Vínculos entre la UB y la ciudad

Por Luis J. Grossman
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22 de agosto de 2001  

Cuando se puso en marcha la tipología de Campus vertical en la torre de la Universidad de Belgrano en la calle Zabala, muchos expresaban sus dudas acerca de aquella experiencia.

Ahora, transcurrido el tiempo, todo indica que la iniciativa motorizada por el doctor Avelino J. Porto exhibe signos más que positivos. En el caso de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo, las metas que se impuso y los resultados logrados señalan una eficacia destacable.

Uno de los objetivos declarados reiteradamente por su rector y por la decana de la FAU, arquitecta Mónica Fernández, es la contribución académica para la propuesta de soluciones pertinentes a los problemas específicos del tejido urbano.

En un principio, docentes y estudiantes tuvieron como escenario de sus preocupaciones el barrio de Belgrano, y se abocaron a examinar la situación del área de la estación Barrancas y su entorno inmediato. Se estudiaron propuestas, se dieron a conocer a los representantes del vecindario y a las autoridades, y se realizaron debates en torno de un lugar altamente conflictivo.

Más tarde fueron incluidos en los programas de la Facultad temas situados en otras zonas de la ciudad. Así, se tomó como problema por resolver la Estación Palermo y su entorno. De este modo, la zona que tiene como límites importantes las avenidas Juan B. Justo y Santa Fe era objeto de un análisis exhaustivo y, como consecuencia de aquel, de varias propuestas urbano-arquitectónicas.

En otros niveles de la carrera, también se vieron alumnos y docentes, involucrados en casos de alcance social. Tal fue el de la Fundación Felices los Niños, un ejercicio que dejó huellas en estudiantes y profesores luego de la convivencia con los involucrados en la temática (con el padre Grassi a la cabeza) y el regocijo de ver la concreción de la tarea realizada.

Durante el año último, la Facultad de Arquitectura y Urbanismo puso la mira en el contorno de la Estación Constitución. Establecida la estrategia para un plan de intervención en la zona, los estudiantes de los últimos cursos presentaron propuestas que merecieron la atención de altos funcionarios del Gobierno de la Ciudad y de los cuerpos directivos de la Corporación del Sur.

En efecto, la remodelación que se realiza en el edificio de la estación termina en los paramentos exteriores de la construcción, sin abarcar superficie alguna del exterior. Este divorcio entre lo arquitectónico y lo urbano resulta alarmante.

Estos trabajos se realizaron con la dirección del arquitecto Ricardo C. Asín, pero debo señalar además otros nombres que prestigian las tareas académicas desplegadas en la torre de la calle Zabala. Porque son figuras destacadas en sus respectivos campos y porque fuimos condiscípulos, menciono a los arquitectos Mabel Fernández, Marcelo Trabucco y Alfonso Corona Martínez. Ellos, junto con una numerosa nómina de distinguidos profesores y sus equipos, nutren este vigoroso vínculo trazado entre la Universidad de Belgrano y la comunidad.

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