Vivir y soñar frente al río
Ubicada en el barrio Cube, la vivienda realizada por Alejandra Guzzo ganó el premio argentino La Nación a la Joven Generación nacional, durante la Bienal BA/98
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Alejandra Guzzo, arquitecta egresada de la FADU-UBA, docente de Diseño en la cátedra de Sánchez-Gómez, investigadora becada en dos oportunidades y alumna del posgrado de Planificación Urbana, fue la ganadora del premio que, en el marco de la VII Bienal BA/98, otorgó La Nación a la Joven Generación.
"Cuando sonó el teléfono estaba a punto de emprender el viaje a la Capital, como todos los días. Era la mañana del 24 de octubre y del otro lado del auricular, Marina Bertonassi -fiel asistente de Jorge Glusberg, me preguntó si podía asistir a la ceremonia de entrega de premios en el Teatro Coliseo, esa misma noche", explicó en una entrevista con este suplemento.
Guzzo recuerda que la confusión fue grande cuando se dio cuenta de que fue galardonada en otra categoría a la que se había presentado. En efecto, la arquitecta había competido por los premios MNBA/Air France Jean Louis Garnier evaluados por un jurado local pero obtuvo el lauro de La Nación . Más tarde, Marina Bertonassi se ocupó de aclarar la situación: "El jurado internacional vio el trabajo y quiso distinguirlo", dijo.
Frente al río
La casa que se presenta en esta nota ocupa un terreno de 1500 metros cuadrados en la urbanización privada Cube, en el barrio El Cazador, vecino al Náutico Escobar.
"Aquí vivo con mi marido desde 1997; entonces contábamos con un presupuesto relativamente bajo para la construcción. Un día recorríamos el lugar y nos encontramos con este terreno, apenas separado por una calle de tierra de un canal, otrora natural y afluente del río Luján, ahora artificial, rodeado, además, por una añosa arboleda. Vivíamos en un departamento en el barrio de Devoto y teníamos una casa de fin de semana, pero este lugar nos encantó y nos mudamos. Ahora estamos a 55 kilómetros del centro porteño, unos 40 minutos de viaje, casi lo mismo que tardábamos para desplazarnos desde Devoto hasta el trabajo."
El carácter singular del terreno, el asoleamiento y la fuerte presencia de elementos naturales determinaron la implantación final de la vivienda premiada.
"Se trata de un volumen puro, cuya longitud acompaña la margen del río para obtener las mejores vistas del agua. Es una caja, un contenedor neutro provisto de grandes vanos que aseguran la mejor relación entre el interior y el exterior", afirmó.
Bloques de hormigón, perfiles doble T que en algunos lugares refuerzan la estructura, y maderas duras son los únicos materiales presentes en la vivienda, que consta de 156 metros cuadrados divididos en dos plantas. El estar comedor y la cocina integrada están en la planta baja; desde los ventanales se observa hacia un lado el río, hacia el otro la piscina y el paisaje arbolado. En el mismo nivel se ubicaron el trastero para bicicletas, equipos de calefacción y otros, el dormitorio de huéspedes y un baño con doble circulación para servir tanto al dormitorio como a la sala. En la planta alta hay un pequeño estudio, el dormitorio principal, otro dormitorio y un baño de diseño original con las bachas colocadas fuera del recinto.
"Esta obra toma como valor fundamental la búsqueda de la sencillez y la funcionalidad. Aquí, los materiales se muestran sin terminaciones ni revestimientos, las transiciones y los encuentros se expresan sin innecesarios esfuerzos", sintetizó la arquitecta Alejandra Guzzo.



