Una ventana al milenio en el barrio de Beccar
El edificio de viviendas fue resultado de un concurso privado
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En la avenida Centenario 1630/80, en un sector residencial de baja altura en Béccar, el estudio Caffarini & Vainstein y Bestani-Borelli-Oets proyectó y dirigió la construcción de una torre de departamentos de 20.050 m2, que busca satisfacer las demandas actuales del mercado con algunas previsiones en su diseño que buscan el menor impacto en el entorno.
Se trata de un conjunto compuesto por una torre pantalla inserta en un zócalo de servicios, con cocheras en subsuelo y el fondo de planta baja, que incluye 218 unidades (duplex y de 2 y 3 ambientes); un salón de usos múltiples (SUM) de 400 m2, con acceso desde el hall y desde la calle; guardería; gimnasio (con vestuarios, sanitarios y saunas), y un local comercial para destino gastronómico hacia la calle (que dispone de una escalera caracol, vinculada a un sector en desnivel del solárium ubicado en el entrepiso del basamento (750 m2). En este punto hay, además, una pileta (95 m2) y un jacuzzi al aire libre (con capacidad para 8 personas), rodeado por un deck de madera.
El acceso de público se da a través de un hall en doble altura (iluminado y ventilado naturalmente), con dos baterías de ascensores y escaleras. Las superficies de cada vivienda varían entre los 45 m2 y los 120 m2, y todas cuentan con terrazas con un ancho mínimo de 1,80 m.
Cada una de las unidades del piso 16, en dúplex, cuenta con una escalera caracol revestida en Alpolic que conduce a su respectiva terraza-mirador.
Consultado por La Nación , el equipo de arquitectos desarrolló las premisas de la propuesta que, a fines de 1997, les permitió obtener el primer lugar en un concurso privado de anteproyectos que organizó la firma Bainter SA, y al que invitó a varios estudios de arquitectura:
"El impacto de la volumetría en el entorno fue un tema que nos preocupó en gran medida, y por este motivo utilizamos un 40 por ciento menos del factor de ocupación de suelo (FOS) permitido por el Código; diseñamos una planta de forma atípica, y previmos un gran agujero en la fachada más larga", explicó el arquitecto Luis Caffarini, y agregó que "este gesto, que permite el libre paso del espacio urbano, del aire y del sol, fue visto por las autoridades municipales como una forma válida de aliviar el impacto".
Proteger el entorno
-¿Qué opina de las intervenciones que afectan la identidad de los barrios?
-Hemos sido siempre fervientes partidarios de la preservación de los barrios. Y en casos como éste, en los que está autorizada la construcción de torres, se debe siempre ofrecer garantías de total asoleamiento, prescindencia de vistas, etcétera. Es importante que el terreno sea de gran amplitud, con frente a vías de comunicación rápida (caso de la Avda. Congreso) y que resulten tangenciales con esos conglomerados de viviendas de baja densidad, que es indispensable proteger.
-¿Se logró el efecto buscado?
-Si, utilizamos el mínimo FOS posible , sacrificando metros cuadrados de construcción.
Estructura
- La estructura se resolvió con columnas, vigas y losas de hormigón armado (construida por Esuco SA), y la ventana de la pantalla se materializó con una gran estructura reticulada de vigas de importante sección. La mampostería es doble con cámara de aire intermedia, revestida, al exterior, por ladrillos vistos con junta aparente. La interior es de ladrillos huecos, revocados y terminados con yeso. Las carpinterías son metálicas, con hojas de aluminio y color incorporado, con cortinas de enrollar de plástico reforzado.



