familia con vocación de diseño
Durante sus casi 50 años de historia, el reconocido estudio Diseño Shakespear, fundado por Ronald Shakespear, ha realizado importantes proyectos de Identidad Corporativa. Harrods, Banco Río, Alto Palermo, Galerías Pacífico, Museo Renault, Oca o Banelco son algunos ejemplos de su destacada trayectoria y de su permanente presencia en el paisaje visual de la argentina.
La década del noventa marcó un renovado impulso para el estudio, cuando Lorenzo Shakespear se incorporó como director de la firma. Más tarde se incorporarían también al equipo creativo Juan y Bárbara Shakespear. A partir de allí se desarrollaron, muchas veces en forma simultánea, numerosos megaproyectos de escala urbana, como la Red de Subterráneos de Buenos Aires, el Tren de la Costa, Autopistas del Sol, los Trenes de Buenos Aires y, recientemente el Zoo Temaikèn y el Mobiliario Urbano de Ciudad de Córdoba.
Sus trabajos han sido expuestos en el Centro Pompidou de París, en la Trienal de Milán y en el Museo Nacional de Bellas Artes de Buenos Aires, entre otros sitios. El proyecto de los subterráneos porteños (1994) y la señalización de Buenos Aires (1971) han sido publicados en distintos medios de Francia, Italia, Alemania, Japón, los Estados Unidos, Gran Bretaña y Suiza.
Ficha técnica
Diseño Shakespear:
Directores de Proyecto
Lorenzo Shakespear y Juan Shakespear
Equipo de diseño:
Ronald Shakespear, arquitecta Bárbara Shakespear
Equipo de documentación
arquitecto Fernando Strasser, Cecilia Bonnefon, Ignacio Cerdá, Alejandro Jara, Juan Hitters



