Vivir entre el cielo y el horizonte infinito
Construida sobre un médano, esta casa establece un diálogo con la naturaleza, contra el fondo de la llanura pampeana
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Fuente de inspiración de la producción de artistas y arquitectos de todas la épocas, los paisajes de llanura producen en el espectador una particular sensación, con el encuentro entre el cielo y la tierra en una línea recta e infinita. En este marco aparentemente intocable, algunos autores intentaron asimilar el objeto construido a la naturaleza, mientras otros optaron por producir un diálogo entre opuestos, destacando la cualidad artificial del edificio a la manera de un hito escultórico en el contexto.
Quizá sea éste el caso de la Casa Médano, situada entre médanos y caldenes en la localidad de Toay, a 8 kilómetros de la ciudad de Santa Rosa, provincia de La Pampa.
Ganadora del Primer Premio en el I Concurso Provincial de Realizaciones: Vivienda Unifamiliar, organizado por la Asociación de Arquitectos de La Pampa, dentro de las actividades de un seminario y debate acerca del tema de la vivienda, la obra fue proyectada por el estudio Lucas Swinnen & Asociados, la oficina fundada en Santa Rosa por el arquitecto Lucas Swinnen a su regreso, tras varios años de experiencia profesional en Bélgica.
Un programa clásico
En un partido arquitectónico simple y de clara lectura, la vivienda responde al clásico programa con dos niveles en forma de L, que se articulan en torno de un patio central. Ambas formas se encuentran superpuestas y giradas entre sí, lo que permitió conformar el espacio central cuadrado y a la vez los sectores semicubiertos de la galería y el puente de acceso, en un conjunto cuyos ambientes se vuelcan hacia el interior, pero también se integran con el entorno en sus variadas situaciones de apertura al exterior.
Desarrollada alrededor del patio central, la casa resulta introvertida y extravertida a la vez, por medio de su situación en lo alto del médano y las grandes aberturas en sus fachadas.
Los 190,58 m2 de superficie total de la casa se distribuyen en la planta baja de 111,92 m2 y el nivel superior, con 78,66 m2, a los que se suman los 41,76 m2 de espacios semicubiertos.
La resolución de la estructura y el cerramiento en ambas plantas de la vivienda es clave en el proyecto y enriquece la aparente sencillez del planteo arquitectónico del conjunto. En efecto, sobre una planta baja resuelta en su estructura a la manera tradicional, el nivel superior parece sobrevolar su plano de apoyo, merced a una estructura metálica independiente.
Como resultado de esta independencia entre ambas estructuras, la vivienda exhibe una imagen caracterizada por la levedad y la fluidez entre los llenos y vacíos que componen su morfología.
El contraste entre las dos plantas fue acentuado en el proyecto, mediante el tratamiento diferenciado de las superficies de las fachadas exteriores correspondientes a ambos niveles. En el piso bajo, se utilizaron carpinterías de madera recuperadas de una demolición y revoques pintados sobre los planos de mampostería.
De modo opuesto, en la planta superior las carpinterías son metálicas y el revestimiento de los muros se realizó con placas cementicias. El plano horizontal libre resultante de los techos de la planta baja y el giro del nivel superior fue utilizado como una gran terraza, que sirve a este último como un verdadero balcón sobre el paisaje circundante.
Según el arquitecto Swinnen, se decidió implantar la casa sobre un médano para enfatizar su carácter escultórico, contrastante con el entorno. Las vistas hacia la pampa infinita que rodea a la vivienda fueron, además, aprovechadas al máximo merced a este recurso.
Una trayectoria que recorre dos naciones
En la planta baja de la Casa Médano, el autor decidió incluir una gran reproducción de una pintura de Matisse, realizada por su hermana Annemie.
A la voluntad de integrar la arquitectura con la pintura, la ronda de Matisse suma el aporte de su dinamismo y movimiento al carácter estático de la arquitectura propuesta -comentó Swinnen-, además de enfatizar el objetivo final de la obra, la unidad a partir de la diversidad de sus componentes.
Con 40 años recién cumplidos, el arquitecto Lucas Swinnen desarrolló una larga experiencia desde su graduación en la FADU-UBA, en 1986. Con la idea de permanecer unos pocos meses allí, partió tres meses más tarde a Europa, pero su trabajo en Bruselas (Bélgica) lo retuvo allí por doce años.
En 1989 Swinnen obtuvo un premio en el concurso europeo EUROPAN (destinado a arquitectos europeos de menos de 40 años) con un proyecto de vivienda colectiva que respondía al tema Evolución de modos de vida y nuevas arquitecturas de vivienda . Un año después, el promotor francés Groupe Immobilier 3F realizó un concurso internacional entre algunos de los ganadores del concurso anterior con vistas a desarrollar sus ideas en un terreno concreto en los alrededores de París, que fue ganado por Swinnen y significó su primera obra: 42 viviendas agrupadas en Plaisir, Francia.
A dos años de su regreso al país, obtuvo el primer premio del Concurso Provincial de Vivienda Individual (obras terminadas) con la Casa Médano, y un tercer premio en el concurso organizado por la Cooperativa de Electricidad de Santa Rosa para realizar un hogar de ancianos.



