Un polideportivo sobre el verde
Este edificio es producto de una arquitectura pensada al detalle y con una estrategia racional; el proyecto y dirección de obra pertenecen al estudio Chiurazzi-Díaz-Díaz Arquitectos
1 minuto de lectura'
Sitio y programa son las dos premisas de las cuales surgen -o deberían surgir- las obras de arquitectura ajustadas a su destino. Estos temas generan también el valor agregado de la arquitectura cuando los proyectistas manejan criterios espaciales y formales sintéticos pero expresivos.
Producto de esta arquitectura pensada al detalle y con una estrategia racional es el edificio para el Polideportivo en el country club Golfer´s de Pilar, cuyo proyecto y dirección de obra pertenecen al estudio Chiurazzi - Díaz - Díaz Arquitectos, con el estudio del arquitecto Javier Fleider como asociado.
El lugar elegido para la obra dentro del country está alejado de la zona de viviendas, aunque no olvida el paisaje natural y la escala doméstica del entorno.
De la topografía surgió en forma inmediata la idea del proyecto, verificable en el corte: el edificio se empotra en el terreno para mantener al máximo el carácter de la zona verde del área, privilegiando las vistas hacia el picadero y las canchas.
El programa se desarrolló en dos plantas, con accesos múltiples a ambas. En la baja se ubicaron canchas y vestuarios; en la alta, la sala de gimnasia y la galería perimetral.
Dos paredes móviles se encargan de la relación interior-exterior. Abiertas estas puertas deslizantes, una gradería exterior se vincula con los escalones que salvan la diferencia de nivel entre el terreno natural y la planta baja del edificio, continuando el sistema de tribuna.
Detrás de las graderías se ubica una plaza exterior, continuación virtual del salón cubierto. La galería alta perimetral es el mirador que permite, a través de su cerramiento en placas de policarbonato transparente y translúcido, recorrer todo el ángulo de visión, por los lados orientados hacia el declive de la ligera barranca.
"Una U para contemplar la pampa, el horizonte, los juegos y volver a la plaza", define la arquitecta Teresa Chiurazzi al planteo funcional-formal de la propuesta.
Con la obra recién concluida -el proyecto del conjunto data de 1998, la terminación de esta etapa de la propuesta, de 1999-, se prevé la segunda parte: el cuerpo de planta triangular que define la plaza exterior y contiene confitería, proveeduría, terraza y acceso directo a los dos niveles del gimnasio.
Sobria materialidad
Para la resolución del edificio, se optó por un zócalo de cuerpos bajos en hormigón visto encerado natural y bloques del mismo material, también con terminación a la vista, y dos techos metálicos que con una reinterpretada estética industrial, cubren la totalidad. Entre ambos planos, dos fajas continuas de policarbonato combinado con laminado de seguridad permiten la iluminación natural adecuada y logran la graduación de los espacios; desde los más macizos y cerrados en planta baja hasta los totalmente translúcidos en la galería del primer piso.
La estructura del techo es particularmente notoria: cerchas metálicas de doble curvatura conformadas por perfiles U cubren en los dos sentidos el espacio. Sobre ellas, la cubierta de paneles de chapa prepintada a la manera de una piel delgada va tomando la forma de la estructura, se redondea en los cantos, ocultando la estructura en los aleros en esta especie de clerestorio de la galería.
Otro alero, con sus delgadas ménsulas metálicas, rodea el edificio sin interrupción. En esta continuidad sólo hay un corte: la carpintería que lleva de la galería a la terraza sobre el acceso, especie de pórtico baldaquino que cumple con su misión representativa y funcional. En este pórtico, y visible desde el entorno próximo, el único gesto que se permite la obra: un corte inclinado en el frente del pórtico quiebra la ortogonalidad de las buñas en el hormigón.
Respetando el concepto de que la buena arquitectura no debe abundar en materiales diversos, esta obra no hace alarde de la variedad. Para las carpinterías -de aluminio anodizado-, se emplearon bastidores también conformados por perfiles U, igual que en la cubierta y en la estructura de las puertas corredizas.
El polideportivo, de 3500 m2 de superficie cubierta total, cuenta con sauna y sistemas de acondicionamiento de aire en todas sus salas.



