
Sin cambios exteriores, la nueva versión diesel 2.4 entrega 150 CV de potencia máxima y mejorado confort
1 minuto de lectura'
Desde su presentación internacional hace cinco años en el Salón de Francfort, el Alfa Romero 156 se ganó un lugar bien merecido entre los automóviles más lindos del mundo.
Su exquisito diseño acompañado por una mecánca que hace honor a la tradición deportiva de la marca lo convirtieron en un éxito inmediato. Desde su lanzamiento, se vendieron 540.000 unidades en todo el mundo, de las cuales 2000 se comercializaron en la Argentina.
Los fanáticos de la marca en nuestro país tienen ahora otra propuesta: el nuevo 2.4 diesel de inyección directa ofrece 150 CV de potencia máxima, 14 más que la anterior versión gasolera.
Aunque el aspecto exterior no tiene cambios, sí se renovaron detalles del diseño interior y se incorporaron nuevos elementos de equipamiento y confort.
Las principales diferencias se observan en el diseño del volante, en los comandos del climatizador, en la superficie del tablero y en los apliques cromados que le otorgan más carácter.
En el equipamiento, en tanto, se sumaron climatizador automático hemisférico (permite regular dos temperaturas distintas para conductor y acompañante), control de velocidad de crucero, pantalla multifunción y sistema de audio Bose.
Deportivo de raza
Para estar a la altura de la leyenda, un Alfa debe ofrecer, por sobre todas las cosas, deportividad. Y no hay que engañarse porque se trata de un gasolero. Este 156 JTD no se queda atrás.
El desarrollo interior ofrece un instrumental con relojes redondos, volante de excelente grip y butacas que aseguran una perfecta sujeción.
Una vez en marcha, rápidamente nos olvidamos que estamos al volante de un diesel. El motor de cinco cilindros entrega buen par desde un bajo régimen de vueltas.
La selectora de la caja manual de cinco velocidades tiene recorrido corto y preciso, y las relaciones de marcha se conjugan de manera brillante con el impulsor, aunque en la salida se muestra un poco arisco (algo que agradecerán los que disfrutan de la conducción deportiva).
Sus cifras de aceleración, tanto en partida detenida como en marcha, dejan pálido a más de un naftero, ya que alcanza los 212 km/h de máxima. El desarrollo de suspensiones es acorde para ese comportamiento; la dureza que disminuye el confort en la ciudad muestra toda su garra en la ruta. Allí, en combinación con una dirección bien directa, hacen que el 156 transite las curvas sin rolar y a gran velocidad. En todo momento tuvimos esa agradable sensación de saber que el auto va exactamente por donde uno quiere.
A la hora de frenar tanta potencia, el sistema ABS se mostró sumamente eficiente: el auto se detuvo con firmeza en todo tipo de asfalto. El nuevo 156 2.4 JTD cuesta 39.060 dólares.






